En estas semanas en que se celebran ferias del libro por doquier, temporalmente situados, se da la agradable coincidencia el 23 de abril de una celebración tan importante para nosotros como es el Día del Libro, junto a esa otra enorme e importante festividad tradicional en la que las calles se llenan de libros y rosas en Barcelona y en toda Cataluña en honor a Sant Jordi. Por todo ello, qué mejor forma de celebrarlo que dándote pie a que por un momento puedas ser tú el próximo protagonista de eventos similares y te decidas, por ejemplo, a crear tu propio cómic. Ese es el principio básico de Cómo construir una novela gráfica, el nuevo cómic del autor escocés Edward Ross donde te anima, de un modo completamente visual, entretenido y didáctico a que comprendas y aprendas los elementos que te pueden llevar a ser el Will Eisner de generaciones próximas.

Veterano autor al que precede el éxito de sus anteriores trabajos: Filmish, un cómic para descubrir en viñetas todos los secretos del séptimo arte y pasión de su autor y Gamish, un viaje profusamente ilustrado por los videojuegos y la cultura que los crea y mantiene su consumo, ambas editadas en castellano también por Reservoir Books, Edward Ross, que será uno de los autores invitados al Salón del Cómic de Barcelona en su edición 2026, dedicó su tiempo a la prensa española en una videoconferencia para presenta, explicar y reafirmarnos de lo que la lectura de Cómo construir una novela gráfica ya nos había convencido: estamos antes un libro que todo veterano aficionado a los tebeos habría querido tener y leer en su adolescencia, para quizás haber cambiado del bando de lector al de autor gracias a las claves que, magistralmente, el autor ordena y nos cuenta de modo sencillo y práctico directamente en viñetas. Alice Oseman, autora del webcómic Heartstopper, coincide en esta idea en la introducción que ha escrito para este libro donde afirma que la obra de Ross «es algo que yo habría leído y releído obsesivamente como joven artista. Incluye consejos sobre todo lo que se te pueda ocurrir relacionado con hacer cómics: escritura de la historia, creación de mundos, estilo artístico, composición, impresión, publicidad y mucho más. Si quieres hacer comics, pero no tienes ni idea de por dónde empezar, este libro te llevara de la mano y te guiará paso a paso a lo largo del proceso hasta que tengas un nuevo y resplandeciente comic creado enteramente por ti».

Conocido por su dedicación a los cómics, que no ha dudado en emplear para tratar y enseñar incluso temas netamente científicos como Mysteries of the Deep (Misterios de las profundidades), Helminths: The Secret World of Parasitic Worms (El mundo secreto de los gusanos parásitos) o Sleeping Sickness: The Fight Against a Nightmarish Disease (Enfermedad del sueño: La lucha contra una enfermedad de pesadilla). Pero aún más curioso es descubrir que Edward Ross en realidad está licenciado en Estudios Cinematográficos, aunque ahora su vida sean las viñetas. «Este libro en realidad surgió de una manera muy distinta a la que uno podría esperar -explicó Ross sobre el origen de Cómo construir una novela gráfica–. A lo largo de mi carrera como artista de cómic siempre he estado aprendiendo a medida que he ido avanzando. Yo no he estudiado ilustración. De hecho, cuando era niño o adolescente ni siquiera sabía que esto de artista de cómic podía existir como profesión. De niño y mientras crecía me encantaba dibujar cómics, pero siempre pensé que sería director de cine y de hecho fui a la universidad para estudiar cine con la ambición de convertirme en un gran futuro director de cine. Ya en la universidad me di cuenta de que no tenía la confianza personal para hacer todas las cosas que un director de cine tiene que hacer. Desde conseguir un elenco, a un equipo, o conseguir financiación. Tenía que romper una pared gigante, un muro. Y al mismo tiempo, como adolescente, mi pareja me introdujo al mundo del cómic más allá de lo que yo leía como chaval. Me descubrió desde Daniel Clowes hasta el mundo del cómic de superhéroes… En fin, me enseñó muchísimos cómics y volví a meterme en ese mundo que me acompañó hasta la edad adulta».

«Cuando empecé a intentar escribir mi primera película -continuó el autor-, también empecé a dibujar cómics, y la diferencia realmente era enorme porque con el cine sentía que topaba con un muro y, en cambio, con el cómic tenía un lápiz y empezaba a dibujar algo. Y a partir de ahí plasmaba la creatividad sobre el papel. Como yo no había estudiado cómic ni ilustración, siempre pensé que que estaba rezagado, que iba muy por detrás y que no estaba a la altura de otros autores y artistas. Hacer un libro así, me parecía algo muy intimidante. Nunca aspiré a hacer algo así. Pero fueron los editores de Harper Collins quienes me plantearon esta idea de hacer un libro sobre cómo construir una novela gráfica para adolescentes. Me sentí muy halagado, aunque mi primer pensamiento fue: ¿pero quién soy yo para explicar a nadie cómo construir una novela gráfica? Vale, voy a intentar hacerlo mejor posible, voy a pensar. Empecé a mirar miles de páginas para pensar qué hacer. Dándole vueltas al tema y mirando la historia de los cómics pensé: bueno, igual sí que puedes aportar algo. Porque mi sensación con el cómic es que el nivel de habilidad que tienes no va ligado necesariamente a lo que tú quieres contar. Es decir, que al final se trataba de explicar lo que me ha valido a mí para ayudar a los demás a seguir un camino. Y de ahí la idea».

El estilo de Edward Ross es de los que te capta a la primera. Sencillo, líneas claras y definidas que le sitúan más cerca del estilo de cómic netamente europeo antes que a cualquier afín de los muchos que, desde el Reino Unido, son nombres conocidos a nivel internacional. Lo que es indudable, como puedes comprobar en las muestras que te ofrecemos para convencerte de asomarte a este novela gráfica sobre cómo hacer la tuya propia, es que el tono es completamente distendido, colorido e informal. ¿La meta? como bien explica su autor, principalmente dirigido a un público adolescente, los tonos y el trazo invitan a toda esa complicada nueva generación acostumbrada a tratar sólo con pantallas a un espacio cercano. Porque, seamos realistas, incluso a los jóvenes realmente interesados en crear cómics, lo primero que se les viene a la mente y a las manos es una tableta gráfica. Consciente del reto, Edward Ross ha planificado al completo su libro, sin perder en ningún momento su «toque humano», como si fuese una extensión de algo que cualquier joven aficionada o aficionado pueden deslizar pasando páginas del mismo modo que se desplazarían por su web favorita. El texto necesario pero básico, resumido, ágil. Pero todo rodeado de entrañables personajes en continúo movimiento que expresan y ejemplifican cada enseñanza pretendida.

No me cabe duda de que Edward Ross conseguirá interesar a nuevos lectores igual que entretiene a los adultos gracias al logrado equipo de «los Creadores de Novelas Gráficas». Adolescentes con los que nos adentramos en la parte «teórica» del libro sin dejar de practicar y ver ejemplos continuamente. Imposible no empatizar con un grupo tan heterogéneo como el formado por los adolescentes Ash, la editora y experta en marketing; Jay, el escritor; Finn, el diseñador y encuadernador; Rayah, la artista de «dedos de tinta»; Sam, el colorista; e incluso la mascota del grupo, Peanut, un cachorro que sirve de punto de distracción pero también inspiración. Juntos nos llevan a lo largo de un libro editado en un cómodo formato de tapa blanda y que se te hace corto en sus intensas 160 páginas donde pasamos de una interesante introducción a los cómics a la importancia de aprovechar los blocs de dibujo para recopilar ideas; aprender técnicas para el desarrollo de personajes; ser capaz de crear mundos propios que sean coherentes además de originales; planificar, escribir, dibujar… e incluso aprender trucos sobre cómo dar a conocer tu obra para llegar más allá de la habitación o pantalla en la que seas capaz de crear una historia dibujada.

Reincidente convencido de la innata capacidad didáctica y divulgadora de un medio como los cómics, tan válidos para entretener como para hacer crítica y denuncia social o bien enseñar historia, Edward Ross reconoce que para él los cómics «eran como una frontera. Hay otras formas artísticas que tienen un lenguaje muy definido, incluso el cine, que es más joven que los cómics. Porque los cómics son mucho más antiguos, datan de hace mucho tiempo porque la idea de contar una historia a través de imágenes, es algo sumamente antiguo. Para mí los cómics eran algo que te permitía dejar una marca. Brinda tantas posibilidades, es una forma de expresión artística fantástica para probar cosas nuevas. Y como formato educativo es perfecto. Tengo esta serie, muy breve, de los personajes Luna y Simon, donde hablo de ciencia, de biología, de células usando el formato del cómic. Quizás uno de los límites que creo que sí tienen los cómics es que, combinando imagen y palabras al mismo tiempo, el texto debe tener límites ya que la información puede tener demasiada densidad. De ahí la importancia de configurar una página para que la combinación de tener imagen y texto juntos sea más viva y comunique las cosas de una forma accesible para todo el público. Creo que este es el motivo por el que me he sentido tan atraído por los cómics a lo largo de mi vida: por aunar estos dos elementos y crear cosas más divertidas, fáciles de mirar, que te interpelan».

En su docencia vocacional, Edward Ross parece basar su entretenida fórmula para divulgar contenidos, ya sean su pasión por el cine o los videojuegos o su forma natural de expresarse dibujando cómics, con los pies en el suelo, desde la experiencia y conocimiento del público potencial al que interesar, incluso en estos tiempos en que muchos casi ni conocen el papel. «Trabajo bastante con jóvenes -confirma el autor-, voy a escuelas de secundaria, institutos y ayudo a jóvenes a implicarse con el tema de la narrativa, la lectura, la escritura. En las escuelas británicas hay mucha preocupación por el hecho de que los jóvenes no leen. Por suerte hay profesores que ven los cómics como una buena manera de atraerles, como un gancho para interpelar y para implicar a los jóvenes. Tengo esta idea muy presente y también la idea de que una de las cosas más difíciles para cualquier persona creativa es pasar de la nada a algo, es decir, dar el primer paso. Cuando ves un cómic acabado, te puede parecer algo como abrumador. Te dices «esto no lo voy a poder hacer nunca» y es un poco desmoralizante, pero dibujar simplemente un pequeño personaje, hacer un boceto, un esbozo, contar una pequeña historia, simplemente romper el hielo, esa primera barrera, me parece importante. Porque hay gente que se siente tan intimidada, que ni siquiera empieza. A ellos, les sugiero ir pasito a pasito hasta romper esa barrera. También hay adultos que te dicen «me habría encantado hacerlo pero no lo hice porque no me sentía capaz ni de empezar». Pues bien, empezar es precisamente el primer paso».

Cómo construir una novela gráfica no sólo expone, explica y aconseja; también provoca y hace pensar, proponiendo que las viñetas que lees sean la excusa para que tú también pruebes a expresarte tratando de darle coherencia a una serie de dibujos. «Creo que los jóvenes, los chavales, tienen que tener la oportunidad de ser creativos -insiste el autor-. Cualquiera que sea tu musa creativa. El tema con los cómics o lo especial de los cómics es que puedes coger un lápiz, un papel y empezar. Sin más. Yo de chaval cogía una hojas con mis dibujos, las grapaba y eso se convertía en mi comic improvisado. Además como está desvinculado de la tecnología, pues te despega de las pantallas».

Cómo construir una novela gráfica, que originalmente se publicó en Reino Unido en octubre de 2024, fue ganadora de los Selkies Awards de 2025 a Mejor Novela Gráfica. Tomado el nombre de estos premios de algo tan genuino como unas criaturas legendarias de la mitología escocesa así llamadas, capaces de transformarse entre forma de foca y forma humana, este galardón es un símbolo perfecto para los creadores de cómics independientes, que a menudo necesitan desempeñar múltiples funciones para sustentar su trabajo creativo. De hecho, los Selkie Comic Awards tienen como objetivo promover la próspera escena del cómic independiente y de pequeñas editoriales en Escocia, incluyendo a aquellos que tienen acceso limitado a eventos de cómics presenciales.
Concluimos la agradable e instructiva entrevista a Edward Ross preguntándole si en algún momento y, dado que Cómo construir una novela gráfica está sobre todo orientado a un público joven, sino se sintió tentado de ceder algo del estilo propio que ha ido construyendo a lo largo de su carrera en detrimento de ese otro género de cómic que domina el planeta de uno a otro confín: hablamos del manga, estilo que además es principal objeto de consumo de viñetas de adolescentes. «No se me ocurrió -respondió el autor-, no se me pasó por la cabeza. Creo que en la esencia, en el corazón del tema, yo quiero que el cómic sea una expresión de ti. Para mí no sería algo genuino, porque no es mi estilo. Aunque mi estilo ha ido cambiando y ha pasado del estilo de Filmish a Gamish, hasta llegar a Cómo construir una novela gráfica. Lo que es curioso es que este libro me ha permitido recuperar esa versión adolescente de mí que dibujaba en esos cuadernos y en las hojas que iba encontrando por todas partes. Al trabajar en Filmish y Gamish, sentía mucha presión por dibujar de una forma más realista. Pero hay una parte de mí que es bastante anárquica cuando dibujo. Cuando era adolescente dibujaba monstruos extraños, personajes raritos y tuve que abandonarlo para trabajar en Filmish y Gamish. Gracias a Cómo construir una novela gráfica volví a ese yo adolescente, a como dibujaba entonces, como plasmaba las cosas en el dibujo. Intenté captar esa parte más de la imaginación y uno de los grandes placeres de trabajar en este libro fueron precisamente todos los ejemplos que tenía que producir: ejemplos de mundos, de personajes, de colores, todas esas cosas que pueden venir de la imagen, es decir, tenía que ser un poco salvaje y variopinto, producir una cantidad bastante variada de ideas diferentes para que fueran ilustrativas. En ese sentido creo que he alcanzado una nueva fase también en mi carrera, porque me he sentido muy feliz a la hora de experimentar. Me preocupo mucho menos de la perspectiva y pienso mucho más en la energía, en la libertad de crear personajes, en soltarte y dejarte ir».

SOBRE EL AUTOR

EDWARD ROSS
Edward Ross es dibujante de cómics, guionista e ilustrador afincado en Edimburgo. Ha colaborado en numerosos proyectos de divulgación gráfica para universidades, museos, organizaciones benéficas e instituciones de investigación, acercando contenidos culturales y académicos al gran público a través del lenguaje del cómic. Apasionado del cine y las viñetas desde joven, tras licenciarse en Estudios Cinematográficos unió ambas pasiones en un fanzine teórico autoeditado que dio lugar a Filmish (2015; Reservoir Books, 2017), su primer libro y un gran éxito de crítica y ventas en el Reino Unido, galardonado con el premio YALSA 2017 y traducido a ocho idiomas. Su siguiente obra, Gamish (2020; Reservoir Books, 2022), es una carta de amor ilustrada a la historia y cultura de los videojuegos. En octubre de 2024 publicó Cómo construir una novela gráfica (Reservoir Books, 2026), una guía ilustrada y accesible para aprender a crear cómics paso a paso, ganadora de los Selkies Awards 2025 a Mejor Novela Gráfica. En la actualidad imparte talleres sobre creación de cómics y narración gráfica, y continúa desarrollando obras que combinan divulgación, creatividad y diversión.







