Si has llegado hasta aquí y empiezas a leer estas líneas compartimos una más que sana afición por los tebeos que además, cuando te encuentras ante obras como esta Edición Integral del Frank Cappa de Manfred Sommer, sobrepasa el puro divertimento y la posibilidad de evadirte hasta lograr en cada página y detalle de su edición el de gran obra de Arte. La verdad, como alguien que recomienda o reseña tebeos (no entiendo que alguien pueda ser «crítico de», a mi me resulta imposible escribir para criticar el trabajo de otros, para eso mejor hablar sólo de lo que sí crees que merece la pena compartir y promocionar), suelo dejar para el párrafo final, como si de un relato corto se tratasen mis reseñas, el desenlace en que apunto todo lo mejor de cada libro del que hablamos en esta página y en esta sección. Pero esta edición podría prescindir perfectamente de prólogo, nudo y final explicado. Porque si tienes la posibilidad de caer cerca de esta magnífica edición en cartoné de agradecido tamaño acorde a lo enorme de su contenido (23x32cm.) y hojear sus páginas, pocas dudas te harán soltarlo sino es para hacerte con él. Porque, a diferencia de cualquier otra respetable editorial de tebeos, cómics o novelas gráficas, cARTEm hace honor una vez más a su nombre y al sano principio donde la calidad se impone a la cantidad y donde la selección de sus contadas Novedades se convierte siempre en un acontecimiento que esperar con expectación. Siempre. Pero con Frank Cappa han superado posiblemente al resto de su notable calendario de excelentes lanzamientos e interesantes autores en lo que fue el recientemente acabado 2024. Una vez más, quienes editan desde cARTEm Cómics prueban su pasión por los tebeos de una forma que merece de verdad ser conocida y reconocida.

Siendo igual de honesto, esta nueva recuperación en formato integral de Frank Cappa (porque aún muchos recordarán las ediciones previas, primero de la versión española de Glénat y después de la misma editorial reconvertida a EDT) revela que la espectacular nueva edición rinde un sentido homenaje al valioso contenido de estas 360 páginas apabullantes. En primer lugar hay que «celebrar» que las versiones anteriores que recopilaban las aventuras de este periodista y fotógrafo de guerra resulten imposibles de conseguir porque, completamente agotadas, hacían necesaria esta nueva edición y porque, sobre todo, demuestra el interés real por uno de esos autores a mantener siempre fuera del olvido, que deberían ser tan de actualidad como héroes de la viñeta mundiales como, por ejemplo, Hugo Pratt, sin duda una de las muchas influencias de Manfred Sommer.

De hecho sobrecoge el emocionado prólogo titulado «Manfred Sommer en el corazón» en esta edición de cARTEm a cargo de un personaje tan legendario de nuestro cómic como Carlos Giménez, quien afirma rotundo «yo he sido amigo de Manfred Sommer. Es algo de lo que presumo y por lo que me siento halagado y profundamente honrado. He compartido con él muchos y bellos momentos de amistad y de camaradería. Interminables conversaciones al calor de unos cubatas en aquella Barcelona de los dibujantes y las agencias, cuando éramos jóvenes y estábamos comiéndonos el mundo, como correspondía a nuestra edad y a nuestro momento vital, aquellas charlas apasionadas y apasionantes sobre lo divino y lo humano… Tenemos mucho hablado. Y mucho reído».
Y por si fuera poco semejante comienzo, Giménez se muestra aún más categórico al hablar concretamente de lo que nos espera en este magnífico tomo, porque: «si alguna vez la historieta para adultos ha sido realmente adulta ha sido cuando ha salido del pincel y de la pluma de Manfred Sommer. Me estoy refiriendo a álbumes como los que están incluidos en este libro que hoy podemos volver disfrutar: BRASIL, VIET-SONG, me estoy refiriendo a relatos como VÍCTIMAS Y HÉROES… Pocas veces se han contado en un tebeo historias con tanta fuerza, con tanta poesía, con tanta humanidad. Los que hemos hecho historietas nos quitamos el sombrero y después de aplaudir. Nos retiramos a llorar de envidia».

Volviendo al contenido que se disfruta en esta Edición Integral, es el completísimo, didáctico y muy interesante artículo introductorio «El héroe atormentado: Frank Cappa», del divulgador y ensayista de la historieta Eduardo Martínez-Pinna, el que nos sitúa en el contexto en que el personaje de Frank Cappa le dio a su autor una oportunidad de reencontrarse con un mundo del cómic. Y es que, pese a su enorme talento, Manfred Sommer se mostró errático y poco estable profesionalmente, alternando la pintura con los dibujos animados e incluso la enseñanza en el TCI (Taller de Cómic y la Ilustración) en Barcelona. Como recuerda Martínez-Pinna: «la razón de su escasa prolificidad habría que buscarla en las fuertes acometidas de la industria y la crítica, que alejan su obra de niveles razonables de distribución. Una escasa prolificidad y una relación de amor-odio con la industria le han motivado a esparcir sinsabores en muchas de sus declaraciones. Una vida personal y una actividad laboral de muchos frentes con poca durabilidad en cada uno le predisponen al desarraigo y al carácter apátrida y sin raíces, que tan bien refleja el cuerpo central de su obra, la más testimonial, titulada de manera genérica Frank Cappa«.

Es curioso que, justo cuando formaba parte de la brillante nómina de autores que trabajaban para Josep Toutain en la mítica agencia S.I. (Selecciones Ilustradas), Manfred Sommer le ofreció el embrión e idea de Frank Cappa a su por entonces patrón, quien por entonces editaba cabeceras tan respetables entonces como legendarias hoy como Creepy, 1984 o Comix International. Pero Toutain le dijo no. Por suerte el por entonces editor de la revista CIMOC y también visionario fundador de Norma Editorial, Rafael Martínez, sí vio el potencial de Sommer y su personaje y así las primeras aventuras del fotógrafo verían la luz en 1981: El último africano en el número 3 de CIMOC, en mayo; Víctimas y héroes en los números 4 al 6, de junio a agosto; y No hay que perder la cabeza en el número 7, en septiembre.

Si viviste en los los 80 la realidad de ver los quioscos de prensa y librerías inundados de revistas de cómics para adolescentes y adultos junto a lo mejor de escuderías inevitables como Bruguera, entenderás doblemente el papel crucial que jugaron todas aquellas publicaciones por encima de nostalgias que ya no vienen a cuento en nuestros diferentes días. En aquellas páginas se construyeron y dieron a conocer autores y leyendas del dibujo cuyo legado sobrevive aún a día de hoy. La profusión de imágenes de este Integral, incluso en los artículos con los que nos sumerge en esta experiencia única, despiertan en quienes aún conservamos colecciones completas de aquellas publicaciones la extraña sensación de haber sido testigos en muchos casos de lo que hoy editoriales como cARTEm mantienen vivo dotando a obras como la de Manfred Sommer de la gigantesca entidad que realmente representan.

En los 80 vivíamos y leíamos por capítulos historietas increíbles. Personalmente no he podido evitar buscar esos CIMOC en los que leí por primera vez a Sommer según la periodicidad de aquella publicación. Pero redescubrirlo en estas páginas: completo, sólo a él y a su personaje, en orden cronológico y además con planchas recuperadas a partir del material original, se convierte en una experiencia completamente diferente. Porque aquí resulta difícil abandonar la lectura sin encadenar una historia con otra, comprendiendo sin la distracción de otros autores la vida que Manfred Sommer construyó para uno de sus personajes verdaderamente más logrados. Es aquí, ante la lectura de todo Frank Cappa, cuando acabas entendiendo el profundo sentimiento de Carlos Giménez y de todo aquel que, aún en vida, respetaron y entendieron el toque maestro de este gran autor.

El nombre de Frank Cappa nació como homenaje a uno de los corresponsales de guerra gráficos más recordados de la historia: Robert Capa, el autor de la famosa imagen Muerte de un miliciano tomada durante la Guerra Civil española. La elección de Manfred Sommer no fue fortuita. Posiblemente sin saberlo al escribir sus primeras historias, el merecido éxito y reconocimiento de su personaje se debe a que su autor le dio al mundo del cómic otro personaje llamado a superar a su creador. Leyendo la introducción de Eduardo Martínez-Pinna después de haber leído este Integral, me sorprendió no ser el único en ver los paralelismos entre Corto Maltés y Frank Cappa. Martínez-Pinna afirma convencido que «Manfred Sommer construye sus relatos, se favorece de las influencias de Hugo Pratt recreándose no solo en la definición de los personajes principales, sino enriqueciendo la narración al dar volumen psicológico al protagonista al que hace epítome de la ideología del desarraigo y del cosmopolitismo. Pero a diferencia de Pratt, no usa la ironía y la matización del humor para dar fundamento a su personaje, y Cappa se muestra como un individuo melancólico».

En especial en la historia «Jangada», primer de los tres relatos que componen «Frank Cappa en Brasil», Sommer sume a su personaje en paisajes paradisiacos, con el mar cerca, en un cuento de realismo mágico que podría haber protagonizado sin problemas el personaje de Hugo Pratt. Y sin embargo hasta en una pausa entre historias siempre de profunda moral que llaman siempre a reflexionar sobre la naturaleza humana… o su ausencia, ambientados mayormente en la crudeza de los conflictos bélicos en cualquier rincón del mundo, incluso entonces, Sommer no puede evitar el halo trágico que rodea a un Frank Cappa que es el testigo eterno de lo inevitable, de todas las peores realidades de la que resulta imposible escaparse.

Por eso Frank Cappa es también universal y atemporal como lo fue Manfred Sommer consciente de aquello con lo que nació, vivió y prosiguió tras su triste desaparición. Basta leer directamente al autor para entender perfectamente todo esto: en 1980 repasaba así en la revista Comix Internacional (de Toutain Editor) su propia trayectoria profesional previa a Frank Cappa y sus mayores influencias artísticas con una lucidez insuperable: «nacido en San Sebastián (Guipúzcoa) de padre alemán y madre andaluza, criado y educado en Barcelona, hijo de devoto protestante y de ferviente católica, nací de los rescoldos de una inútil guerra mundial, asistí en mis más tiernos años a una guerra civil e inmediatamente tuve el honor de asistir a otra inútil y degradante guerra mundial. Luego, como este planeta es de todo menos aburrido, mi generación fue obsequiada con toda una gama de guerras más o menos calientes: Indochina, Corea, Israel, Berlín, Budapest, Praga, Vietnam, Biafra, Pakistán y aquí voy a poner el etc., etc., porque el que lea esto, por joven que sea, ya puede llevar su propia cuenta. En resumen: me volví escéptico y me limité a no creer en nada y a sentirlo todo. Para mí no hay patrias, solo hay paisajes; no hay grupos, solo individuos. Por eso, el placer es una de las pocas cosas que todavía me sirven: no creo en él, pero soy capaz de sentirlo».

Cualquiera de las historietas contenidas en esta Edición Integral, recorriendo conflictos de África a Nicaragua, llegando a Vietnam o incluso Afganistán, podrían trasladarse a los conflictos abiertos u olvidados con los que nuestro mundo sigue perdiendo humanidad cada día. «El último africano», la primera aventura de Frank Cappa editada, aún formal y de dibujo muy detallista, fue escrita más de una década antes de genocidios como los de la guerra de Ruanda (1994), que trataron de borrar a una etnia entera, como nos contaba Sommer apenas a principios de los años 80.

«No hay que perder la cabeza» cuenta con probado realismo las consecuencias de los abusos de mercenarios y opresores blancos creyéndose superiores a cualquiera con un color de piel diferente. Temas y clichés presentes hace 40 años y todavía actualidad mires donde mires. Ética, verdad, la guerra, los seres humanos llevados al extremo en circunstancias donde todo se permite, hacen de FranK Cappa una ventana sin remilgos a través de viñetas que se quedan impregnadas en tu conciencia y en tu mirada.

Apenas una aventura después del inicio de su andadura, Sommer se muestra mucho más suelto al lápiz e insuperable en su paso del dibujo a la tinta. Viñetas más grandes, retratos entre el costumbrismo y casi el impresionismo. Llegados al tercer relato, «Víctimas y héroes», el nivel alcanzado a nivel gráfico nos deja tan encadenados a las páginas como las historias, en este caso la del joven Robert Maubec, sobrino del mayor Lantier, un conocido de Frank Cappa, a quien éste acompañará, con apenas 18 años, en su primera experiencia como soldado, habiéndose alistado voluntariamente como mercenario a las ordenes de su tío. Esta es una de esas historias escritas y dibujadas con tal maestría que nunca te olvidarás de ella una vez la hayas leído.

A continuación asistimos a tres historias bien diferentes que componen la trilogía de Frank Cappa en Brasil. Igualmente inolvidable y poética esa «Jingada» que mencionábamos antes, le sigue la emotiva «Carnaval», que profundiza en la vida de Cappa ofreciéndonos detalles importantes que le hacen aún más humano y creíble. Y concluye este periplo carioca con «La caza», devolviéndonos al Cappa reportero, curtido en las miserias humanas pero ya, a estas alturas, resuelto a poner las cosas en su sitio si el hecho de seguir con vida incluso en lo más profundo del salvaje Amazonas se lo permite. El hecho de que todas las historias estén en este caso a color supone un cambio visual perfecto para la temática tan diferente de todas ellas.

El siguiente ciclo lo forman cuatro títulos que superan página a página todo lo leído hasta aquí por increíble que parezca. Totalmente asentado con el personaje, Sommer no dudó en profundizar y escribir aún más la vida a Frank Cappa. «Welcome» y «Goodbye» son un prodigio de imaginación, credibilidad y realismo en el diario de vida de Cappa. En el primero, asistimos con Cappa a los últimos días de vida de su madre, gravemente enferma, después de descubrir no sólo que los padres adoptivos del personaje fueron una pareja de color, sino la dura historia de su padre y su abuelo en Canadá. En el segundo, desarrollado aún en el pequeño pueblo natal de Cappa en Canadá, Sommer se revela excepcional narrador de un auténtico thriller al más puro estilo de las historias policiacas o de crímenes de finales de los 80. Ayudado por la vuelta a la pureza de su insuperable blanco y negro el resultado es del todo excepcional.

«La ciudad de los tres mil placeres» es un breve relato ilustrado donde Sommer reflexiona, anticipado a su tiempo una vez más, sobre el creciente turismo sexual y la prostitución infantil de depravados europeos decrépitos a la sórdida búsqueda de sexo. Investigando como periodista sobre el tema, la opinión al respecto de Cappa es contundente y sorprendente.

Cierran este ciclo «Somoza y Gomorra», ácido y amargo relato donde Frank Cappa acompaña a un grupo de guerrilleros nicaragüenses en lucha contra el dictador Somoza donde evidencia que, hasta en la aparentemente más justa de las luchas, las sombras, los fanatismos y los extremos acaban con toda moderación posible. La madurez y cinismo de Cappa como testigo y narrador de tantas guerras ya se encuentra aquí en un punto donde lo aprendido desdibuja ante él las barreras entre lo que ocurre ante sus ojos frente a aquello de lo que apenas puede pretender más que dar su simple testimonio. Como muestra final, «El tiburón de agua dulce» es un sorprendente relato donde Cappa se reencuentra con un comandante de guerrillas sandinista acompañado de la inexperta Samantha Flagg, reportera que será testigo, cámara en mano, de un final capaz de sorprender al propio Cappa cuando los guerrilleros capturan a un presunto traidor al que han de ajusticiar en mitad de la selva.

El broche perfecto a las crudas aventuras aventuras de Frank Cappa llegaron con «Viet-Song», culmen de madurez de autor y personaje que se demuestra en el realista «cuaderno de campo» que precede a la primera historieta. En él, Sommer da rienda suelta en formato de cuadros realistas al «Diario de un corresponsal» que resume en seis páginas imprescindibles el siguiente conflicto al que Sommer conduce a Cappa: el infierno de Vietnam. En «¿Qué diablos hago aquí?», el encuentro con una vieja conocida de Cappa le sirve de excusa a Sommer para contarnos, de nuevo a todo color, cómo fue el bautismo, literalmente de fuego, como corresponsal y fotógrafo de guerra, en Vietnam, junto al personaje de Jack Weldon como mentor de un jovencísimo, inocente e inexperto Cappa. Weldon se presenta como veterano ganador de un Pulitzer en esta ficción pero pasado completamente de vueltas de todo en la vida, al que Sommer no dudó en caracterizar como a un reconocible Orson Wells incluyendo sus habituales habanos. Por su parte, «El espía y el traidor» (1988) recuerda el final de una década donde el tema de Vietnam formó parte de la cultura popular de un extremo al otro de los posibles grados de entretenimiento o realismo, es decir, desde Rambo (1985) o Desaparecido en Combate (1984) a Platoon (1986) o Good Morning Vietnam (1987). Obviamente Sommer se toma muy en serio el testimonio que nos deja su personaje del conflicto desde tal profundidad que compartimos con él incluso las temibles prisiones y campos de prisioneros vietnamitas.

Completa en el más amplio sentido de la palabra este Integral «El país amarillo», brillante promesa inacabada de lo que iban a ser las nuevas aventuras de Frank Cappa en Oriente Medio y que le colocaban sobre el terreno en una peculiar aventura en Afganistán de la que sólo podemos leer su final en el guion de Sommer, ya que nunca llegó a dibujar las últimas viñetas. Algo más dramáticas, si cabe, son las últimas páginas que nos ofrece este libro imprescindible. la historia corta «Aquel día en Barcelona», fugaz destello de lo que, a finales de los 80, en plena Guerra Fría, podría perfectamente haber sido el inicio de la Tercera Guerra Mundial con el ejército ruso bombardeando e invadiendo Barcelona en una última mirada atroz a los conflictos interminables del siglo XX que siguen persiguiéndonos en pleno siglo XXI.

Y ya sí por último, el texto íntegro «Yo, dibujante de cómics» escrito por el propio Manfred Sommer y aparecido en 1980 en la revista Comix Internacional, junto a un sentido artículo firmado por María Sommer Gandarias, hija del autor, acompañado de numerosas fotografías de éste en su estudio, añaden a este documento un toque final que cumple a la perfección con la intención de cARTEm Cómics de recuperar verdaderas «obras maestras que han marcado generaciones y se han consolidado como referentes indiscutibles en el mundo del cómic. Cada título destaca por su narrativa icónica, su relevancia cultural y su capacidad para perdurar en el tiempo, brindando a los lectores la oportunidad de revivir historias que han dejado huella. Es un homenaje a los autores y artistas que han definido el género, y una puerta de entrada al legado atemporal que sigue inspirando a nuevas generaciones de aficionados».
SOBRE EL AUTOR

MANFRED SOMMER
Nacido en San Sebastián, Manfred Sommer empezó a hacer cómics a finales de los años cuarenta. Historietista, ilustrador, pintor y editor español. Discípulo de Jesús Blasco, de la mano de Josep Toutain, responsable de la agencia Selecciones Illustradas, Sommer realizó varias historias para el mercado británico, principalmente en los géneros sentimental y bélico. En esa misma época, realizó la serie El Tigre para Alberto Geniés. Pero no fue hasta 1981 cuando Sommer consiguió su primer éxito. Ese año publicó el primer episodio de su famosa serie Frank Cappa en la revista Cimoc. Trabajó también para la editorial italiana Bonelli dibujando al personaje Tex. Influenciado por Milton Caniff, Frank Robbins y Hugo Pratt, Sommer es el autor de una de las series realistas españolas más importantes. Manfred Sommer falleció el 3 de octubre de 2007., realizando generalmente historietas bélicas y románticas. Trascendió las fronteras de España, pues no solo fue un éxito en su país de origen, sino que también conquistó mercados internacionales. Varios de sus álbumes han sido publicados en Francia y Alemania, dos países con una rica tradición en la apreciación del cómic como arte. Además, la serie encontró un público ávido en Estados Unidos, donde apareció en la prestigiosa revista Heavy Metal, y en Italia, donde fue publicada en la revista l’Eternauta, una de las más importantes de la historieta europea. Este éxito internacional subraya la capacidad de Sommer para crear historias que resuenan universalmente, abordando temas tan complejos y universales como la guerra, la verdad y el sacrificio personal.


