
El pasado 20 de marzo la Sala Changó de Madrid se transformó en un portal a otra dimensión con el regreso a España de los británicos Ozric Tentacles. Con el ambiente colorido y psicodélico que los caracteriza, comenzó el concierto en una sala prácticamente llena, para entregar a sus dedicados fanáticos una hora y cuarenta minutos de una selección de sus mejores trabajos a lo largo de los años.
El concierto arrancó con la energía de Chewier, estableciendo de inmediato un fascinante diálogo entre la guitarra de Ed Wynne, fundador de la banda, y los sintetizadores de Silas Neptune, su hijo. La sala, conocida por su excelente acústica, permitió que cada capa de sonido envolviera a los asistentes, que, junto con las imágenes psicodélicas de fondo, los embarcó en un viaje cósmico.
Uno de los momentos cumbre de la noche llegó con la interpretación de Lotus Unfolding, el tema que da nombre a su último trabajo, con la aparición en el escenario de Saskia Maxwell, que con su flauta travesera aportó un sonido más etéreo a la mezcla. Tras el cambio de atmósfera, la banda volvió a la carga con clásicos como Eternal Wheel o la vibrante Erpland.
Hacia el final del concierto un contratiempo técnico con los teclados se convirtió en un regalo para los fans en el que la banda se lanzó a una jam improvisada, demostrando la química natural entre los miembros. El espectáculo terminó con una sala Changó vitoreando al unísono, pidiendo a los músicos que tocaran una más tras haber abandonado el escenario, cosa que no pudo ser, pero les valió para volver a salir a agradecer la increíble acogida de los fans.
Texto y fotos de Sara Pintado




