Como en el cine, el género del Oeste es un vasto horizonte que, como hizo en la gran pantalla nació con un listón de una calidad tremendamente alta. Quizás entre nuestros lectores hay abundante sangre nueva que ni siquiera ha visto en su vida una película en blanco y negro o no es capaz de imaginarla. Pero ya en 1939 el director de cine John Ford firmaba La diligencia con John Wayne como antesala de muchos otros clásicos, no sólo del cine del Oeste, sino de su historia universal. En el mundo del cómic, y especialmente en este favorito nuestro que es el cómic franco belga, el proceso fue parecido. Nada menos que en 1954, el gran dibujante de historietas belga Jijé, comenzó a publicar Jerry Spring, un western de tono tan cuidado y realista que es considerado por muchos estudiosos como el primer cómic adulto de la historieta belga. Su influencia llegó tan lejos que, quien fuera curiosamente uno de sus colaboradores en el álbum número 11 (de los 21 que se llegaron a publicar), La Route de Coronado, de 1961, afianzó años después una temática que siempre ha contado con miles incondicionales. Hablo de un jovencísimo Jean Giraud que acabaría dándole al género otro personaje inmortal como el mismísmo Teniente Blueberry. Desde entonces, no han dejado de llegar autores y títulos que han seguido haciéndose un honorable hueco en el imaginario de un nicho temático que, por otro lado, sigue igualmente creando muy buenas películas: basta ver cómo Tarantino recobró el interés por historias siempre vivas y vigentes como Los odiosos ocho o Django desencadenado. Su equivalente en el Noveno Arte, entre muchos otros, son dibujantes como Ralph Meyer con su Undertaker con guiones de Xavier Dorison, o François Boucq con su Bouncer, con guiones de Alejandro Jodorowsky, ambas series editadas también por Norma Editorial, especial aficionada a ofrecernos libros de este género siempre de muy alta calidad, como lo son los dos libros que queremos recomendarte hoy: Lonesome. Integral 1 de Yves Swolfs y La niña y el cartero de Bertrand Galic y Roger Vidal.

LONESOME de YVES SWOLFS. NORMA EDITORIAL.
En el primer caso, nos encontramos con una obra que destila madurez pero curiosamente infinidad de buenas ideas nuevas gracias al pulso firme de un veterano como Yves Swolfs. Capaz de abordar cualquier clase de relato, personaje y temática, lo cierto es que Swolfs inició la década de los 80, es decir, hace ya 44 años, creando un personaje y una serie tan longeva como Durango (19 álbumes), que le logró un merecido éxito que prolongó desde 1981 hasta 2024 y que es considerado como verdadero ejemplo en viñetas de spaghetti western, al contar las singulares peripecias de un vaquero solitario como todos los que protagonizaban esa denominación. Entremedias de muchos otros proyectos y en todos particularmente válido, Yves Swolfs retomó el western con una serie más corta, de 4 álbumes, Black Hills 1890, entre 1999 y 2003. Aunque, sin duda enamorado de un espacio donde todavía le quedaban historias que contar, volvió a 1854 para crear un nuevo personaje y saga de la que ahora Norma Editorial publica el primero de los que deberían ser dos tomos integrales de Lonesome. Integral 1, serie que consta de cuatro volúmenes, publicados originalmente en Francia entre 2018 y 2024 y cuyas dos primeros capítulos, La pista del predicador y Los rufianes, forman parte de este espléndido tomo en gran formato europeo de 23,5×31 cm., tapa dura y la excelente edición habitual tratándose de Norma.

El período elegido por Yves Swolfs, autor completo y experto narrador que nos atrapa desde la primera viñeta, no podía ser más convulso y repleto de posibles tramas sobre las que perdernos a través de personajes, principales, secundario e e incluso villanos, con los que empatizamos desde sus primeras frases. Estamos en el invierno de 1854, a pocos meses de que, de forma completamente inevitable, estalle en Estados Unidos una fatídica guerra civil entre el norte unionista y el sur confederado. Ayudado por detalles reales que, como suele pasar, superan cualquier ficción, infinidad de grupos armados en una tierra que aún hoy es igual de salvaje e impredecible, atizaban el conflicto desde los estados limítrofes que separaban a quienes luchaban contra la esclavitud y quienes defendían un método de vida donde aquello era simplemente su forma de vida. En la ficción, el cruel predicador Markham y su grupo salvaje azuzan el frágil equilibrio del momento sembrando odio con atrocidades a lo largo de las poblaciones fronterizas entre Kansas y Misuri.

Precisamente gracias a su rastro conocemos al verdadero eje sobre el que gira este cómic mayúsculo donde el dibujo de Swolfs, pero sobre todo su soltura contando historias sobre el papel a través de su impresionante técnica al dibujo y al color, es tan dinámica como ese jinete sin nombre que sigue de cerca al fanático del predicador Markham. En su búsqueda, siempre apenas unos pasos por detrás, se nos descubrirán, poco a poco, su pasado mezclado con un sangriento presente en el que no hay pausa ni tregua para los inocentes. Contrasta en ese momento la crudeza con la que Yves Swolfs relata episodios completamente creíbles sobre las injusticias en aquel mundo escrito a partir del olor de la pólvora, con el toque sobrenatural por el cual nuestro misterioso jinete desconocido, cual vidente estilo La zona muerta de Stephen King, es capaz de adivinar, en este caso, lo que ha hecho o sufrido en su pasado reciente aquel a quien simplemente toque…

Lonesome. Integral 1 y su autor consiguen con estas páginas que nos olvidemos realmente del mundo exterior y que, mientras cabalgamos junto al solitario pistolero sin nombre, conozcamos y afrontemos encuentros con forajidos, conspiraciones donde las altas esferas se delatan, como suele pasar, como principales instigadoras de una guerra en la que ellos obtendrían inmensos beneficios. Junto a ellos, banqueros caciques que se han apoderado de un pueblo al completo gracias a una panda de matones, prostitutas forzadas redimidas en el sueño de una nueva vida, periodistas jugándose la vida en una época donde su valor era el que costaba una sola bala… Todo eso y más, sumado en un tremendo puzzle perfecto en el que Yves Swolfs firma un tremendo trabajo que esquiva sangrientas venganzas donde muerte y plomo rellenan páginas completas dibujadas con una maestría voraz, apenas se nos hace aperitivo cuando sobrepasamos las cien páginas de apasionante lectura y descubrimientos con unas tremendas ganas de más.

Como regalo adicional, este primer integral se completa con un igualmente espectacular dossier gráfico donde apreciamos aún más el talento de este autor gracias a una extensa galería de bocetos y dibujos a blanco y negro además de las dos portadas originales de los álbumes incluidos en este libro. Si en tus gustos comiqueros coinciden la afición por el Oeste con el detalle del mejor cómic de línea clara franco belga, desde luego Lonesome. Integral 1 será para tí una referencia segura e imprescindible.
SOBRE EL AUTOR

YVES SWOLFS
Nacido el 25 de abril de 1955 en Bruselas, de 1976 a 1979 cursa estudios de periodismo, lo que influirá en su futura labor de guionista, y simultáneamente aprende la técnica del cómic en la Escuela Saint-Luc, vivero de numerosos grandes dibujantes belgas. Su primera historieta aparece en 1979 en el segundo volumen de Le Neuvième Rêve, realizado colectivamente por alumnos de Saint-Luc y publicado por Éditions des Archers. A continuación se profesionaliza realizando varias historias cortas, publicidad, y otros trabajos. En 1980, Swolfs salta a la fama al lanzar la misma Éditions Des Archers el primer álbum de su spaghetti-western Durango, que se revelará inmediatamente como una de las más significativas obras europeas dentro de este género. En 1988, Durango pasa a ser editado por Dargaud –dos años más tarde volvería a cambiar de editorial, Alpen Publishing– mientras que Swolfs crea para Glénat un nuevo personaje, de ambiente medieval, Dampierre, del cual, tras dos álbumes en solitario, cede la parte gráfica a otro artista, Eric, y seguidamente a Pierre Legein, encargándose exclusivamente de los guiones. También para Glénat realiza en 1994 Le prince de la nuit, serie de ciencia-ficción, de la que vuelve a ser autor completo. En 1999 produce un nuevo western, Black Hills, del que sólo firma el guión, yendo el dibujo a cargo de Marc-Renier. Al año siguiente escribe el thriller de anticipación Vlad, con Griffo como dibujante, para Éditions du Lombard; la misma editorial le publica en 2002 James Healer, protagonizada por un detective con poderes videntes, ilustrada por Guido De Vita. En 2003, de nuevo como autor íntegro, elabora la saga de fantasía heroica Légende, editada por Soleil. Aparte de su labor gráfica, Swolfs es guitarrista del conjunto de hard rock Lazare, habiendo llegado a tener un pleito con Michael Jackson por el supuesto plagio, por parte de este último, de una de sus canciones.
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LA NIÑA Y EL CARTERO de BERTRAND GALIC y ROGER VIDAL. NORMA EDITORIAL.
Es curioso como, aunque ambientada esta segunda historia muchas décadas después de nuestra anterior recomendación, en concreto en 1906, el viaje que nos proponen por esos mismos Estados Unidos el guionista Bertrand Galic y el ensoñador dibujo del artista Roger Vidal, coincide en los mismos detalles y abismos culturales e históricos que dividían entonces y aún lo hacen ahora a la enorme nación norteamericana. La niña y el cartero comienza en un país supuestamente más civilizado, que dejó atrás el enfrentamiento fratricida con las grandes libertadas ganadas para todos… o al menos en teoría. Como muchas grandes historias, ésta nace de las ruinas de un drama real como fue al gran terremoto de San Francisco, que nos lleva a una situación realmente peculiar. Y es que, habiendo perdido la pequeña Jenny Bridge a su madre en la tragedia, quien aparentemente es su padre, se niega a hacerse cargo de ella y decide enviarla a la casa de sus abuelos paternos, que tienen un rancho en Illinois. La forma de hacerlo: acogiéndose a las difusas leyes del servicio postal, como si fuera un mero paquete… «nada lo prohíbe -explica el gélido personaje que encarna al padre-. Mientras que el paquete no pese más de 50 libras, la legislación autoriza su envío en todo el territorio estadounidense. El reglamento de Correos no ha juzgado necesario precisar la naturaleza del paquete en cuestión. Ni si puede estar vivo o no».

Por suerte para Jenny, el funcionario del servicio postal que va a recogerla y se la lleva cual fardo inerte cumpliendo su deber, es el honesto Enyeto Johnson, un nativo americano que ejerce de cartero hasta las últimas consecuencias, puesto que, pretendiendo dejarla a su suerte, Enyeto se embarca con ella tan sólo hasta Oakland, en California, pero de un medio de transporte a otro y, como era de esperar, el enorme cartero y la niña rebelde que se niega a aceptar la realidad de su situación, acabarán juntos en una inesperada odisea que nos deja a solas en un tremendo road comic. Viaje que es ocasionado, en gran parte, por los prejuicios de una época en la que todavía muchos seguían sin considerar personas a aquellos a los que les habían arrebatado todo, es decir a los verdaderos nativos norteamericanos. Como os decía al principio, quizás ya llegados al siglo XX la esclavitud se había abolido, pero las fronteras que separaban a todo aquel que no fuese el típico blanco de aspecto anglosajón del resto formaban un abismo aún más insalvable que antes de la Guerra Civil norteamericana.

A partir de esa premisa, si algo llama poderosamente la atención es cómo, un cómic como La niña y el cartero, de portada e interior repletos de un dibujo de matices y contornos relativamente dulcificados y amables, rozando las influencias del manga en algunos retratos y situaciones, encierra en realidad un relato tan crudo como nuestra recomendación anterior, donde a los primeros detalles racistas el tono y las dificultades con las que tan peculiar pareja se encuentran a lo largo de su viaje, cada vez serán mayores, más duras y más realistas. Y generosidad, piedad o generosidad serán verdaderas utopías en paisajes que de nuevo nos devuelven al Oeste más salvaje, donde son las armas de fuego y la crueldad quienes tratan de decir siempre la última palabra.

La niña y el cartero construye no obstante una sólida historia que convence e incita a seguir siempre adelante, como la pareja formada por Jenny y Enyeto. Con emotivos momentos de ternura en los que, pese a todo lo que les rodea, se derrumban los muros de las obvias diferencias que pretenden separar a ambos personajes de forma natural, éstos se hacen poco a poco reales para nosotros, como todos los sinsabores que se ven obligados a sufrir, logrando una empatía natural dibujada con suma delicadeza por la reconocida originalidad del trazo del dibujante Roger Vidal (autor entre otras obras de Fukushima: crónica de un accidente sin fin) y la inteligencia del guion de Bertrand Galic, a quien personalmente descubrí hace no mucho con su original adaptación de Los Viajes de Gulliver (Norma Editorial, 2024). El resultado es una absorbente mezcla de drama histórico y personal que, inconcluso, nos deja aterrados deseando saber, cual folletín perfectamente calculado, el desenlace de un viaje en el que hemos vivido intensamente a cada viñeta las mismas vivencias que los personajes protagonistas. Recomendado a todo aficionado al cómic europeo que también los sea de historias de neowestern.

SOBRE LOS AUTORES

BERTRAND GALIC
Bertrand Galic es profesor y guionista. Nacido en Lorient y residente en Brest, está profundamente apegado a Bretaña, que inspiró sus primeras historias. Le Cheval d’Orgueil, adaptada por Pierre-Jakez Hélias, fue publicada en 2015 por Editions Soleil, en colaboración con el dibujante Marc Lizano, en la colección “Noctambule”. Nuit noire sur Brest, coescrita con Kris, llegará un año después en Futuropolis. Combinando sus pasiones comunes por la historia y el deporte, los dos amigos también publicaron juntos Un Maillot pour l’Algérie (Dupuis, colección “Aire libre”), Siete atletas (Delcourt) y finalmente Violette Morris (Futuropolis), trilogía de la que ya se han publicado los dos primeros volúmenes. Para la colección “Noctambule”, Bertrand vuelve a la novela gráfica: Los viajes de Gulliver – De Laputa a Japón se publicará en 2020. Fukushima – Chronique d’une accident sans fin, su primer álbum publicado por Glénat, se publicó en marzo de 2021.

ROGER VIDAL
Roger Vidal es un joven artista español con un estilo tan vivo como preciso. En Francia, se le ha visto dibujando el one-shot Yeux Gris, publicado por EP éditions, con la editorial Paquet o Macadam – T1 de Jungle en 2021. Fukushima. Chronique d’un accident sans fin fue editado por Glénat. Sin duda, hasta el exigente mercado franco-belga considera que este autor y su demostrada versatilidad, forman parte indiscutible de la penetrante e imparable nueva ola española que arrasa en el mundo del cómic y la novela gráfica.







