Si tenemos en cuenta lo que ha vivido nuestro mundo en apenas los últimos diez años (pandemias, guerras, cambio climático acelerado convertido en omnipresentes desastres naturales), podemos afirmar más que nunca que la realidad supera casi cualquier ficción. En sentido contrario a tamaña evidencia, Ken Krimstein, popular autor tras su novela gráfica de carácter biográfico Las tres vidas de Hannah Arendt (Salamandra Graphic, 2021), aprovecha una coincidencia histórica tan sorprendente como ideal para dar rienda suelta a una original novela gráfica que explora la intersección entre la vida cotidiana de dos grandes pensadores y sus ideas: nada menos que el científico Albert Einstein y el escritor Franz Kafka, a partir del análisis de muchos de los pequeños detalles que vivían a diario como influencia en los trabajos que les han sobrevivido por su genialidad.

El autor nos introduce a Einstein en el país de Kafka con una breve nota titulada sencillamente «Todo esto es verdad». Porque, a través de evidencias documentales y documentadas, Ken Krimstein reconstruye los pasos y el momento en que ambas personalidades cruzaron su camino en las calles de Praga entre abril de 1911 y julio de 1912. «Los personajes reales aquí representados -escribe Krimstein– estaban vivos y se encontraban en Praga durante los dieciséis meses que se describen en estas páginas, y todos los hechos reales siguen la secuencia registrada en cartas, diarios, noticias de prensa, discursos y testimonios personales».

Ken Krimstein explicó durante la promoción de este nuevo libro, en entrevistas a medios norteamericanos que, aparte de su trabajo en Las tres vidas de Hannah Arendt, siempre había querido escribir una doble biografía: «mi primera idea fue Einstein y el artista Paul Klee. Tantos paralelismos: misma edad, ambos tocaban el violín, Suiza y Múnich. Pero al empezar a investigar ese ángulo, vi que Kafka y Einstein se codeaban en Praga, formaban parte del mismo círculo —el salón de Berta Fanta— y varios escritores (incluido un biógrafo que los conoció a ambos) trazaron una línea divisoria entre ellos. Fue increíble y, con todo respeto, Klee pasó a un segundo plano». Como descubriremos a lo largo del relato, Einstein se encuentra a las puertas de culminar su formulación de uno de los mayores descubrimientos científicos de todos los tiempos: la teoría de la relatividad. Mientras que Kafka, todavía agente de seguros cuando ambos se conocen, está en ese momento al borde de cambiar tan gris trabajo por la que resultó ser su primera obra maestra: su novela El proceso.


Uniendo a ambas figuras con la ciudad de Praga, Krimstein se aprovecha de uno de los emblemas más reconocibles de tan maravillosa ciudad, como su famoso reloj astronómico, para hacer del esqueleto que lo adorna el narrador más capaz para hacer de la coincidencia y cruce de caminos de Einstein y Kafka un magnífico relato. «Habiendo pasado por Praga durante una pausa en la pandemia -explica el dibujante-, inmediatamente visité el tañido del reloj, y cuando vi a ese esqueleto salir y tocar las horas, justo encima de la casa donde Einstein y Kafka se conocieron en 1911, bueno, como hice decir al esqueleto en el libro: «Desde mi atalaya lo veo todo». ¿Cómo podría negarle la oportunidad de narrar la historia?».
Y así, Krimstein vuelve a ofrecernos su característica mezcla de agudas reflexiones sobre la condición humana, un profundo y documentado conocimiento histórico y un estilo narrativo visual excepcional para explorar la inesperada confluencia de dos titanes culturales como Einstein y Kafka. Y lo hace empleando citas y frases reales, recogidas y recordadas por la Historia, mezclándolas con la más hábil sutilidad a través de elementos visuales particularmente realistas cuando descubrimos que el autor decidió optar para esta novela gráfica por un método completamente analógico, pintando a mano cada página con tinta y tinte azul en un marcado tono hielo sobre papel de acuarela de muy alto gramaje. El espectáculo visual deslumbra y nos aferra a la historia con un añadido fantástico que Krimstein consideró especialmente oportuno en este encuentro: Alicia en el País de las Maravillas. Empleando personajes (el conejo blanco que le recuerda a Alicia continuamente que llega tarde) e incluso escenarios en los que Einstein acaba también perdido, Krimstein establece curiosos paralelismos entre la caída en la madriguera del conejo, con el episodio de caída que precedió al gran hallazgo que llevó al pensamiento de Einstein a completar la defensa de su más mítica forma y todo lo que conllevaba.


Krimstein investigó todo lo que pudo para retratar personajes y ciudad de encuentro de forma realista. Visitó sus casas. Visitó sus oficinas. «Tomé el tren de Zúrich a Praga -añade el autor-, la misma línea que Einstein, las mismas estaciones. No me detuve hasta descubrir cómo era el extraño uniforme que Einstein se vio obligado a usar en su «investidura», y finalmente encontré respuestas en el Museo Histórico Estatal de Viena. Necesitaba aprender sobre lo que sucedía en el mundo en su época y vivirlo, tal como ellos lo hicieron. Por ejemplo: una ola de calor global abrasadora, el robo de la Mona Lisa a plena luz del día, la visita relámpago de Thomas Edison a Praga y cómo Kafka lo menciona en su diario. Y así sucesivamente. Existen diversas descripciones de sus interacciones por parte de varios historiadores. Reiner Stach, el biógrafo más eminente de Kafka, los relaciona de manera definitiva, al igual que el colega de Einstein en Praga, Phillip Frank«.

Einstein en el país de Kafka es una particular y apasionante reinterpretación de la historia por parte de Ken Krimstein. De entre sus logros, además de arrastrarnos por su pasión visual a una genuina conexión entre las personas y su obra, surge un verdadero interés por saber incluso más de todo lo que, ordenadamente, cuenta. «Por eso incluyo -apunta el dibujante, previsor- una lista tan exhaustiva, aunque no completa, de fuentes en el apéndice. Considero a mi público como colaboradores. Esta es mi perspectiva, ¿cuál es la tuya? Cuanto más los observaba, más me daba cuenta de que ambos indagaban en lo mismo: como lo expresé en el libro, «la verdad absoluta». Eran personas sumamente modernas, audaces y curiosas que no se conformaban. Se exponían a los límites del conocimiento y luego se superaban aún más. Sus descubrimientos me parecían extrañamente sincronizados: arte y ciencia en perfecta sincronía. Quería averiguar qué los impulsó a realizar sus trabajos revolucionarios durante esos dieciséis meses mágicos en los que coincidieron en Praga». Sin duda una de las más inteligentes y a la vez reflexivas lecturas visuales en las que sumergirnos a la búsqueda de la narración imaginada del encuentro entre sus protagonistas sin olvidar el momento histórico en que transcurrió realmente esta sorprendente y recomendable novela gráfica.

SOBRE EL AUTOR

KEN KRIMSTEIN
(Evanston, 1958) es escritor, dibujante, profesor y director creativo. Ha publicado en medios como The New Yorker, Barron’s, The Harvard Business Review, Prospect Magazine, Punch, The Wall Street Journal, Chicago Tribune y Narrative Magazine, y en su faceta literaria ha contribuido con textos humorísticos en The New York Observer y McSweeney’s, entre otros. Su libro Cuando sea mayor: Las autobiografías perdidas de seis adolescentes yiddish, fue nombrado uno de los mejores libros del año por NPR, uno de los mejores libros del año por el Washington Post y una de las diez mejores novelas gráficas de 2021, además de ser una de las mejores lecturas de otoño del Chicago Tribune. Es autor además de Las tres vidas de Hannah Arendt (Salamandra Graphic, 2021), su obra con mayor éxito entre público y crítica, publicada en nueve idiomas, que ganó el premio Bernard J. Bromel de biografía y memorias y fue finalista del Premio Nacional del Libro Judío.


