Hace muy poco lo hablábamos aquí: el género de terror lleva unos años demostrando que, como suele pasar en tiempos difíciles, recrearse en el falso horror, el de las películas, los libros e incluso los cómics, es un alivio cuando miras esa siniestra ventana al mundo que es tu televisor y lo que te cuentan supera una y otra vez, un día tras otro, la peor ficción posible. De hecho llegado un momento, los monstruos imaginados demuestran ser seres entrañables si los colocas frente a supuestos seres humanos de carne y hueso que toman decisiones por un país entero. Sin ahondar en nuestros dramas cotidianos, Spectregraph reúne a dos autores pertenecientes a una generación que, incluso por encima de quienes crecimos en los 80, ellos vivieron y revivieron todo eso desde un tiempo en que todo va a una velocidad de género. Hablamos hoy y ahora de los ganadores en varias ocasiones del prestigioso premio Eisner: por un lado el escritor y guionista James Tynion IV (The Nice House on the Lake, Hay algo matando niños, W0RLDTR33) y por otro el sobrado de talento Christian Ward (Batman: Ciudad de locura, Invisible Kingdom). Tynion y Ward trabajaron juntos en un universo que el dibujante domina con una perfección y estilo impecables: el de los superhéroes. Aunque en esta colaboración el espíritu inquieto de las ideas de Tynion les ha conducido a ambos a crear una serie recopilada en este integral que edita Norma Editorial que, sinceramente, es a los tebeos lo que en su día fue el Hellraiser de Clive Barker al cine.

Spectregraph no es la primera obra de terror que firma el todoterreno James Tynion IV. De hecho, esos títulos que te recordábamos hace unas líneas: The Nice House on the Lake o Hay algo matando niños le han ganado un profundo respeto entre los incondicionales del género pero, sobre todo, entre los más exigentes que buscamos a alguien que sea capaz de contarnos algo, sino nuevo, por lo menos lo suficientemente original para mantenernos leyendo de principio a fin. Y Tynion lo ha vuelto a hacer, por supuesto. Es más, el asombroso dibujo y color de Christian Ward, especialmente moderno, expresionista y capaz de crear auténtica inquietud con sus ilustraciones, brilla con oscuridad propia en este relato a un ritmo tan eficaz que sería incluso capaz de llamar la atención de un adolescente adicto a su pantalla de móvil.


En cuanto a la historia, tan original como la forma de encuadrar escenas que literalmente te descolocan y parecen querer salirse del papel en los momentos de mayor tensión, James Tynion IV nos cuenta su particular versión de una casa «encantada» con saltos en el tiempo donde los mismos personajes van, poco a poco revelando la verdadera naturaleza de una mansión en venta que ha permanecido intacta en la costa de California, no muy lejos de Los Ángeles. Las leyendas urbanas cuentan que su dueño fue un adinerado magnate industrial con una auténtica obsesión por el ocultismo y los fenómenos paranormales. partícipe en una secta que, al cabo del tiempo le parece casi infantil, este personaje decide cruzar todos los límites. Hay un momento en el que dice: «los fantasmas no existen. Pero deberían»… Y es así como comienza a construir algo que pruebe su pesadilla, en esa misma sobrecogedora mansión.
“Cuando Christian y yo empezamos a hablar de trabajar juntos en un proyecto, yo había estado leyendo sobre el movimiento espiritista del siglo XIX -explicó el guionista en sus primeras entrevistas promocionales en Estados Unidos sobre los primeros números de la serie-. Empezamos a comentar que ninguno de los dos había escrito nunca una historia de casas embrujadas. Y luego empezamos a hablar de cómo podríamos invertir los esquemas de la historia clásica de casas embrujadas y crear algo extraño, brutalmente aterrador y moderno. Es un proyecto que llevamos años hablando, y es emocionante finalmente plasmarlo en papel”.

La excusa perfecta es que, muerto el dueño de la mansión, visitarla y descubrir los secretos que le obsesionaron durante la última etapa de su vida se convierte en miel para el enjambre de seguidores de los cultos más oscuros. Y así conocemos a Vesper Quinn, asistente personal del potencial comprador de la casa y a Janie Chase, desastrosa y desesperada agente inmobiliaria, a la vez que madre soltera, encargada de enseñar la mansión, que nos presenta a todos como un engendro ideado por entero «como si fuera una máquina, totalmente analógica, con más de seis millones de componente, todo operado por una serie de teclados».

Lo que se oculta al otro lado de la puerta y todo lo que te animo a descubrir por ti mismo es un siniestro festín de sombras, pasado y máquinas que cobran sentido a partir de una premisa en la que James Tynion IV parece encontrar a sus terroríficas musas de historias tan aterradoras como esta: «para mí -apunta convencido-, gran parte de la inspiración de un proyecto es ‘¿cómo se vería mi…?’, y para este la pregunta era: ¿cómo se verían mis fantasmas?. En concreto, este proyecto me pareció muy cinematográfico, así que he estado viendo muchas películas de Michael Mann. Mann suele usar sus localizaciones como personajes, y eso me pareció importante aquí, no solo con la casa —después de todo, tiene que haber una casa para que haya una aparición fantasmal—, sino también con las ciudades en las que nos encontramos. Quiero que esto se sienta muy realista para que los elementos ‘espectrales’ parezcan realmente salvajes en comparación«.

Sobre su visión particular sobre lo que él imagina como «fantasmas», el guionista confirma doblemente una reconocida referencia común: «en cuanto a nuestros fantasmas, volví a mi pasión por Clive Barker, cuyos mundos y monstruos son exóticos y aterradores a partes iguales. Quería esa misma tensión aquí. Quería explorar al máximo lo que un fantasma podría ser». Y lo cierto es que Tynion se demuestra resuelto ofreciéndonos un relato propio que lo cierto es que, barriendo la diferencia entre medios artísticos, supera con su propuesta la aburrida última aportación a ese universo de «la nueva carne» creado por el genial Clive Barker y que en tan pobre lugar dejó la aburridísima y anodina Hellraiser de 2022. Spectregraph es lo contrario a aburrida y, no sé si con la mirada puesta en el horizonte audiovisual, lo que Christian Ward ha sido capaz de imaginar y sacar de su mente hasta convertirlo en pesadillas dibujadas te hace pensar si serás capaz de pasar a la siguiente página y afrontar la visión de seres que, en claro homenaje a los cenobitas, nos ofrecen una visión de verdad original al mundo del terror.



Este tomo integral de Spectregraph, editado en cartoné y formato tipo norteamericano de 21,5 x 27,5 cm. incluye como extra una extensa e intensa galería de desarrollo de personajes, una especie de «prólogo» adicional de 5 páginas que anticipada esta historia y que originalmente fue publicado en The Devil’s Cut y, finalmente, un nutrido despliegue de las portadas originales completas (algunas de las cuales puedes ver sobre estas líneas), con aportaciones de diversos artistas junto al talento sobrenatural, verdaderamente pictórico y sensorial de Christian Ward. Un inesperada y grata sorpresa si eres aficionado o aficionada al terror en cómic, a las historias de casas encantadas y a la tenebrosa influencia de Clive Barker.
SOBRE LOS AUTORES

JAMES TYNION IV
James T. Tynion IV (nacido el 14 de diciembre de 1987) es un escritor de cómics estadounidense especialmente galardonado en su amplia carrera. Su trabajo más conocido es dentro de la franquicia de Batman en DC Comics, así como en la serie de cómics Something Is Killing the Children. Asistió al Sarah Lawrence College, donde estudió escritura creativa y a Scott Snyder. Posteriormente, hizo una pasantía para el sello Vertigo de DC Comics, donde coescribió las funciones de respaldo para el relanzamiento de Batman en New 52, lo que llevó al lanzamiento del cómic derivado Talon, de Snyder y Tynion. En 2013, Tynion lanzó The Eighth Seal, su primera serie de cómics original a través de Thrillbent. Al año siguiente, lanzó la miniserie de cómics Memetic en Boom! Studios, que fue nominado a un premio GLAAD Media. A través de su asociación con Boom!, Tynion trabajó en The Backstagers, mientras continuaba su trabajo con DC, escribiendo el primer encuentro entre las dos franquicias con el crossover de cómics Batman/Teenage Mutant Ninja Turtles. Después de lanzar la aclamada Justice League Dark en 2018, Tynion lanzó la galardonada serie de cómics Something is Killing the Children, que comenzó como una serie limitada pero se expandió debido a la demanda popular. Desde entonces, ha trabajado en varios cómics exitosos, como The Department of Truth, Wynd y The Nice House on the Lake. Y en 2021, anunció un cómic derivado de Something is Killing the Children, titulado House of Slaughter, coescrito con Tate Brombal y más tarde con Sam Johns. Ese mismo año, Tynion dejó su contrato exclusivo con DC Comics y aceptó una subvención de Substack para lanzar una serie de títulos de cómics originales propiedad de los creadores. En 2022 ganó tres premios Eisner por su trabajo. También ha sido nominado nueve veces al Premio GLAAD Media al Mejor Cómic, la mayor cantidad de nominaciones para cualquier escritor, ganando una vez en 2016.

CHRISTIAN WARD
Christian Ward es un ilustrador, dibujante de cómics y escritor radicado en el Reino Unido. Algunos de sus clientes habituales son Marvel Comics, DC Comics, Dark Horse Comics, EPIC Games y The Guardian, entre otros. Después de 10 años animando a los adolescentes de Londres a dibujar cualquier cosa que no fueran cómics, Christian Ward es ahora un dibujante y escritor de cómics ganador de varios premios Eisner. Su trabajo en cómics incluye el bestseller de Image Comics, The Infinite Vacation, con Nick Spencer. También ha trabajado con Matt Fraction en The Time Ben Fell In Love, un relato corto de la serie DHP de Dark Horse Comics; con Kieron Gillen en Young Avengers; y anteriormente con Nathan Edmondson en su primera colaboración con Image Comics, Olympus. Aunque es especialmente conocido por sus óperas espaciales cósmicas ODY-C co-creadas con Matt Fraction y la obra ganadora del Eisner Invisible Kingdom co-creado con G. Willow Wilson. También fue el artista de la aclamada serie de cómics de Marvel Black Bolt (con Saladin Ahmed), además de contribuir tanto a Thor (con Jason Arron) como a Batman (con James Tynion). En 2019 publicó su primer libro como escritor, Machine Gun Wizards co-creado con Sami Kivelä y este año ve el lanzamiento de BLOOD STAINED TEETH co-creado con Patric Reynolds.







