
El mundo de la música despide a Rick Davies, fundador de Supertramp y uno de los teclistas más influyentes de la historia del rock. El músico británico falleció este sábado a los 82 años, dejando tras de sí un legado que convirtió el piano y los teclados en protagonistas dentro de un género tradicionalmente dominado por la guitarra.
Desde joven quiso ser batería, pero la vida lo llevó a descubrir que la magia estaba en sus manos frente a un teclado. Aquella elección marcaría la historia de la música: temas como Goodbye Stranger, The Logical Song o Breakfast in America llevan su sello inconfundible.
Davies formó Supertramp en 1969 tras publicar un anuncio en Melody Maker. A él respondió Roger Hodgson, con quien construyó una de las sociedades creativas más célebres —y también más tensas— de la música. Juntos desarrollaron el sonido característico de Supertramp, que alcanzó la cima mundial con discos como Crime of the Century (1974) y, sobre todo, Breakfast in America (1979), su mayor éxito comercial, con más de 20 millones de copias vendidas en todo el mundo.
Ese disco tiene también una historia personal que muchos compartimos. Una de mis primeras cintas de cassette fue precisamente Breakfast in America. Mis padres me la compraron en Portugal cuando era adolescente, durante unas vacaciones en el pueblo, Torre de Miguel Sesmero (Badajoz). La sorpresa llegó al ponerla en el radiocasete: la edición venía con una canción menos que la versión original. Aun así, la escuché hasta desgastarla, porque aquellas melodías fueron parte de la banda sonora de mi juventud.
Tras la marcha de Hodgson en 1983, Davies se convirtió en el líder indiscutible de Supertramp junto a su esposa Sue, que asumió la gestión del grupo. Bajo su dirección grabaron discos como Brother Where You Bound (1985) o Slow Motion (2002). Aunque no alcanzaron el mismo nivel de éxito, mantuvieron vivo el espíritu de la banda.
Rick Davies fue el único miembro que estuvo presente en todas las etapas de Supertramp. Con su piano construyó un sonido inconfundible que se movía entre el rock, el pop y el jazz, dejando huella en generaciones enteras.
Según confirmaron sus excompañeros, murió “tras una larga enfermedad”. En 2015 ya había sido diagnosticado de mieloma múltiple, un tipo de cáncer de la sangre que le obligó a cancelar giras y reducir sus actuaciones. Su última aparición fue en 2022, en un pequeño pub de Amagansett (Nueva York), cerrando con intimidad la carrera de un artista que llenó estadios en todo el planeta.
Hoy recordamos a Rick Davies no solo como el músico que revolucionó el papel del teclado en el rock, sino también como parte de esas memorias personales y colectivas que nos recuerdan que la música, más allá de los discos, siempre se queda con nosotros.








