











En esta sociedad parece que todos tengamos que cosechar grandes sueños y aspiraciones personales. Guiarlas por cientos de canciones en cadena, películas y vídeos distintos que nos motiven en nuestra huida del vacío. Sin llegar a conocer nada de verdad en profundidad. Acostumbrados a cambiar y cambiar. Sin encontrar, sin tan siquiera intentar, ese lugar tranquilo, esa paz de la que nos habla Iván Bolopa.
Menos mal que ahora sé que, al menos, existe como mínimo una sola persona en el mundo que alberga un solo deseo (y no propio, no para él, sino para su madre) y una única canción. Puede parecer poco y simple, pero tiene mucho sabor. Porque un solo deseo ya es un motivo de vida, y esa canción, siempre será «su canción». Sin haber necesitado que se la escriba Elton John.
📸@samshutter_










