Si has llegado aquí el día en que originalmente subimos esta reseña, aparte de darte los buenos días, no hace falta que te recordemos lo «maravilloso» que puede ser un lunes cualquiera después, quizás, de haber tenido un relajante fin de semana aprovechando cada minuto. SI a eso le añadimos un «doble o nada» por cada lectora y lector que haya llegado aquí desde las entrañas de cualquiera da las ciudades que, cada vez con menos alma, nos quitan vida y ganas de todo, el libro de hoy no puede ser más recomendable en muchos más sentidos de los que esperas o imaginas.

Mi libro de yoga es el primer libro de Belén Segarra, licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, que ha trabajado como ilustradora freelance y directora de arte para tantas marcas conocidas en infinidad de proyectos interesantes que han hecho de su estilo y sus colores una marca completamente reconocible. Lo más curioso es que el que claramente nos entra desde su maravillosa portada por los ojos, como un completísimo libro ilustrado, está firmado y escrito por la sinceridad del lado más personal de la autora. Como a tantas otras personas sumidas en un bucle sin salida de trabajo, rutinas y más trabajo, por mucho que sea tu vocación y lo que siempre has querido hacer, Belén nos cuenta en primera persona como, sin avisos y al inicio de una primavera que no invitaba a sentirse para nada mal, sufrió en mitad de la calle un desagradable episodio, en plena calle, en el que casi pierde el control de su cuerpo y tuvo que sentarse en el suelo, temblando y con dificultades para respirar. Tras un día entero en urgencias, el diagnóstico médico fue muy claro: había sufrido un ataque de pánico.

Como nada de lo que nos pasa es por azar o casualidad, aconsejada por los médicos a los que se vio obligada a ir a partir de ese momento, surgió la inevitable recomendación de hacer ejercicio de alguna clase. Y entonces, en esa parte de novela que tienen las vidas de todas las personas, Belén se dio literalmente de bruces con la misma chica que, el día de su ataque de pánico, se quedó a su lado hasta que fue atendida. «La chica de la mochila hippy» resultó ser Flor, una profesora de yoga que abiertamente le dijo que, «aunque el yoga no era exactamente un deporte, se trataba de una disciplina que entrenaba el cuerpo con el fin de alcanzar algo más profundo, un estado superior de conciencia». A la vez preocupada por lo que le había pasado pero firme en su decisión de afrontar y solucionar, Belén nos cuenta cómo «en momentos de confusión las personas tienen a creer que el universo les envía señales místicas y se aferran a ellas en un intento desesperado de comprender el caso terrenal que las rodea. Aunque me cueste reconocerlo, esa precisamente era mi situación. Me movía por inercia sin saber qué hacer ni adónde ir, así que decidí obedecer al destino y comprarme una esterilla».

Y es así como nos embarcamos con la autora en su particular viaje a una experiencia en la que se inició tan escéptica como posiblemente el 100% de quienes nunca hayan practicado ni una clase de yoga. Ella misma relata sus torpes primeras clases tratando de mantener la respiración y lograr posturas imposibles hasta que las palabras de su profesora, Flor, se convirtieron en un inesperado cambio de vida a mejor: «la práctica del yoga es muy completa, te lo aseguro: mejora la fuerza, la flexibilidad, la circulación… Fortalece los pulmones y ayuda a tratar la ansiedad, el estrés, la depresión o el insomnio. El yoga cambia la composición física y química del cerebro, ¿sabes?»


Lo más curioso en este punto es que, cuando lees el perfil que presenta profesionalmente a Belén Segarra, descubres que la ilustradora de exuberantes colores también es, a día de hoy, profesora de yoga. Sólo que, al contrario que en cualquier otro tipo de historias o géneros, aquí no importa saber el final del libro, sino descubrir y presenciar, a través de una tremenda labor como artista detallista, lo que el yoga ha añadido en la vida de Belén Segarra, que debuta en el mundo editorial con una obra profundamente íntima, pero sin perder en ningún momento el buen humor. Mi libro de yoga es una guía tremendamente luminosa e iluminada por dibujos de una calidad y colorido excepcionales, donde su autora nos introduce e ilustra un deslumbrante mundo de asanas, respiraciones, chakras, mantras o bandhas. PEro siempre desde su propia y sincera experiencia personal donde aprendió cómo volver a habitar su cuerpo para volver a disfrutar de su vida.

Si alguna vez sentiste curiosidad por el yoga, las palabras y arte magnífico de Belén Segarra en Mi libro de yoga son capaces de transformar con seguridad tu visión de algo que, visto desde fuera puede dar pie a una anécdota exótica y que, contemplada desde dentro incita a un profundo respeto por una enseñanza que, definitivamente es capaz de cambiar a mejor la vida de cualquier persona. Un magnífico libro editado con gusto exquisito por Lumen en cartoné y una calidad de papel acorde al ingente aporte gráfico de Belén Segarra. Mi libro de yoga tiene tanto de novela gráfica como de diario sincero e íntimo, además de resultar una espléndida guía ilustrada al infinito diccionario de términos que aluden, tanto a las posturas reconocibles, como al sorprendente mundo mitológico que camina de la mano del yoga. Sin duda el libro ideal para empezar cualquier semana o jornada rendida a nuestro estrés y rutinas diarias.

SOBRE LA AUTORA

BELÉN SEGARRA
Belén Segarra, licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, trabaja como ilustradora freelance y directora de arte y es profesora de yoga. Sus ilustraciones son reconocibles al instante: personajes y mundos que parecen inocentes a primera vista, pero que revelan una mayor complejidad cuando se observan con detenimiento. Un juego entre lo ingenuo, lo sobrenatural, lo delicado y lo rocambolesco. Destaca especialmente su trabajo dentro del mundo de la comunicación y la publicidad. Sus inicios estuvieron ligados a ilustraciones en pequeño formato, realizadas con acrílicos y técnicas al agua, que ha conseguido trasladar al soporte mural y a la obra de gran formato sin perder la delicadeza característica de estos medios. Numerosas marcas, festivales y eventos han confiado en su trabajo y experiencia para desarrollar campañas o transformar espacios. Belén Segarra trabaja desde el color, creando piezas que no solo generan una sensación, sino también una reflexión. Entre sus clientes destacan Cervezas Alhambra, El Corte Inglés, Mad Cool Festival, ETAM, Vogue, Swatch, Mikel Izal, Kaiku, Mahou, Cosmopolitan, Peronda Group, Vichy Catalan, Heineken, Primark, Festival de les Arts, Alma Festival, Obra Social La Caixa y Amstel. Mi libro de yoga (Lumen, 2026) es su primer libro.


