LECTURA EXCLUSIVAMENTE PARA ADULTOS
Diábolo Ediciones, editorial que este 2026 celebra sus 20 años de impecable trayectoria profesional, vuelve a sorprendernos este mes con un nuevo título de su recientemente estrenada nueva línea temática, dedicada al género del manga allí donde el resto de editoriales nunca habían mirado. Os recordamos que en el segundo semestre de 2025 se estrenaron con La invasión de los hongos del espacio de Marina Shirakawa, todo un descubrimiento recuperado del olvido del mismo modo que esta nuevo manga, Mi familia gorila de Ichiro Iijima, obra y autor completamente inéditos en castellano que resultan mucho más recónditos y perturbadores. Aunque si hay dos palabras que definen aún mejor esta nueva aportación de Diábolo al infinito universo de las viñetas niponas sin duda serían sorprendente y alucinante.

Y es que cuando empiezas a leer las catorce extraordinarias historias cortas que conforman Mi familia gorila y lo haces teniendo en cuenta que fueron imaginadas y dibujadas a principios de la década de 1970 por un autor completo tan imaginativo como excepcional buen dibujante, la experiencia resulta del todo reveladora. Mi familia gorila fue publicado originalmente entre 1970 y 1971 en la revista Manga Black Punch y sus relatos transitan sin límites entre el terror, la ciencia ficción, el erotismo y la sátira grotesca. Con un marcado erotismo a lo largo de la mayor parte de historias, como «Terror arácnido» o «Planeta mujer», con los que se abre la lectura, queda claro, como nos explica el interesante artículo de Shohei Onishi «Ichiro Iijima te deja a cuadros», incluido al final del libro, que Ichiro Iijima nunca tuvo problema, más bien al contrario, en escribir y dibujar para revistas consideradas de segunda categoría. Porque como demuestran los temas y transgresiones de su arte, Iijima optó por adoptar la estética conocida como gekiga, un tipo de cómic que surgió a finales de la década de 1950 y que buscaba un enfoque más dramático dirigido a lectores adultos, en contraste con el tono predominantemente infantil y humorístico del manga de la época.

Mi familia gorila Coincide además con un momento de la carrera de Iijima en que abiertamente se mostraba más influido en su forma de dibujar en la obra del ilustre y genial artista norteamericano Jack Kirby, detalle que salta a la vista parándonos en cualquier viñeta donde los rostros angulosos harían difícil incluso pensar en que estas páginas pertenecen a un autor japonés. Si al apartado gráfico añadimos narraciones donde un genio satánico es capaz de cumplir tus deseos más íntimos; o bien donde los humanos son sometidos como raza inferior como meros juguetes o simple ganado y alimento de seres superiores; o donde hay quienes se dedican a experimentar separando alma del cuerpo… resulta imposible dejar de leer porque en las siguientes páginas el argumento será aún más estrambótico. Como ejemplo, uno de los relatos más extensos y que, de forma extremadamente llamativa da título y color a la portada del tomo, planteándose cómo sería la vida de una mujer si se casase con un gorila… con todas sus consecuencias.

El afortunado redescubrimiento de Ichiro Iijima tuvo lugar a partir del año 2000, cuando Onishi Shohei y Tsujinaka Yujiro, a través de la editorial independiente Guppy Shorin, publicaron colecciones como Hombres de la constelación turca (2003) y Aristocracia de pandillas femeninas (2007), donde se rescataban relatos que hasta entonces habían sido prácticamente inaccesibles. Nombre de culto, conocido casi solamente entre académicos y entusiastas del manga más marginal, la traducción de su obra al inglés contribuyó finalmente al reconocimiento internacional de su producción, que ahora Diábolo ha tenido el valor de poner a nuestro alcance en castellano en su salvaje sentido de asombro a través de una imaginación explosiva, con tramas originales del todo impredecibles y una estética que fusiona el mencionado toque gekiga con la ciencia ficción más pulp, el terror gráfico y el erotismo grotesco.

Una de las grandes aportaciones de Mi familia gorila donde sin duda Iijima explora y explota ese toque perturbador y siempre inquietante que tan bien aportan los autores japoneses amantes del terror son sus giros de guion impactantes, donde hasta el deseo y el sexo son preludio de amenaza, peligro y, probablemente, final sangriento totalmente inesperado. El autor nos presenta universos inestables e invertidos donde viajamos a planetas habitados por robots femeninos puramente sexuales, sociedades donde son normales los matrimonios interespecie y donde además los gorilas ocupan posiciones superiores a las de los humanos. Iijima explora todo posible tópico del género, desde siniestros extraterrestres a plantas que imitan el comportamiento humano hasta límites insospechados o visiones realmente oscuras de clásicos como aquel «increíble hombre menguante» con el que muchos despertamos a la ciencia ficción y la serie B en nuestra infancia. Pero insistimos de nuevo, todo ello ideado e imaginado hace 55 años. Teniendo en cuenta que este es un manga exclusivamente para público adulto, si quieres leer algo diferente, te recomiendo que no pases de largo y busques este imprescindible tomito en las estanterías donde quizás, como ha pasado en redes sociales, este manga fue censurado por su portada.

SOBRE EL AUTOR

ICHIRO IIJIMA
Ichiro Iijima nació en 1943 en el distrito de Arakawa de Tokio y pertenece a la generación que creció en el Japón de la posguerra, en medio de transformaciones culturales que redefinieron el manga como lenguaje artístico e industria. En 1959, publicó su primera historia, Ankokugai ni sodatsu («Criado por las oscuras calles de la ciudad«), una obra de 18 páginas incluida en la antología Fang (Kiba). Este debut le abrió las puertas para trabajar como asistente de Kazumine Daiji, conocido por obras como Little Bokuden (1959-62), el manga de acción y béisbol The Black Secret Weapon (Kuroi himitsu heiki, 1963-65) y adaptaciones de series tokusatsu como Ultraman. Durante la década de 1960, Iijima Ichiro también colaboró con otros nombres importantes del manga shōnen, como Ozawa Satoru, Hisamatsu Fumio, Kuwata Jiro (en títulos como Eight Man y Batman) y Morita Kenji. En el estudio de Morita, trabajó junto a George Akiyama, quien más tarde se convertiría en una figura importante del manga seinen. A partir de 1968, Iijima Ichiro comenzó a publicar relatos cortos en revistas para adultos marginales como Special Manga Topics, de Nihon Bunkasha. Sus primeras obras exploraban el terror, el misterio y la ciencia ficción, pero a lo largo de la década de 1970 incorporaron niveles crecientes de violencia, erotismo y acción gráfica. Entre 1970 y 1972, publicó regularmente en Manga Black Punch, una revista para adultos de existencia efímera y circulación limitada. Posteriormente también colaboró con Modern Comic Reader. Influenciado por el gekiga de Saito Takao, especialmente por Death Sabre Sonoshin, Iijima Ichiro asimiló la estética de las sombras intensas y la narrativa tensa que caracterizaban a esa escuela. Al mismo tiempo, desarrolló una profunda admiración por los cómics estadounidenses, en particular por la obra de Jack Kirby. Aun sin dominar el inglés, compraba compulsivamente revistas como Fantastic Four, imitando visualmente las soluciones gráficas de Jack Kirby: anatomías angulares, composiciones densas, figuras musculosas y fondos con mucha textura. Alrededor de 1973, su producción comenzó a alejarse de la influencia directa de Jack Kirby, gravitando hacia un estilo más operístico y violento con artistas como Nagayasu Takumi e Ikegami Ryoichi. Sin embargo, los cambios en el mercado editorial redujeron las oportunidades para los artistas que trabajaban en revistas marginales. En 1980, Iijima Ichiro abandonó su carrera profesional como dibujante de manga y comenzó a trabajar en otros campos. Aun así, mantuvo vínculos con el mundo del cómic, alquilando parte de su casa a dibujantes y manteniendo una amistad con el artista de culto erótico-grotesco Hayami Jun.







