El magistral Jean-Pierre Gibrat (Mattéo) retoma el universo de La prórroga en esta historia de amor y amistad en tiempos de guerra, publicada por primera vez en edición integral.
Dibujante excepcional de detallado trazo realista, aunque habituado a dibujar las historias de otros, fue en 1997 cuando Jean-Pierre Gibrat demostró sobradamente su talento como autor completo para el lector adulto al crear La prorróga. Acogida de forma entusiasta y unánime por libreros, crítica y público, la apasionante historia de Julien Sarlat, desertor que logra ocultarse en un pequeño pueblo de provincias, a la espera del final de la Segunda Guerra Mundial en la Francia ocupada, consagró a Gibrat como uno de los grandes autores del cómic contemporáneo. Obra editada originalmente en dos tomos en Francia, Norma Editorial ya rescató en formato integral esta obra igualmente celebrada en su edición en castellano.

Es por eso que la publicación ahora en formato también integral de El vuelo del cuervo, situada en el mismo período histórico y temático de La prorróga, es por si sola una gran noticia. Nuevamente narrador magistral, Gibrat es capaz al mismo tiempo de ofrecernos un colorido e inolvidable viaje con sus dibujos por las calles y canales de París, incluso si la trama se desarrolla en los turbulentos años de la ocupación alemana, en pleno apogeo de las acciones de la Resistencia contra nazis y los omnipresentes colaboracionistas.

El vuelo del cuervo se inicia, de hecho, cuando asistimos a la detención de la joven Jeanne por parte de la policía francesa, tras una denuncia anónima que les ha llevado a descubrir que no era comida de contrabando lo que escondía en su casa, sino armas junto a cartillas de racionamiento y documentación falsas. Pero antes siquiera de que su obvia implicación con la Resistencia suponga la llegada de la temida Gestapo, un oportunista ladrón de poca monta de nombre François llega a la misma comisaría y es arrojado a la misma celda que Jeanne.

Inesperadamente salvados por la noticia del día, que no es otra que el desembarco en Normandía de los aliados, el oportuno aviso de bombardeo de una alerta antiaérea deja solos a los prisioneros en la celda, momento que François aprovecha para liberarlos a ambos por un doble descuido de los policías, preocupados por huir a un refugio lejos de allí. Con la excusa de la huida de ambos personajes por los tejados de la ciudad, Gibrat desarrolla nuevamente ese hábil pulso narrativo en el que los diálogos y su detallismo realista dibujando fondos y escenarios nos transportan completamente a la historia que nos cuenta. Y, sin necesidad de dibujar batallas ni acción frenética, nos arrastra a lo largo de un guion extremadamente meditado donde la tensión nuevamente la protagoniza el miedo a ser descubiertos mientas las circunstancias sellan, sin que apenas se den cuenta, el destino común de Jeanne y François.

François conduce a Jeanne al Himalaya, la barcaza de unos amigos que viven de transportar mercancías por los canales del Sena, en París. Y será desde ese reducido espacio desde el que Gibrat haga evolucionar a los personajes junto a puntuales incursiones en la capital, donde Jeanne trata de avisar a su antiguo novio y a su hermana de que la Gestapo las ha descubierto y de que sus vidas corren peligro. Con un realismo que ensalza la humanidad de personajes e historia, el activismo de Jeanne y el cinismo de François se intercambian mientras el verdadero arte de Gibrat nos recrea y asombra a cada página en su dominio de los gestos de sus protagonistas.

El vuelo del cuervo se edita en formato integral, incluyendo los dos libros de los que se compone en un tomo en cartoné de gran formato (23×30,2 cm.) que incluye además un extraordinario dosier gráfico de casi 20 páginas repleto de bocetos, estudios de personajes y, sobre todo, impresionantes ilustraciones a toda página de situaciones y escenas acaecidas a lo largo del libro, donde poder recrearse ante el absoluto dominio de Jean-Pierre Gibrat del color, el movimiento y la expresividad convertidos en arte a través de viñetas de cómic. Concluye el libro una breve nota, a modo de epílogo y elogio, a cargo del autor y guionista Jackie Berroyer, con quien Gibrat ha trabajado en numerosas ocasiones.

SOBRE EL AUTOR

JEAN-PIERRE GIBRAT
Nació el 17 de abril de 1954 en París. Tras estudiar grafismo publicitario y artes plásticas, debuta en 1977 en el campo del cómic con varias historias cortas para la revista Pilote, recopiladas en 1980 por la editorial de la misma, Dargaud, en el álbum Visions Futées. En 1978 lanza Le petit Goudard, una serie sobre un desenfrenado adolescente con guion de Jackie Berroyer, que más tarde será recopilada en cinco álbumes. Paralelamente, Gibrat publica otros trabajos en cabeceras como Le Nouvel Observateur, L´Événement, Science et Avenir y las infantiles Je Bouquine y Okapi. Para esta última realiza Médécins sans frontières, con guiones de Guy Vidal y Dominique Leguillier, recogida luego en tres álbumes. A partir de los años 90, la obra de Gibrat adquiere una tendencia más adulta. En 1997 crea su primera obra extensa como autor completo, La prórroga, una historia romántica ambientada en la II Guerra Mundial. En 2002 aparece El vuelo del cuervo, protagonizada por una resistente y un ladronzuelo durante el citado conflicto bélico. Su siguiente trabajo es la aclamada Mattéo.







