Estamos en las fechas adecuadas para recomendaros la lectura de un libro por el que, como en toda tradición que se precie, no pasa el tiempo ni es nunca mala la oportunidad de hacerse con él o leerlo. Y es que Nochebuena en un barco embrujado y otros relatos espectrales navideños, compilación de relatos de varios autores editada por Diábolo Ediciones hace ahora un año, ni pasa de moda ni deja de ser un modo diferente de afrontar el exceso de contenidos excesivamente azucarados de estas fechas que no admiten termino medio: o se adoran con locura o se odian con exaltación. Seas del bando que seas, si lo que te gusta realmente es la lectura y quieres dejarte sorprender por relatos que impliquen presencias fantasmales más allá del revisitado cuento navideño de Dickens, este es definitivamente tu libro.
Seleccionado, traducido y anotado por Fernando López Guisado y Alberto Ávila Salazar, dos autores que dotan de notoria calidad a los muchos textos que han traducido o escrito para diversas publicaciones de Diábolo Ediciones (Alberto Ávila es, de hecho, autor de otra pequeña joya de Diábolo titulada Rutas hacia el misterio. Lugares sobrenaturales en España), este es uno de esos casos en que la introducción al libro, sin revelar nada de lo que vamos a leer que nos estropee los misterios de la propia lectura o los secretos de finales del todo inesperados, es tan recomendable como excelente presentación e invitación a lo que nos espera. La elocuente y convincente prosa de Fernando López Guisado creo es la mejor forma de llamar tu atención sobre esta maravilla de 290 páginas con 25 relatos y dos artículos sobre la navideña por autores imprescindibles: «Por favor, permitidme ponerme cómodo… Una recopilación como la que tenéis en las manos no se puede presentar de cualquier manera! Viajemos a la biblioteca de una antigua pero cómoda mansión victo- riana, tapizada de estanterías de madera noble y oscura, que soportan el peso de infinitos volúmenes fascinantes. Mi pipa está encendida y también la enorme chimenea, adornada con extrañas figuritas de ído- los ancestrales. Cerca, un enorme abeto, escuetamente decorado, pero cuya base está repleta de regalos envueltos en vivos colores, se asienta junto a una mesilla con copas de ponche servidas. Los invitados se han retirado y quedamos nosotros, me he puesto mi batín y, sentado en un sillón orejero tapizado de terciopelo rojo, os invito a acomodaros en los de enfrente para disfrutar, juntos, de las últimas horas de la vispera de Navidad y conversar de un libro, mientras la nieve se acumula fuera».

Nochebuena en un barco embrujado y otros relatos espectrales navideños retoma el eco de una tradición que especialmente en el último tercio del siglo XIX llegó a ser tan popular como la propia Navidad, especialmente en países anglosajones desde donde, como toda costumbre de éxito, acaba implantándose en el resto del mundo aún siendo de culturas distintas. Como bien nos recuerda Fernando López Guisado, aunque los cuentos de fantasmas navideños eclosionaron con Canción de Navidad de Charles Dickens, «el relato de fantasmas navideño que ahora mismo conocemos y se ha perpetuado hasta nuestros días, mutó desde mucho antes, como todas las buenas historias, desde la tradición oral y se asentó en la época victoriana y eduardiana, donde vivió su máximo esplendor; aunque muchos escritores actuales lo siguen practicando con enorme maestría. La mayor parte de la selección en este libro pertenece a esos periodos. En una época sin televisión, sin radio, donde los folletines, revistas y periódicos eran el entretenimiento habitual, no es extraño pensar que, en un momento de encuentro y grandes reuniones, se distrajeran leyendo historias, después de la cena, de la misma forma que ahora se juntan las familias alrededor de la tele, aunque quedemos unos pocos que prefiramos la lectura. El éxito de estas historias espectrales, ambientadas en Navidad, se disparó y no resulta tan extraño porque, aparte de resultar «un entrenamiento para los terrores auténticos» también es divertido porque hay algo en el miedo, como en la Nochebuena, que nos retrotrae a nuestra infancia. No en balde, Walt Disney siempre insistía, especialmente, en que a la gente le gusta que les asusten».

El libro Nochebuena en un barco embrujado y otros relatos espectrales navideños convence por si solo por muchos motivos evidentes: no hay mejor lectura para estos tiempos en que la mayor parte de la población vive y se queda apenas en los titulares que una compilación de relatos cortos. Únete a la resistencia llevando obras de papel al metro, al tren, a tu próximo viaje por largo o breve que resulte. Lucha contra la poderosa droga de la pantalla de tu móvil y déjate seducir por historias capaces de dejarte con la boca abierta en apenas unas pocas páginas. No te arrepentirás de la experiencia. Si además eres aficionada o aficionado a las lecturas de terror, encontrarás en esta notable y extensa selección nombres que son verdaderos pilares del género, como H. P. Lovecraft, presente con La celebración, indudable hito en su carrera por contener la primera aparición de una de las pocas citas del infame libro maldito, el Necronomicón, además de ser el único cuento perteneciente al ámbito de los Mitos de Cthulhu ambientado durante las fiestas navideñas. Junto a él, los respetables Ramsey Campbell («el escritor vivo de terror más relevante de Inglaterra») con Los adornos o Ambrose Bierce, con el ácido artículo Navidad y Año Nuevo, nos deleitan con textos que, como la mayoría de los aquí incluidos, nunca antes habían sido vistos o localizados en las librerías españolas.
Otra parte de las invitadas e invitados son incluso más relevantes ya que hablamos de presencias que se han convertido en inmortales en el mundo de la Literatura habitualmente más respetable o, como mínimo respetada, de modo que su presencia asomándose al universo de fantasmas, sustos y criaturas poco solicitadas en estas fechas donde todo se celebra con comidas excesivas es un aliciente indudable. Imagina al creado de Peter Pan, J. M. Barrie, escribiendo una inquietante historia como El fantasma de Nochebuena que, por mucho que mantenga un tono de humor, no deja de abrir puertas a lo verdaderamente siniestro. Notables son también las incursiones de una de nuestras escritoras más celebradas, Emilia Pardo Bazán, con su relato El ciego o de José Echegaray jugando con dos costumbres tan españolas como un diablo sin éxito y la lotería de Navidad en La lotería del diablo.

Y por último tenemos a una serie de autoras y autores habituales del género pero poco prolíficos o bien algunos cuya aura de misterio resulta tan inquietante como las historias firmadas que han acabado en este libro que tan buenos momentos te hará pasar mientras sufres y esperas que el cuñado y demás miembros familiares poco deseados pero de inevitable encuentro en estas fechas abandonen tu espacio vital. Brillantes como Frank Cowper con su imprescindible y siempre diferente Nochebuena en un barco embrujado; oscuros como El plato de porcelana de Marjorie Bowen; espectacularmente originales como El viejo retrato de Hume Nosbet; netamente victoriano como El fantasma del viejo Applejoy de Frank Richard Stockton… y así hasta completar las páginas que te dejarán sin sueño en cualquiera de estas impenetrables noches invernales donde la magia atada a lo infantil convive en los mismos rincones inhóspitos en los que habitan las historias capaces de hacerte temblar… y no de frío precisamente.







