La inocencia perdida: «Cuando el viento sopla» de Raymond Briggs. Edita Blackie Books.

Vuelve el inevitable peso cultural de la década de los años 80 del siglo pasado. Cuando el viento sopla fue publicada en 1982, en esa supuestamente dorada década donde música, cine, literatura y cómic rompieron todas las barreras que la década de los 70 ya había sembrado gracias a infinidad de creadores. Incluso quienes nunca vivieron esos años pueden mencionar decenas de directores, bandas, escritores y autores de cómic que, a día de hoy, siguen siendo referentes de la cultura popular. Lo más curioso de todo es como la mente humana, como hemos vivido y visto todos hace apenas cuatro años, es capaz de olvidarlo todo al ritmo inevitable del progreso. Porque históricamente la década de los 80 fue una época tan convulsa y al borde del colapso como incluso ésta. La paradoja que nos convierte en nuestro peor enemigo hizo que el final de la Segunda Guerra Mundial supusiese el principio de otra que, de momento, no ha llegado a materializarse pero que sigue amenazándonos a todos: dos bombas atómicas lanzadas sobre Japón supusieron la paz… y a la vez una escalada mundial de todas las superpotencias por tener esa misma arma. La metáfora del botón rojo, el riesgo nuclear, se convirtieron en una realidad que aún hoy día nos persigue. En los 80 fue la Guerra Fría de Estados Unidos y sus aliados contra Rusia y sus aliados. Hoy Irán, Corea del Norte, China y casi cualquier dictadura de medio pelo o régimen autoritario también tienen bombas atómicas y la posibilidad de terminar con todo en un segundo de brillo nuclear.

Es triste que cuarenta años después de la publicación de una obra que caló tanto en las generaciones de aquel entonces, Cuando el viento sopla siga siendo un reflejo del mundo que los poderosos han construido para nosotros. Como dice uno de nuestros autores de cómic más admirados y respetados de nuestro país, Paco Roca, invitado a escribir el prólogo de esta maravillosa reedición, «Cuando el viento sopla sigue siendo un libro tan necesario hoy como lo fue en los 80″. Esa es la gran clave de este libro tan sosegado y de mensaje tan potente a la vez. Su autor, Raymond Briggs, se hizo popular y se ganó vida y fama creando y dibujando personajes infantiles tan arraigados en la tradición de cuentacuentos británicos como universal. El muñeco de nieve o Papá Noel siguen siendo palabras mayúsculas en la literatura infantil, con un estilo único: inocente, sencillo, de colores siempre vivos, como el espíritu que habita cada narración.

Pero llegaron los peores años de la década de los 80, después de décadas precedentes en las que nunca dejó de haber conflictos que enfrentaban directa, o indirectamente a las dos grandes superpotencias. Olvidado el horror de la Segunda Guerra Mundial, en realidad después hubo muchas otras… Corea, Vietnam, Afganistán… Y con momentos en los que todo estuvo a punto de irse al traste, como en la crisis de los misiles en Cuba de 1962, llegó un momento en que algunos gobiernos se empezaron a preparar para lo peor. En unos años en los que cada país apenas contaba con una o dos cadenas de televisión, Raymond Briggs cuenta la profunda impresión que le causó ver en televisión un documental sobre planes prácticos ante una posible contingencia nuclear. «Me afectó muchísimo -recuerda-, y pensé: ‘aquí está mi próximo libro’. Quería explorar qué podría hacer la gente si realmente hubiera un ataque nuclear. Estaba muy afectado por la propaganda del gobierno. Las autoridades fingían que no era tan grave, que era como la Segunda Guerra Mundial, pero ni en broma lo era. Quería que la gente supiera lo que implicaba, para que luego pudiera decidir».

La forma en que Briggs decidió dar forma a su historia fue a través de una de las parejas posiblemente más recordadas en el mundo del cómic: James y Hilda. Una pareja de jubilados que decidieron al retirarse mudarse a una típica casa de campo en la más recóndita, apacible y también típica campiña inglesa. Pese a todo, James no puede evitar leer la prensa y estar al tanto de la agitada situación política, al límite de romperse toda posible negociación de paz en la historia, como también pasaba en el mundo real. Entremedias, Briggs desarrolla a ambos personajes con un realismo que hace que cualquier lector se identifique con ellos. «Lo que quería era visualizar la situación como si fuera totalmente real -explicaba Briggs-. (…) La mayoría de mis ideas se basan en una premisa básica: asumamos que algo imaginario es totalmente real y a partir de ahí desarrollémoslo de una forma lógica. ¿Qué vamos a hacer cuando escuchemos el aviso: ‘¡Ya vienen!’?»

Así que James, siguiendo al pie de la letra los folletos oficiales que ha tomado en la biblioteca del pueblo cercano, comienza a preparar su modesta casa para un ataque nuclear, ante la incredulidad y reparos de su esposa, arquetipo de la mujer prudente y perfecta ama de casa al estilo de la época, detallista hasta cuando su marido empieza a desmontar las puertas de toda la casa para parapetarse debajo: «te voy a poner los tornillos en una bolsa de plástico, porque luego tú lo pierdes todo», le recuerda el personaje de Hilda a James. Así, sin darnos cuenta, James y Hilda afrontan el terrible presente recordando gran parte de sus vidas: lo que vieron y sufrieron durante la Gran Guerra, las penurias, las consecuencias… Y como lo haría cualquier matrimonio de clase media de su misma edad, los Blogg nos acogen en su hogar y nos angustian con sus miedos a los rusos comunistas después de haber sobrevivido a los alemanes nazis. Briggs ilustra con calma y detalle un espléndido cuadro costumbrista que, hoy en día, es toda una clase de Historia que nadie debería olvidar. Por desgracia, Cuando el viento sopla nos hace vivir la posibilidad que llegó a imaginar su autor. Con todo lo que ya sabían pero ignorando tantas otras cosas que sólo a día de hoy sabemos sobre los efectos de la radiación, James y Hilda finalmente tienen que usar su improvisado refugio debajo de unas puertas pero, sobre todo, levantarse a la mañana siguiente de que estallen las bombas. A partir de ese momento, si ya resulta imposible levantar la vista de las páginas antes, más inevitable resulta no quedarnos junto a James y Hilda en todo lo que llega después. Si viviste aquella década, recordarás la infinidad de películas y también muchos cómics en los que todos nos preguntábamos qué pasaría después de que la tierra entera fuese bombardeada por bombas atómicas. La elección de Raymond Briggs supuso una jarra de agua fría en la conciencia dormida de medio mundo.

Con un inesperado éxito prácticamente inmediato, Cuando el viento sopla se convirtió en poco tiempo incluso en obra de teatro y en un serial radiofónico que escribió el propio Briggs con cuidado de no repetir la histeria que causó la emisión de La Guerra de los mundos de Orson Welles en 1938. Pero lo cierto es que el libro levantó tal controversia, que incluso provocó un debate en el Parlamento Británico después de que se enviaran copias tanto a la Cámara de los Comunes como a la Cámara de los Lores. Unos años más tarde, en 1986 cuando el imbatible argumento antibelicista e indiscutible de Briggs seguía haciéndose popular, y en el mismo año del todavía recordado accidente de Chernobyl, se estrenó además una también celebrada versión cinematográfica del cómic, con banda sonora del mismísimo Roger Waters de Pink Floyd y una inolvidable canción de David Bowie para cerrar el trágico final de la historia y de la película. Sin implicarse su autor con el filme, reconoce el esfuerzo de llevar a cabo un proyecto donde mezclaron animación tradicional con fondos y acción real: «a mi me pareció bien. No era lo que yo imaginaba y tenía algunas tonterías -apuntaba Briggs. Fue una tarea enorme, una hora y media de animación dibujada. Realmente increíble».

Llegados a este punto hay que agradecer el esfuerzo de Blackie Books por devolvernos un fragmento realmente importante de la historia del cómic en una edición especial llena de detalles para volver a disfrutar después de tantos años de la primera edición este libro imprescindible. Tapa dura en exquisito acabado mate, con una elección de papel también mate de gramaje extraordinario, las planchas brillan de nuevo con vida propia a cada página. Manteniendo la traducción original que en su día ya realizó Rosa Montero para la primera edición, Cuando el viento sopla incluye en esta reedición como primer regalo adicional ese prólogo titulado «Cuando soplan las emociones», que ya hemos mencionado escrito con muchas sensibilidad y conocimiento por el dibujante de cómics Paco Roca. Cierran el libro una impresionante entrevista en profundidad a Raymond Briggs de más de diez páginas realizada por Paul Gravett, periodista, escritor y locutor independiente radicado en Londres, que ha trabajado en la publicación y promoción de cómics desde 1981. En ella, Gravett lleva al autor a lo largo de toda su carrera profesional y gran parte de su vida con todo lujo de detalles e imágenes provenientes de todas sus obras. La nota final la pone Daniel López Valle, periodista, escritor, humanista y protosabio que ha trabajado en multitud de medios de comunicación y que firma aquí el breve pero revelador artículo «Proteger y sobrevivir», ayudándonos a entender el contexto en que nació esta gran obra que debería formar parte de los libros de obligada lectura en cualquier centro educativo.

Cuando el viento sopla estará disponible en librerías el próximo 14 de febrero.

SOBRE EL AUTOR

RAYMOND BRIGGS

Raymond Briggs (1934-2022) estudió en la Wimbledon School of Art y la Slade School of Art y, aunque comenzó trabajando en publicidad, pronto empezó a ganar notoriedad como ilustrador. Es el autor de los aclamados libros infantiles El muñeco de nieve y Papá Noel. Además de ilustrar libros para numerosos autores, su obra se ha traducido a varios idiomas y se ha adaptado a películas, obras de teatro y animación para televisión. Otros de sus libros son Fungus the Bogeyman, Ug, When the Wind Blows, Ethel y Ernest, una biografía de sus padres y su última obra, Time for Lights Out, reflexiones sobre la vida y una contemplación sobre la vejez contada a través de palabras e imágenes.

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