La guionista Jess cuenta en primera persona y con notable sentido del humor su experiencia tras superar un cáncer de mama, en un relato dibujado por David Güell repleto de referencias pop y generacionales.
Con apenas 36 años, un día Jess se notó un bulto en el pecho. En urgencias le dijeron que podría ser por inflamación provocada por la regla, pero, dado que pasó el tiempo y el bulto seguía ahí, acudió al ginecólogo y le realizaron una punción justo antes de irse de vacaciones a Budapest con un amigo. Apenas tres días más tarde, en pleno viaje, la llamaron por teléfono para decirle que debía volver a Barcelona lo antes posible. A Jess le diagnosticaron cáncer de mama y debía comenzar a tratarse de inmediato.

Así comenzó el inesperado viaje de Jess a un largo, tortuoso e incierto proceso que, pasados casi 10 años, es capaz de afrontar hablando de ello al fin. Lo mejor es que, aparte de “salir del armario tetil”, como ella misma expresa con omnipresente humor, su gran logro ha sido convertir su experiencia personal con el cáncer de mama en un sorprendente cómic que, ejerciendo de terapia para su autora, probablemente sea capaz de ayudar a quienes se ven en una situación similar. «Yo quería contar la historia por varios motivos -explica la autora-: primero, porque a mí me ayudaron mucho otras historias cuando estuve enferma. Cuando me diagnosticaron estuve en estado de shock y me llevó tiempo poder hablar del tema. Pero cuando llegó el momento, tuve claro que quería contribuir también esta red de ayuda. Hay muchas personas que han alzado la voz, por eso quería contar historias que fueran de ayuda para alguien que pase por lo que yo pasé. Además la experiencia fue como otra terapia para mí, porque soltarlo fue increíble, fue una catarsis.

Jess ha declarado en numerosas ocasiones que A los pechos me remito es “el cómic que me hubiera gustado leer cuando me diagnosticaron”. Porque tras semejante diagnóstico, todas las experiencias que llegan son nuevas y desconocidas pero también traumáticas. Y es que, por mucho que convivimos a diario con esta enfermedad, incluso la Asociación Española Contra el Cáncer refleja que solo uno de cada cinco casos de cáncer de mama se da en mujeres menores de 45 y que éste tiene su segmento de edad de mayor riesgo en torno a los 62 años. Pero Jess apenas tenía 36.

Superar algo así cuando eres joven y aún te crees inmortal hizo que el diagnóstico fuese una dosis de realidad de tremendo impacto no solo físico, sino especialmente emocional. Quizás por eso resulta chocante el agradecido tono elegido por Jess en A los pechos me remito, que consiste en una inteligente mezcla donde sobresalen el humor y la cultura pop por encima de los dramas reales. Ante un proceso inicial tan duro como la quimioterapia, que conlleva la inevitable caída del pelo entre otros muchos terribles efectos secundarios, Jess sólo quería consumir comedia en cualquier formato: series, películas, cómics, música. «Tenía que ser humor sí o sí -confirma la autora- porque es la manera en que yo vivo en general mi vida. Yo los dramas los intento transformar en chistes siempre, porque si no me muero. En el momento en que se me empezó a caer el pelo, decidí ir a raparme y cuando me raparon el pelo, que se supone que es algo trágico, a mí me dio un ataque de risa, porque era la primera vez que me veía la cabeza y me parecía súper pequeña en relación con el cuerpo. Ese detalle me resultó muy gracioso y ya vivimos suficientes dramas».

Releyendo los diarios que escribió durante su tratamiento, a modo de terapia necesaria y aprovechando el verano de 2024, en que se encontraba sin trabajo y con tiempo suficiente, Jess escogió el cómic como la forma más natural de contarlo todo. De origen argentino, la autora creció leyendo cómics de humor desde pequeña: Quino y Mafalda, Maitena… Su formación en diseño gráfico, publicidad y guion hicieron el resto. Y su amigo, el peculiar ilustrador David Güell, se subió a un barco donde ambos dieron rienda suelta a su verdadero amor por la cultura pop y los interminables juegos de palabras que van desde las “meno-pausas para publicidad” a las “titv” o la “tetapia”. «Habiendo leído cómics desde pequeña, era el lenguaje que yo tenía más interiorizado. Como además me dedico profesionalmente a escribir, tenía claro que para este proyecto quería un amigo o amiga, una persona que me conociera para hacerlo. Y tuve la suerte de que David me dijo que sí y por eso pudimos hacerlo en cómic. Mis guiones son muy detallados y al escribir veía prácticamente todas las páginas en mi cabeza pero la aportación del arte de David es increíble. Él me sugería cosas a nivel gráfico, fue muy colaborativo y yo confío 100% en David porque nos entendemos también trabajando juntos. Fue todo muy orgánico».

Curiosamente, antes de acabar plasmada en viñetas, Jess llegó a plantearse exponer su experiencia en forma de documental que llegó a presentar al festival Notodofilmfest ejerciendo como guionista, única intérprete (junto al álbum de fotos que también comparte en la edición del libro) y directora. «También me gusta mucho el documental -recuerda y confirma-, pero ese campo es más complicado, necesitas de más personas».

Originales y rompedores desde el momento que decidieron convertir su creatividad en A los pechos me remito, Jess y David Güell dieron las primeras pistas sobre este particular cómic participando de una forma peculiar en el popular programa de David Broncano La revuelta. En una de sus emisiones, Broncano desenrolló un misterioso rollo de papel higiénico, completamente dibujado, donde se mostraban una sucesión de estilizadas ilustraciones de los protagonistas del programa, remitiendo solo al final a un perfil en redes sociales: @alospechosmeremito. «Esa experiencia fue una sucesión de eventos encadenados que por suerte salieron bien -nos contó la guionista-. Cuando ya teníamos el dossier de venta editorial pero todavía no teníamos editorial, la mujer de David nos propuso la idea de ir a La revuelta. Ellos son de Barcelona y, aprovechando un congreso al que vinieron a Madrid trataron de asistir, pero como no consiguieron entradas, David le dio el famoso rollo de papel higiénico a una persona de producción. La primera noche no lo sacaron, la segunda tampoco. Y solo cuando David estaba de vuelta a Barcelona en el tren, yo estaba viendo la tele y ¡salió al fin! Les gustó mucho el regalo y nos llamaron para asistir de público y ahí sí que tuvimos la oportunidad de presentarnos. Estamos súper agradecidos a La revuelta porque creo que si no fuera por eso, quizás no estaríamos aquí ahora hablando del libro. Porque nos ayudó mucho a visibilizar el proyecto y pasamos de no recibir respuesta de ninguna editorial a que nos contestasen todas, incluyendo las más importantes de este país. Al final nos quedamos con Norma Editorial y de verdad estoy súper agradecida porque nos están tratando de una forma increíble».

Recopilando su experiencia personal a través de muchos datos verdaderamente útiles junto a infinidad de anécdotas, A los pechos me remito pretende ayudar a pacientes en las mismas circunstancias. Para lo primero, el libro se acompaña de un extenso dossier didáctico y práctico avalado por profesionales de la salud (psico oncóloga, enfermera, ginecóloga y psicóloga). Para lo segundo, Jess insiste en que este es un cómic que recurre, con inteligencia, al humor y a los chistes más que al drama. «Luis, nuestro editor -explica la autora- sugirió que estaría bien complementar todo lo que cuento sobre mi propia historia con ese material. Porque de inmediato pensé en todo lo que me hubiera gustado tener o saber cuando me diagnosticaron. Y así se incluyen los consejos funcionales de la ginecóloga que me trató en aquel entonces y que aceptó encantada. Segundo tema, importantísimo para mí, el consejo de cómo afrontarlo emocionalmente. Hablé con Marisa, mi psicóloga y ella escribió un texto increíble para el libro. Luego está María de Teta y Teta (organización sin ánimo de lucro), que me encantan todas las campañas que hace para la mujer y que es muy reivindicativa y visibiliza muchas cosas. También se lo propuse y fue igualmente muy fácil. Todas se subieron al carro y me di cuenta de que tenía la oportunidad de hacer un libro completo para ayudar a pacientes. Estoy muy contenta con lo que hemos conseguido».

Sobre la necesidad de mantener la visibilidad de un problema que afecta a tantas mujeres y coincidiendo con el hecho de que el 19 de octubre es el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, Jess recuerda que «siempre debería ser 19 de octubre. Incluso octubre dicen que es completo el mes del cáncer de mama. Pero el cáncer de mama es cada día. No entiendo porque en marketing necesitan fechas, pero lo que reivindicamos es que no se olviden de nosotras el resto del año. Porque hay mucha gente se piensa que te curas y vuelves a la vida, pero incluso si tienes esa suerte, superar el después es muy fuerte. Piensa que incluso hay tipos de cáncer de mama de los que apenas se habla que dejan una esperanza de vida de 5 años. Hay mucho por hacer».

Otra de las revelaciones inevitables de A los pechos me remito es la importancia de saborear cada segundo del presente. Porque no tenemos certezas sobre nuestro futuro y lo que tenemos es el “ahora”: «Creo que se da por sentada la vida hasta que te pasa algo así. Por eso desde entonces, cada día que me levanto estoy agradecida de hacerlo y lo expreso verbalmente en voz alta, porque creo que me viene bien recordar lo que sé ahora. Cada día es una celebración y creo que es un sentimiento comunitario de las personas que pasamos por esto, ya sea cualquier tipo de cáncer o cualquier tipo de enfermedad». Agradecida a la vida por cada nuevo amanecer, Jess aprovecha para recordarnos algo tan esencial como disponer de una sanidad pública envidiable que merece la pena proteger, tanto como la necesidad de mayor inversión en recursos, investigación, terapeutas, acompañantes y asesores para una enfermedad como el cáncer.

A los pechos me remito es un libro en el que además no sólo quienes por desgracia se ven envueltas en una situación semejante pueden encontrar respuestas e incluso consuelo durante el proceso. La importancia de este libro y cómo está escrito y descrito es que se convierte también en una lectura ideal para quienes acompañan a las pacientes. Jess retrata en todo momento a quienes la acompañaron durante su enfermedad y lo hace explicando con el mismo tono didáctico y sensible tanto su estado como lo que le dieron quienes estuvieron a su lado de principio a fin. Y este detalle es algo que lo convierte en doblemente valioso. Incide también, con su propia experiencia y la información médica contrastada añadida, en la importancia en la balanza de la salud de la atención médica junto a la atención psicológica, porque tanto la terapia como la salud mental son detalles básicos a la hora de afrontar un problema de este calibre. «Cuidar de mi salud mental me ha salvado la vida más de una vez. Aquí en España es algo que cuesta ver todavía, pero yo que vengo de una familia argentina y en Argentina este tema de la salud mental está normalizado desde hace mil años y hay montones de psicólogos. Aquí hacen falta más. Yo tuve la suerte de que mis padres me pudieron costear también la terapia, por eso se necesita más asistencia pública y ojalá esto cambie porque tal y como está la cosa ahora mismo, lo necesitamos más que nunca».
SOBRE LA AUTORA Y EL AUTOR

JESS
Jess es una guionista y redactora publicitaria de origen argentino afincada en Madrid. Creció leyendo cómics y viñetas argentinas. Entre sus referentes destacan Quino, creador de Mafalda, y los historietistas Maitena y Liniers, dos de sus mayores referentes. Su formación en diseño gráfico, publicidad y guion de humor contribuyó a desarrollar su interés por contar historias mediante imágenes y textos. De ahí que su primera novela gráfica autobiográfica, A los pechos me remito, editada por Norma Editorial, haya optado por las viñetas para transformar su experiencia con el cáncer de mama en un relato que combina humor, cultura pop y divulgación.

DAVID GÜELL
David Güell David Güell (Barcelona, 1980) estudió Bellas Artes en la Universidad de Barcelona. Durante más de 20 años, ha compaginado la ilustración con el diseño de producción para cine y videojuegos, trabajando para clientes como Disney, Ubisoft y Mattel. Lleva además nueve años impartiendo clases en la Escola Joso. Aunque siempre quiso ser dibujante de cómics, su experiencia inicial se limitaba a algunos trabajos para fanzines, algo que cambió completamente cuando se embarco en un proyecto con su amiga Jess, quien, tras superar un cáncer de mama, decidió iniciar una colaboración que dio lugar al cómic A los pechos me remito. También ha participado en el proyecto Portraits: 12 Lives, 12 Journeys en el que un destacado grupo de dibujantes de cómics españoles contemporáneos recrea las experiencias de españoles prominentes de campos como la literatura, las artes, la ciencia y la cultura popular que pasaron parte de sus vidas en los Estados Unidos.


