Hoy voy a serte especialmente sincero. Aunque tengo la conciencia muy tranquila porque nunca es de otra manera. En LH Magazin lo que hemos hecho siempre ha sido recomendarte. Música, cine, libros y aquí, en este rincón, muchos tebeos. Todos los que pueda leer e incluso mucho de los que leí aún sin habernos conocido. Sólo en tu mano está luego acercarte a esos detalles en los que aquí insistimos: una portada, un dibujo excepcional o una historia de las que te marcan como los libros que lees cuando eres un crío. ¿Por qué este recordatorio con un libro del que coincido en considerar uno de los más importantes de la historieta española de todos los tiempos? Porque por primera vez confieso un tema que, directamente no me gusta: el tema de la Guerra Civil española. Habitualmente lo evito porque viví algo sobre lo que reflexiona Carlos González Pérez en el Apéndice a esta impresionante Edición Total de la indispensable obra de Carlos Giménez 36-39: Malos tiempos: «durante el franquismo solo existió una versión sobre la Guerra Civil. cuando se eliminó la censura, allá por el año 1977, empezaron a producirse películas, libros, ensayos y artículos periodísticos al respecto. En un abrir y cerrar de ojos pasamos de la nada a la saturación».

Supongo que de lo que siempre he huido en realidad es del uso que se le ha dado y se le sigue dando a este conflicto desde uno y otro lado. El propio Carlos Giménez reflexionaba sobre ello en el Anexo a la primera edición del tercer tomo: «parece ser que el tema de la Guerra Civil Española es un asunto que, a pesar de los más de ochenta años transcurridos desde que finalizó, a pesar de los cincuenta que se han cumplido de la muerte del dictador que la originó, y a pesar de los cuarenta y ocho que llevamos en democracia, contando desde las primeras elecciones libres, es un tema que todavía no hemos digerido y al que no hemos puesto aún fecha de caducidad. Es un tema que aún levanta ampollas, pues lejos de estar asumido y olvidado, o por lo menos serenamente archivado en el estante de la Historia, existe una gran cantidad de personas, que no solo no vivió la guerra sino casi tampoco la posguerra, que lo consideran como propio y vigente».

Autor inmortal incluso antes de que su obra Paracuellos le lograse el merecido reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras, por mucho que Carlos Giménez haya sido capaz de afrontar y abordar con éxito y su reconocible estilo de dibujo todo género imaginable, todo lo que ha hecho lo ha hecho con una sinceridad y una clara posición de la que puede alardear con total tranquilidad: «yo, servidor de ustedes, el autor de estos sencillos y humildes dibujos, Carlos Giménez, no soy neutral. Repito: no soy neutral. Y esto es tan cierto como el sol que nos alumbra, que decía mi madre. Yo no soy neutral, no lo he sido en mi vida. Ni uno solo de mis trabajos, ni uno solo de mis álbumes, desde que fui mayor de edad y decidí echar a andar por el sendero de los hombres libres que no dejan que les crezcan pelos en la lengua. Y por ahí camino desde entonces, opinando y apechugando con mis opiniones con todo lo que estas arrastren consigo».

Antes de leer las palabras del autor y, sin preámbulos, si pones la mirada en 36-39: Malos tiempos, no puedes salir hasta el final. Honestamente, esta es una obra que llegué a leer en su edición original, la editada en cuatro tomos por la desaparecida Ediciones Glénat entre 2007 y 2009. La releí en la edición cuadrada (21×21 cm.) que, bajo el título de Todo 36-39: Malos tiempos reeditó DEBOLS!LLO en 2011 con prólogo de Ramiro Pinilla. Y, llegada a nuestra redacción esta impresionante Edición Total en gran formato de 24,9 x 3 x 32,2 cm., la caída ha resultado inevitable una vez más. La clave, superando posiblemente cualquier otro de sus relatos basados en hechos reales e históricos, consiste en la capacidad de Carlos Giménez para contarnos incluso un desastre tan enorme como nuestra Guerra Civil desde abajo, con los pies en el suelo, con ese estilo que a día de hoy repite incluso para escribir sus relatos cortos en obras como El libro del señor Marcos. Como reflexiona acertadamente Carlos González en el Apéndice de esta Edición Total: «Carlos se aleja de los episodios concretos de la historia. Las batallas famosas, los grandes generales y los políticos no son relevantes para él. Como en todas las obras de este autor, se centra en las personas, en sus sentimientos y en sus relaciones. Son grandes historias de personas comunes; no pequeñas historias de grandes hechos o personajes históricos, como es habitual».

36-39: Malos tiempos nos cuenta cómo vivió la gente de a pie todo el conflicto desde las primeras amenazas hasta el estallido de la guerra y el implacable asedio que sufrieron la ciudad de Madrid y sus habitantes durante toda la Guerra Civil. En ese lugar y, a través de los ojos, vivencias y sufrimientos de la familia formada por Lucía, Marcelino, sus tres hijas y su hijo Marcelinito, nos adentraremos en horrores que, a día de hoy, sin mirar muy lejos, siguen siendo los mismos, los que nunca deberíamos olvidar pero seguimos repitiendo como animales capaces no solo de tropezar dos veces en la misma piedra sino que se diría que la seguimos buscando para no dejar de tropezar nunca. La de Lucía y Marcelino es una familia de clase obrera que vivía en un barrio popular y que vivieron en su piel el hambre, el miedo y toda la sinrazón que supone cualquier guerra en la que, quienes más pierden siempre son los civiles conducidos a momentos en que la barbarie cruza por encima de bandos e ideologías arrasando con todo lo que se le pone por delante.

Uno de los mayores logros de 36-39: Malos tiempos es que, incluso quien piense que puede prescindir de un tema como la Guerra Civil, encontrará aquí una visión completamente diferente e inesperada. Carlos Giménez deja claro que «en estos álbumes sobre la guerra de España, ‘un conflicto entre fascistas y demócratas, por decirlo rápidamente’, créanme, he hecho tremendos esfuerzos por ser objetivo, ¡objetivo! Que nadie me pida que sea neutral ante el fascismo». De ahí la total credibilidad de una novela gráfica donde el autor se muestra tan buen dibujante como excelente oyente capaz de compilar, una vez más, las historias reales de otros para convertirlas en relatos que son capaces de dejarte helado sin saber dónde mirar cuando concluyen algunos de los episodios. Aquí está la clave de 36-39: Malos tiempos. Cuando empezó a editarse, lo cierto es que muchos se sintieron «decepcionados». Porque Carlos Giménez sí es objetivo en los relatos de todos esos personajes con los que nos llega al alma. Porque, incluso fiel a su palabra, el autor es capaz de contarnos los horrores cometidos y sufridos por ambos bandos. Y esa es la clave de una novela gráfica total y realmente honesta: «el rojo recalcitrante solo quiere escuchar lo buenos que somos los de este lado -reflexionaba el dibujante-; el azul pertinaz, lo malos que son todos los de enfrente; y el fascista declarado, que no se hable del asunto. Sobre todo no quiere que hablen de ellos los que hasta ahora no habían tenido la ocasión de abrir la boca».

Siempre agradecido, Carlos Giménez no se olvida de citar a quienes le otorgaron la capacidad de crear una obra tan inmensa. Por ejemplo su amigo Timoteo, quien «padeció la guerra siendo niño, y lo que él recuerda, lo que él vivió, lo que él vio y sintió es lo que yo he procurado contar en estos relatos. Y en él, en el Timoteo niño, se basa el personaje del pequeño Marcelino, conductor principal de esta narración». Consciente de la importancia de recordarnos lo terrible que puede ser para un niño vivir lo que cuentan, desgarradoras, las páginas de 36-39: Malos tiempos, el autor recurre no solo a Marcelinito para contarnos historias que nos dejan con un nudo en la garganta cuando incluyen a tantos otros niños y niñas atrapados en una ciudad sin esperanza de día y mortal al caer el sol ya que, noche tras noche, los bombardeos caían implacables contra la ciudad que decidió resistir hasta su último aliento. En este libro y, fruto de la impagable colaboración de su viejo amigo y colega José María Beà, se encuentra la estremecedora historia del gato Sito que, por muchas veces que la haya leído, es capaz de provocar reiteradamente sensaciones que, de verdad, pocos cómics ha logrado alcanzar.

Esta impecable Edición Total de 36-39: Malos tiempos, que sigue el estilo de las ediciones que de Carlos Giménez ha editado ya Reservoir Books en los últimos años, se completa con el mencionado e interesante Apéndice firmado por Carlos González, alguien que conoce como pocos la vida y obra del autor, ilustrado por las portadas originales de los tomos originales y numerosos bocetos de la mayoría de los personajes principales. Concluye el libro el Anexo de obligada lectura escrito por Carlos Giménez para la primera edición del tercer tomo y revisado para esta Edición Total que, como tantos otros títulos de su autor, debería servir para enseñar y aprender Historia de la mano de quienes nunca lo tuvieron fácil para escribir sus pequeños papeles en la gran obra que a todos nos toca vivir.

SOBRE EL AUTOR
CARLOS GIMÉNEZ
Carlos Giménez (Madrid, 1941) es el autor más importante de la historieta española de las últimas cinco décadas. Cronista de la transición política en la trilogía España: Una, Grande y Libre (1976-1977) y autor del mejor retrato interior del mundo del cómic español en la serie Los Profesionales (1981-2003), es también el máximo exponente del tebeo autobiográfico con las series Paracuellos (1976-2017) y Barrio (1977-2001), o en álbumes como Rambla arriba, Rambla abajo (1985) y los más recientes Crisálida (2016), Canción de Navidad (2018) y Es hoy (2020), que conforman la Trilogía del crepúsculo. En otros trabajos recientes, ha centrado su atención en la Guerra Civil española, con la tetralogía 36-39: Malos tiempos (2007-2008), y asimismo ha regresado al panorama de las agencias de dibujantes con la serie Pepe (2012-2014). Ha realizado, además, a lo largo de su dilatada carrera, algunos de los mejores cómics españoles de ciencia ficción como Dani Futuro (1969-1970), Delta 99 (1967-1968), Hom (1977), Érase una vez en el futuro (1979-1980), Mientras el mundo agoniza (2021), o las adaptaciones gráficas de La peste escarlata de Jack London (2015) y La máquina del tiempo de H. G. Wells (2017). Ha recibido importantes galardones en su trayectoria creativa, entre los que destacan la Medalla al Mérito de las Bellas Artes en su categoría de Oro (2003), el Gran Premio del Saló del Còmic de Barcelona (2005), el Premio del Patrimonio del Festival Internacional de la Historieta de Angulema por Paracuellos (2010), el Premio del Gremio de Libreros de Madrid por Crisálida (2016) o el Premio Acero de la Fundación Domingo Malagón (2017).



