Reflejo una vez más de las consolidadas raíces que el género del Oeste o del Western siempre ha tenido y sigue teniendo en esta vieja Europa de la que partieron tantas generaciones de nacionalidades diferentes como colonos en su día, Norma Editorial lleva tiempo, como ya te hemos comentado por aquí, recopilando y publicando infinidad de historias ambientadas en esas lejanas tierras salvajes con las que muchos siguen soñando. El magnífico libro que venimos a recomendarte en este momento si eres a la vez aficionado o aficionada a las historias del Oeste y del cómic europeo, binomio que nos sigue dando enormes alegrías ya que queda claro que no sólo hay lectores del género, sino infinidad de dibujantes para quienes vaqueros, indios y la promesa de lugares donde todavía queden historias por descubrir son escenario perfecto para plasmar su arte y hacernos viajar a lo largo de las páginas de este Nativos. La sombra negra del hombre blanco. En sus 140 abigarradas páginas en gran formato europeo de 23,5×31 cm. y tapa dura en edición intachable, asistiremos a 16 relatos que nos hablan de las naciones indias de Norteamérica, viajando desde la prehistoria, aunque centrados en los dos últimos siglos, a lo largo de varios siglos de vida en armonía con la Naturaleza para pasar a la cruenta conquista y posterior genocidio que provocó el hombre blanco sobre los habitantes originales de esas legendarias llanuras y paisajes infinitos.

Guionista y creador que siempre tuco claro que dedicaría su vida al cómic, Tiburce Oger creció marcado por las historias de Los Casacas Azules, una de las más longevas series del cómic franco-belga, creada por el guionista Raoul Cauvin y el dibujante Louis Salvérius. Apasionado aún hoy de los grandes clásicos imperecederos del cine del Oeste, Tiburce Oger próbo la casi siempre infalible fórmula de completar una serie de historias diferentes para ofrecérselas a diferentes dibujantes y editar así antologías que muchos buscan por la mera aparición de su artista favorito. Este pequeño truco le funcionó a la perfección cuando logró publicar, originalmente en Francia y editado en España por Norma Editorial, el libro Go West Young Man, impresionante tomo donde el guionista repasa la conquista del Oeste americano mediante catorce historias interconectadas que van de las guerras coloniales a la intervención estadounidense en la revolución mexicana. Con una variopinta galería de personajes de destinos cruzados que van de pioneros a indígenas, pasando por necesarios forajidos o prostitutas supervivientes natas, todos luchan aquí por superar escenarios implacables de grandeza, guerras interminables y miserias. En este caso Tiburce Oger reunió a titanes del cómic franco-belga que además tienen incluso sus propios personajes ambientados en esta época como Ralph Meyer (Undertaker), Christian Rossi (Jim Cutlass), Michel Rouge (Gunfighter) y François Boucq (Bouncer). Aún teniéndolo fácil con semejantes lápices invitados, la publicación ahora de este Nativos. La sombra negra del hombre blanco podría ser el merecido éxito de una serie de la que en Francia se han publicado otros dos títulos que ojalá lleguen aquí también gracias a Norma: GunMen of the West (2023) y LawMen of the West (2024).

Con sabor inevitablemente agridulce, Nativos. La sombra negra del hombre blanco lo inicia un prólogo de apenas una página, La noche en que cayeron las estrellas (febrero de 1922) donde el virtuosismo al dibujo y colores de Paul Gastine nos adentra en todas las historias de este libro empezando por el final, ya tocado el siglo XX, mostrándonos como un centenario y casi ciego anciano, el jefe White Wolf pasa su último día sobre la Tierra trabajando como la burda atracción de una barraca de feria. Con una carcasa mortal casi del todo consumida, este testigo irrepetible de su pueblo es capaz de olvidar su ceguera real para evadirse y sobrevolar junto a la Gran Águila las anchas praderas pobladas de pasado que son los episodios que vienen a continuación, vivo repaso en viñetas de gran parte de la historia de las naciones indias desde su aparición en el continente norteamericano hasta su casi extinción diluidos en el siempre destructor mundo de los blancos.

PAUL GASTINE
Paul Gastine nació en Caen el 25 de agosto de 1985. Desde los 18 meses, dibujaba en notas adhesivas sin pasarse de la raya, ¡todo un logro! En secundaria, solo hacía bocetos y llegó al instituto cursando la opción de artes visuales. En 2001, se matriculó en un taller de cómic impartido por el ayuntamiento de Blainville-sur-Orne, dirigido por el guionista Jérôme Félix, convencido de su potencial. En marzo de 2006, firmó un contrato con Jérôme Félix y Bamboo Publishing para dibujar los tres volúmenes de L’Héritage du Diable.

Dominique Bertail añade en Águila en el cielo (1540), con su grandilocuente dibujo extremadamente colorido, el origen de las primeras tribus de las Grandes Praderas, o al menos hasta que llegaron los primero colonizadores, que fueron en realidad los verdaderos salvajes en su afán único en su ansia de encontrar ciudades de oro a las que sólo llevaron su miseria exterminadora.

DOMINIQUE BERTAIL
Dominique Bertail nació en Tours en 1972. Vivió allí hasta que empezó el instituto, tras lo cual hizo un breve viaje a Caen, donde obtuvo el bachillerato. Estudió dos años en la Escuela de Bellas Artes de Rennes y tres más en el taller de cómic de la Escuela de Bellas Artes de Angôuleme (de 1992 a 1995). Allí conoció a Thierry Smolderen, con quien publicó L’enfer des Pelgram (Delcourt, 1998 y 2000) y cofundó el sitio web coconino-world.com (con Josepe y Navailles). También conoció allí al editor Alain Beaulet, con quien publicó L’Homme-Tableau (2000) y L’Homme-Nuit (2002). En 2004, se publicó Shandy, un Anglais dans l’empire (Delcourt, 2004 y 2006), con el guionista Matz. En 2008, se reunió con Thierry Smolderen y, juntos, crearon la serie Ghost Money (Dargaud, 2008-2016). Cuando no está trabajando en un álbum, Dominique crea ilustraciones, por ejemplo, para Je bouquine. Colabora regularmente en Fluide glacial y trabaja en storyboards para televisión, animación, cine y publicidad. Desde 1998, reside y trabaja en París, donde lo representa la galería Arludik.

En Los dioses perro (1610), Tiburce Oger convierte en protagonistas a los caballos, esos nobles animales que tanto ayudaron a la conquista y derribo del Oeste y a quienes las tribus indias llamaban «grandes perros». Seis espléndidas planchas dibujadas por un sobresaliente experto en los contrastes en blanco y negro, que se convierten en una aportación totalmente expresionista gracias aquí a los colores de Jack Manini.

HUGUES LABIANO
Hugues Labiano nació en Bayona en 1963, pero su mirada parece fijada en Estados Unidos, como un gran conocedor de las atmósferas americanas. Sin embargo, fue en España donde comenzó su carrera, dirigiendo Matador (Glénat, 1992), una serie escrita por Gani Jakupi. Después, regresó a su verdadera pasión al dirigir Dixie Road (Dargaud, 1997), con Jean Dufaux, y Mister George (Le Lombard, 2003), con Rodolphe y Serge Le Tendre. En 2005, Stephen Desberg no tardó mucho en sugerirle explorar lo mejor de ambos mundos a través de Black OP (Dargaud), una serie dedicada a agentes de la CIA cuyo trabajo los lleva de India a Afganistán, pasando por Rusia. La aventura finalizó en 2010 con la publicación del sexto volumen… ¡pero no se reanudó hasta 2014, con el inicio de un segundo ciclo! En 2012, Labiano escribió en solitario los dos episodios de Four Corners of the World (Dargaud). En 2016, retomó la aventura de The Desert Star, junto a Stephen Desberg, con la publicación en agosto del tercer volumen de la serie.

El más que veterano Mathieu Lauffray dibuja y condensa con su forma épica de dibujar en Hierro sagrado (1626) una breve pero intensa historia que nos recuerda ese legendario fraude en el que el navegante Pierre Minuit compraba al jefe de los indios Lenade una «pequeña isla batida por los vientos por cuenta de la Compañía de las Indias Occidentales» que, como imaginarás, acabaría llamándose Manhattan. Y aún le da tiempo para dibujar el gran relato corto de Tiburce Oger en el que, en la zona de los Grandes Lagos, las tribus cada vez más acorraladas al norte aún tenían tiempo de matarse entre ellas, aunque no todo lo que surgía de su enfrentamiento era del todo malo.

MATHIEU LAUFFRAY
Nace en París el mes de febrero de 1970, y estudia en la Escuela de Artes Decorativas de París, donde entabla amistad con Denis Bajram y otros artistas. Comenzó a trabajar dibujando las cubiertas de algunos libros de editoriales como Hachette, y de las series de Star Wars que publicaba Dark Horse en los Estados Unidos. No sólo ha trabajado para el sector editorial, sino que también ha colaborado diseñando personajes para videojuegos (Alone in the Dark IV, Khaos…) y para el cine (El pacto de los lobos, Vidocq, 10.000 AC…). En el año 2000 regresa al mundo del cómic con Prophet, con guiones de Xavier Dorison. Colorea El Tercer Testamento, del mismo guionista y Alex Alice. Tras su siguiente trabajo, Long John Silver, una serie publicada en NORMA Editorial junto con Xavier Dorison que homenajea al célebre personaje de R.L. Stevenson, lanza en solitario Raven en la misma editorial.

Según avanza el libro y Tiburce Oger nos mantiene atentos a cada nueva aportación temática en su elaborada trama tocando todos los aspectos posibles del tema elegido, lo que resulta evidente es que de cada nueva pequeña historia, con total seguridad este guionista habría podido sacar un álbum completo para disfrute del lector de dibujantes tan versátiles como todos los ya visitados al que se añade un toque con sabor a clásico europeo de la mano de Félix Meynet en El regalo del rey (1674-1689) quien, en apenas cinco páginas dibuja magistralmente la mezcolanza entre indígenas y llegados de Europa en uno de los relatos que más saben a poco, es decir, que te dejan con ganas de más escenas en algo tan breve y que a la vez es tan intenso como para perder la noción del tiempo y del espacio mientras lo lees.

FÉLIX MEYNET
Félix Meynet nació en 1961 en las hermosas montañas de Chablais, entre el Mont Blanc y el lago Lemán. Creció en París, luego regresó a sus pastos de montaña y enseñó esquí en estaciones hasta su debut en 1992 en la colección Génération Dargaud con la serie Double M. Después, afiló sus lápices y cambió de tabla para intentar ascender al pequeño mundo de los cómics por la Cara Norte. Félix Meynet es un alpinista más atraído por los senderistas bonitos que por la flora alpina. En el camino, cuenta con la ayuda de Yann, un famoso guía con una sólida reputación de experto en esquís sulfurosos y autor de numerosas primeras ascensiones invernales consideradas muy difíciles. Esto le enseñará a sortear las grietas editoriales con un salto ligero como una gamuza y, sobre todo, a evitar las avalanchas de ex libris, fatales para los ilustradores inexpertos. Curtido, planea la ascensión solitaria a cumbres vírgenes, picos majestuosos que brillan con fuerza en el azul de las ventas. Y mientras tanto, continúa trabajando en su serie Les Éternels, con su cómplice de toda la vida, Yann.

En su lírica pero cruda aportación en Tippecanoe (1778-1911), el autodidacta pero extraordinario Jef realiza su indudablemente hermosa aportación a partir de esa frase tantas veces recordada en la que el sabio dirigente indio Tenskwatawa se preguntó en voz alta, cuando muchas tribus negociaban la venta de tierras a colonos americanos cada vez más numerosos «¿vender la tierra? ¿Y por qué no vender el aire, las nubes y el gran mar? ¿Acaso el Gran Espíritu no los creó para que todos sus hijos los disfruten?» Jef refleja nuevamente los enfrentamientos entre nuevos ejércitos de conquistadores contra tribus indias incapaces de mantenerse unidas hasta que, inevitablemente, fueron debilitadas y vencidas.

JEF
Jef, quien también firma con Jean-François Martinez (su nombre real) o Nino, es un dibujante de cómics francés. Completamente autodidacta, se lanzó al cómic con una primera trilogía en Albin Michel, L’épée noire du Pentaskel, escrita por Claude Plumail y Serge Pradier. Posteriormente, participó en un colectivo publicado por Nucléa, Requiem Tenebrae, con Nicolas Bournay. Abandonó la industria durante un tiempo para realizar cortometrajes, viajes y, sobre todo, música dentro del grupo Ziou Ethnikal Funkdation, con el que aún gira. Después, regresó al cómic con Corbeyran y Une balle dans la tête. También realizó para Delcourt, Les enfants sauves (2008), y bajo el seudónimo de Nino, Garous, tome 5 (2009), con guion de Jean-Charles Gaudin. Colabora con Matz en la Rue de Sèvres. Vive cerca de Lyon.

Benjamín Blasco-Martínez ilustra con su colosal dibujo en El reino de Barataria (1835) el recuerdo de cómo, en los crecientes y próspero estados norteamericanos convivieron mestizos con buena suerte con problemas tan arraigados en ese país naciente como, más allá de la desaparición de las verdaderas tribus indias, el conflicto nunca resuelto de blancos y negros resumido a la perfección en la tajante frase que le dice un adinerado descendiente de cheroquis a un antiguo esclavo negro: «¡soy un mestizo en un mundo de blancos! ¡Tú te crees libre, pero tu jaula es más grande de lo que piensas, porque tu piel nunca será como la suya!»

BENJAMIN BLASCO-MARTINEZ
Nacido en 1990 en Montluçon, Benjamin Blasco-Martínez es originario de Moulins. Tras obtener su Bachillerato Literario, ingresó en la escuela Émile Cohl de Lyon, donde se graduó en junio de 2014. Apasionado por el western, conoció a la hija de Albert Bonneau para adaptar la juventud de Catamount. Fue esta adaptación la que presentó al jurado de su escuela… y que fue descubierta por Olivier Petit, director editorial de Physalis. Y así comenzó de verdad para él la aventura del cómic.

Corentin Rouge nos otorga en Buffalo Jump (1730-1830) uno de los momentos visualmente más espectaculares de este Nativos. La sombra negra del hombre blanco, aprovechando el recuerdo a esos grandes animales que fueron sustento de lo indios y que miserablemente fueron diezmados por el salvaje hombre blanco. Y es que para dar rienda suelta a una estampida de bufalos aprovecha su espacio para regalarnos unas espectaculares y enormes viñetas que te hacen sentir la adrenalina de aquellas tribus que corrían tras estas criaturas en su particular y equilibrada comunión con la Naturaleza. Impresionante.

CORENTIN ROUGE
Corentin Rouge es un autor de cómics nacido en París en 1983 y graduado de la École supérieure des Arts Décoratifs en 2006. Comenzó su carrera en el cómic con la publicación de un relato corto (21 contra 1) en la revista Métal Hurlant en 2004. Desde entonces, ha escrito tres volúmenes de Milan K., el primero de los cuales fue nominado en Angoulême, y el one-shot Juarez escrito por Nathalie Sergeef. En 2016, publicó XIII Mystery con guion de Fred Duval. En Glénat, es autor de la serie Rio, coescrita con Louise Garcia y publicada en cuatro volúmenes entre 2016 y 2019. Sus dibujos se inscriben en la tradición gráfica de los grandes artistas realistas clásicos, como Hermann, François Boucq, Rossi y Jean Giraud.

Lo de Christian Rossi obviamente son, de nuevo, palabras mayores. Habiendo dibujado a un personaje tan mítico como Jim Cutlass junto al no menos legendario Jean Giraud, el paseo gráfico de las 5 páginas en El grito del perro (1850-1862) añade recuerdos visuales a recordar en cada detalle tan increíblemente trazado. Lo de este autor es un paseo de laureles que nos deja, en una original historia donde vemos ese lejano Oeste a través de los ojos de un perro, la sensación de haber rozado la genialidad condensada sin límites.

CHRISTIAN ROSSI
Nacido en 1954, Christian Rossi estudió en la École Estienne de París y obtuvo un BTS en expresión visual en 1976. Debutó en el cómic en 1979 tras probar suerte en publicidad como dibujante de bocetos preparatorios. Publicó sus primeras láminas en revistas tan diversas como Pilote, Circus, Pif y Gomme. También trabajó como dibujante de prensa para Le Nouvel Observateur, Okapi, Le Point, L’Echo des savanes y Je bouquine, e ilustró la sección «faits divers» del diario France Soir. Christian Rossi ha colaborado con numerosos autores de cómics como Serge Le Tendre (Les Errances de Julius Antoine, Tiresias, La Gloire d’Hera), Pierre Makyo (Jordan), Denis Lapière, Philippe Bonifay, Enrique Abuli y… Jean Giraud (Jim Cutlass). Mientras trabaja en series que le apasionan, supervisa el guion gráfico de la adaptación al cómic de obras como La Compagnie des glaces, una epopeya futurista escrita por G.-J. Arnaud.

Armand Dimitri nos ofrece una pausa totalmente diferente con un estilo de dibujo mucho menos clásico, iluminando con toque moderno, ágil, especialmente dinámico, La danza del sol (1864), donde el guión de Tiburce Oger se detiene en cómo las humildes y apacibles vidas de tantas tribus pacíficas , arrinconadas por la falta de conciencia ecológica de los invasores blancos, nunca pretendió dejar espacio a todos aquellos a los que siempre tuvieron claro que debían «desaparecer». Un ralto trágico con colores de nuestros días.

ARMAND DIMITRI
Armand Dimitri nació en 1982. Desde muy joven, le apasionó el dibujo. Su hermano le introdujo en el mundo del cómic (X-Men, Spider-Man, Strange) y, posteriormente, al igual que la generación del club Dorothée, se interesó por el manga (Dragon Ball Z). Su encuentro con el cómic franco-belga se produjo más tarde, al descubrir series de éxito como Travis, Astérix, Lucky Luke, La Caste des Métas Barons y, por supuesto, Lanfeust. Asistió al taller Hourdé en París y luego ingresó en la escuela Pivaut de Nantes para especializarse en animación. Sin embargo, se dio cuenta de que la profesión para la que se estaba formando no le convenía en absoluto. Descubrió a Enrico Marini, y la obra de este autor italiano le animó a dedicarse al cómic. Todo esto ocurrió durante su último año en la escuela Pivaut. Gracias a su profesor de ilustración, Laurent Miny, conoció a Thomas Cheilan, con quien colaboraría en la serie Salamandre, publicada por Lombard. Más tarde conoció a Jean-Charles Gaudin, quien formó parte del jurado responsable de su examen de fin de curso, y firmó un contrato con Soleil para la publicación de Angor.

Y según avanzamos, las palabras de Tiburce Oger se llenan a cada página de sorpresas en forma de autores todos de una grandeza gráfica que, cuando crees que ya has leído-visto la mejor, es superada por la siguiente. En el caso de Dos trazos en el cielo (1866), Michel Blanc-Dumont despliega cuatro páginas donde deja claras sus influencias, su personalidad y su impresionante legado además de su valiosa aportación a este libro repleto de verdaderas gemas bajo un mismo hilo temático.

MICHEL BLANC-DUMONT
Michel Blanc-Dumont nació en Saint-Amand-Montrond, en Berry, donde su padre era escultor y ceramista. Su pasión por el dibujo se manifestó desde muy joven. Tras cursar estudios generales, ingresó rápidamente en la Escuela de Artes Aplicadas, donde se convirtió en uno de los mejores estudiantes. Al finalizar sus estudios, Blanc-Dumont trabajó durante tres años con su padre, quien por entonces era el mejor restaurador de objetos de arte y pinturas de París. Simultáneamente, comenzó a crear sus primeros cómics y dibujos humorísticos. Simultáneamente, desarrolló un interés que perduraría por la historia del Oeste americano y la civilización de los indios de las llanuras. En esta época, también comenzó su afición por los caballos y la equitación, lo que lo convertiría en un jinete apasionado y perfeccionista. Sus primeros cómics aparecieron en Phenix en 1973, y posteriormente en Jeunes Années, donde dibujó varias leyendas indias, así como carteles. En 1974, creó, basándose en guiones de Laurence Harlé, la serie Jonathan Cartland. En diez álbumes, la colección se ha consolidado como una de las mejores series actuales. Revolucionando un género que se creía estancado tanto en sus tradiciones como en sus parodias (al estilo italiano), Blanc-Dumont y su guionista lograron dotar al western de una nueva dimensión y un auténtico soplo de aire fresco. En enero de 1988, recibió, en el 15.º Salón Internacional del Cómic de Angôuleme, el premio Alfred al Mejor Álbum del Año por Les Survivants de l’Ombre (con guión de Harlé). En 1997, Jean Giraud y François Corteggiani, digno heredero de Jean-Michel Charlier, le pidieron que se hiciera cargo de la serie La Jeunesse de Blueberry. Aceptó con entusiasmo y se preocupó de dar aún más autenticidad a este período de la Guerra Civil.

Mocasín Ágil (1869) es un respiro entre escenarios dramáticos donde otro venerable del cómic franco-belga nos adentra en uno de los relatos más extensos del libro, que son 9 páginas de puro disfrute que, gracias al toque de Derib recuerdan al espíritu y esencia de los tebeos que leíamos de pequeños. Y es que su suerte es poder dibujar sólo de indios, en su entorno, sin que en esta relato intervenga el caos del hombre blanco. La excusa, deleitarnos sencillamente con una lección magistral de dibujo clásico a lo largo de la vida de la joven cuyo nombre da título al relato.

DERIB
Desde muy joven, y animado por su padre, Claude de Ribaupierre dibujó el cuerpo humano y su estructura ósea. Después se divertía copiando los dibujos de sus artistas favoritos (la mayoría de la revista Spirou, como los de Franquin o Jijé) y produjo algunos «pecados de juventud» (Plume Blanche, Celui qui avait mourir, Mitraille, etc.). Tras diversos trabajos ocasionales, incluyendo el de profesor de equitación, Derib se trasladó a Bruselas, entonces capital indiscutible del cómic. A los 20 años, se incorporó al Studio Peyo, donde colaboró en varios gags para los Pitufos. A partir de 1965, destacó en diversas producciones como Belles Histoires de l’Oncle Paul con Octave Joly y su primera serie realista: Arnaud de Casteloup, con guion de Charles Jadoul. En 1967, continuó con un género más humorístico con los gags de un perro parlante, Atila, en compañía de Maurice Rosy. Ese mismo año, regresó a Suiza y diseñó junto a Job Les Aventures de Pythagore, un búho travieso, en El Sapo de las Gafas. En 1970, nació el pequeño Yakari, un pequeño indio que prometía un futuro brillante en el cómic para jóvenes y adolescentes. Lo que caracteriza su obra se resume en una actitud optimista ante la vida, una perspectiva serena y realista, y un marcado gusto por la vida interior. Narrador excepcional, Derib nos sumerge en su mundo de aventuras, con una puesta en escena espectacular, manejando con la misma destreza el humor, el realismo, la generosidad y el humanismo.

Adobe Walls (1874) es el escenario donde Ronan Toulhoat dibuja otro de los relatos más largos y elaborados por la pluma de Tiburce Oger. Viñetas agradecidamente enormes de toque moderno y magníficos colores nuevamente a cargo de Jack Manini, Toulhaut ilustra en todo su esplendor el lado más salvaje de los enfrentamientos continuados en determinados momentos y lugares de colonos buscavidas con indios para quienes incumplir una promesa podía resultar la más grave de las ofensas.

RONAN TOULHOAT
Ronan Toulhoat es diseñador gráfico, ilustrador, guionista gráfico e ingeniero-diseñador independiente. Junto con el guionista Vincent Brugeas, publicó Block 109 en 2010 con Akileos. Una historia alternativa sobre la Segunda Guerra Mundial, en la que la Alemania nazi dominó el mundo y libró una guerra interminable con la URSS durante más de diez años. Ese mismo año, se publicó el cómic Étoile Rouge, que, en el universo alternativo de Block 109, narra la épica historia de tres pilotos franceses que lucharon junto a las tropas soviéticas contra el ejército del Tercer Reich, ambientada en 1944. Junto con su socio, desarrollaron Vinwatt Label, cuyo primer trabajo se publicó en línea a finales de 2012 para lanzar la serie Chaos Team, y en 2015 publicaron Le Roy des Ribauds, un thriller medieval de alto vuelo.

Línea clara con sabor a aventura y situaciones inesperadas definen la aportación de Laurent Astier en Cuando caminan los muertos (1878), alegato del hecho de cómo las buenas acciones pueden reportar a veces buenos finales incluso en territorios donde la única palabra la escriben las armas en todo el esplendor de su violencia.

LAURENT ASTIER
Laurent Astier nació el 9 de noviembre de 1975 en las afueras de Saint-Étienne. Tras una infancia dedicada a dibujar sus primeros cómics y crear a sus primeros héroes, optó por Artes Aplicadas en el instituto de Saint-Étienne. Después, se trasladó a la campiña de Creuse para cursar dos años de BTS (Diploma Nacional Superior) en Expresión Visual, Imagen y Comunicación en La Souterraine. En 1999, tras la fallida creación de una agencia de comunicación, se trasladó a París para unirse a un equipo de desarrollo de videojuegos. Durante tres años, trabajó como diseñador gráfico en In Utero en el juego Evil Twin, Cyprien’s Chronicles, un juego de plataformas y aventuras. En 2001, tras ser descubierto por la editorial Glénat, escribió el guion, los dibujos y el color del primer álbum de una trilogía de ciencia ficción, Cirk. En 2003, Gong fue publicado por Vents d’Ouest, una novela gráfica de tono oscuro y pegadizo sobre el mundo del boxeo y el submundo de Nueva York a finales de la década de 1940. En 2004, comenzó una nueva trilogía con su hermano Stefan en el guion, Aven, un thriller bucólico en la Francia posterior a 1968. En 2006, con DARGAUD, lanzó Cellule Poison, un thriller contemporáneo sobre el tráfico de mujeres y la mafia albanesa planificado en 5 volúmenes de 96 páginas. En 2007, escribió y dibujó Blues sobre Big Bill Broonzy en el Chicago de los locos años veinte para Nocturne, que se convirtió en BD Music. En 2008, participó en el colectivo Paroles d’illettrisme publicado por Futuropolis, con Luc Brunschwig en el guion. A principios de 2009, completó las 200 páginas del primer volumen de L’Affaire des Affaires, una novela gráfica que combina una investigación y el diario personal de su autor, Denis Robert, editada por Yan Lindingre.

Laurent Hirn ilustra Lozen, la hermana de Victorio (1880), al estilo de los mejores clásicos ilustrados. Y todo, resumiendo en 5 magníficas páginas la historia de una guerrera india a la que apodaban de “Apache Juana de Arco”. De hecho, Lozen en apache significa «la que ha robado caballos» y, aunque inadvertida en el universo patriarcal de jefes guerreros, el papel que jugó esta mujer luchando al mismo tiempo contra el ejército mexicanos y contra las tribus cazadoras de cabelleras tiene todo el sentido de figurar en esta sorprendente antología.

LAURENT HIRN
Laurent Hirn nació en Chalons-sur-Marne (actual Chalons-en-Champagne). Actualmente reside en Estrasburgo. Descubrió el cómic estadounidense y sus superhéroes a los once años. El poder de los personajes y el ritmo narrativo le fascinaron por completo. Dos años en la escuela de Arts Déco le permitieron descubrir el taller de ilustración de Claude Lapointe, donde se especializaría durante tres años en el dibujo de cómics. Mientras esperaba el guion que realmente disfrutaría, Laurent Hirn desarrolló sus habilidades como ilustrador trabajando para editoriales como Milán y Larousse, para colecciones de bolsillo. Cuatro años de excelente formación en el trabajo de interpretación, descomposición y puesta en escena del texto. El guionista que tanto había esperado apareció en 1989 en la piel de Luc Brunschwig (nominado al premio Alph’Art al mejor guion en su primer intento). Fascinado por los temas que aborda: América, acción, personajes con fuertes psicologías, su colaboración comienza de inmediato. Los dibujos de Hirn refuerzan el realismo psicológico de los personajes de Brunschwig y están completamente al servicio de la historia. Para él, lo ideal es conciliar una imagen hermosa con una buena narración. De esta unión nace Josué, el primer volumen de El poder de los inocentes, publicado por Éditions Delcourt, un thriller diabólico donde la manipulación y la trama se entrelazan inextricablemente.

Emmanuel Bazin cierra el libro con el sabor amargo de Salvajes (1889), un breve apunte esbozado con dibujo elegante y trasfondo aterrador sobre el fin último de los descendientes de muchos de los indígenas prácticamente borrados por completo de muchos lugares del mapa de los que acabaron siendo los Estados Unidos. Aunque el broche definitivo lo pone una página de despedida de Paul Gastine, quien inició el libro, bajo el título de White Wolf (febrero 1922), que coincide con la fecha en que el gran jefe chippewa White Wolf rebautizado como John Smith murió, llevándose con él la mayor parte de la memoria de su pueblo.

Y por si aún todo este despliegue te parece poco, la edición de Norma ha incluido un último relato, La sombra negra del hombre blanco (1837), con dibujo y color de Chris Regnault, que apareció de forma exclusiva en la edición de lujo en Francia. El segundo regalo final adicional son unas extraordinarias portadas a toda página espectaculares e ilustraciones de Paul Gastine, Matthieu Lauffray y del propio Tiburce Oger, maestro de ceremonias en este libro de verdad imprescindible para los amantes del género: por sus historias y por acumular tanto arte con mayúsculas en un solo libro hecha viñetas.

EMMANUEL BAZIN
Nacido en La Chapelle-Anthenaise (Mayenne), Emmanuel Bazin es un dibujante nacido en La Chapelle-Anthenaise, donde estudió en un instituto de artes aplicadas en Le Mans, antes de perfeccionarse en la escuela Pivault de Nantes. Es actualmente un consumado dibujante de cómics residente en Le Mans (Sarthe). Aunque los dos volúmenes de Mala reputación le ocuparon gran parte de su tiempo, Emmanuel Bazin dibujó otros cómics. Algunos para editoriales estadounidenses como Las Vegas Vamp, e incluso participó en un proyecto colectivo de cómics llamado Go West Young Man, del escritor Tiburce Oger.
SOBRE EL GUIONISTA

TIBURCE OGER
Tiburce Oger nació en 1967 en La Garenne-Colombes. Desde los 12 años, declaró abiertamente que haría del cómic su profesión. Obtuvo su bachillerato en artes visuales y se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de Angôuleme, donde permaneció tres años. «No se aprende a hacer cómics en la Escuela de Bellas Artes», dijo Tiburce. Así que completó su aprendizaje en un estudio de dibujos animados, representando a las Tortugas Ninja y al dinosaurio Denver. Este trabajo le permitió adquirir un estilo variado y ágil. En 1992, Tiburce publicó el primer volumen de Gorn con Vents d’Ouest. Tres años después, en la Feria del Libro de Burdeos, conoció a Denis-Pierre Filippi, quien se ofreció a leer sus historias. Ambos unieron fuerzas y crearon Orull, el Hacedor de Nubes. ¿Referencias culturales? Fritz Lang, Hitchcock y su eterno libro de cabecera, El retrato de Dorian Gray. Su primera juventud estuvo marcada por Los Casacas Azules. Hoy, colecciona armas antiguas, le apasionan los caballos y disfruta especialmente de las auténticas películas del oeste. Actualmente vive en la región de Charentes, a pocos kilómetros de Angôuleme y de sus «amigos de empresa».



