Fiel a su compromiso con sus grandes colecciones de integrales de clásicos imprescindibles, Norma Editorial ha editado recientemente el que es ya cuarto integral de la serie dedicada a Blake y Mortimer, que constituye un importante punto de inflexión en la trayectoria vital de estos personajes irrepetibles dado que se trata de los primeros títulos que se publicaron tras la muerte de su creador, Edgar P. Jacobs. Tras las dudas y la posibilidad de perder la continuidad de una de las series más populares del cómic francobelga de todos los tiempos, el detallismo con que se planteó que otros autores dibujasen a Blake y Mortimer logró renovar una fórmula que aún sigue viva a día de hoy generando nuevos álbumes. Como nos recuerda Jorge García, guionista y crítico de historieta que ha añadido la nota didáctica en cada tomo aparecido hasta la fecha, los tres primeros títulos de Blake y Mortimer en los que Edgar P. Jacobs no tuvo ninguna participación: El caso Francis Blake, La maquinación Voronov y La extraña cita, publicados en 1996, 1999 y 2001, respectivamente «fueron los primeros eslabones de una cadena de continuaciones ejemplares, respetuosas y exitosas que siguen apareciendo a día de hoy, perpetuando una de las creaciones más interesantes de la historieta francobelga».

Este majestuoso libro ha sido editado nuevamente con el cuidado y calidad del que puede presumir Norma Editorial en todos sus títulos de cómic europeo, repitiendo tapa dura con lomo de tela y una calidad de impresión en las contrastadas planchas de su interior que hace que la mera observación del libro, previa a su apasionante lectura, lo convierte en algo imprescindible para todo seguidor de la serie. Los tres títulos incluidos en él obtuvieron un rotundo éxito que llevó a ventas de cientos de miles de ejemplares siguiendo una sencilla fórmula que nos revela Jorge García en su ameno prólogo «Blake y Mortimer, huérfanos adoptivos», repleto de abundante e interesante material gráfico inédito. Según él, esta fórmula tenía tres componentes: «En primer lugar, un respeto escrupuloso por la obra previa de Jacobs, evidente tanto en la configuración de los guiones como en la elección de los dibujantes (cuya estética se ciñe a lo establecido en los álbumes del maestro belga). En segundo lugar, la presencia de dos equipos creativos trabajando en paralelo para cumplir unos plazos lo más cortos posible entre el lanzamiento de un álbum y el de otro; por diversos motivos, la alineación de esos equipos ha ido cambiando en los últimos veinte años. Y por último tenemos la introducción de elementos extrínsecos al espíritu de la serie, que, sin romper con lo establecido, contribuyen a adaptarla mejor a la sensibilidad del presente».

EL CASO FRANCIS BLAKE
La prensa británica revela que un topo se ha infiltrado en la inteligencia británica. El espía es detenido en Londres, lo que provoca el descubrimiento de una gran red de espionaje que abarca todo el territorio británico. Aunque la verdadera noticia relevante es que el acusado de espía es nada menos que Francis Blake. Como es de esperar, su inseparable amigo, el profesor Mortimer, está convencido de que su amigo ha sido obligado a actuar contra su voluntad. Pero las primeras investigaciones descartan esta hipótesis: Blake ha abierto, con un nombre falso, una cuenta bancaria con fondos procedentes de las Bahamas. En pocos meses, ha retirado 30.000 libras, o lo que es lo mismo, más de diez veces su sueldo anual. Con los agentes del MI5 planeando juzgar a Blake por alta traición, o incluso matarlo si fuera necesario, Mortimer decide encontrar a su amigo antes que ellos y es así como comienza una frenética búsqueda en la que él mismo pasa a ser sospechoso de ser cómplice de Blake en la traición.

Seis años después del segundo tomo de Las tres fórmulas del profesor Sato, el último creado por Edgar P. Jacobs, lo que causó más expectación obviamente fue lo que podía resultar de dejar en manos de otros semejante legado. En manos del guionista Jean Van Hamme (XIII, Thorgal), a quien muchos consideran un Rey Midas de las viñetas dado que convierte en éxito todo lo que toca, lo cierto es que acompañado del magistral dibujante Ted Benoit, su primera incursión les llevó a superar el reto con creces. Capturando a la perfección esa atmósfera única de Jacobs que iba de los diálogos a sus detalladísimos escenarios, Van Hamme y Benoit añadieron la dosis adecuada de misterio, ritmo, toque de línea clara y trama construida a la perfección. En al caso concreto del dibujante Ted Benoit, que siempre fue un apasionado del cine negro y del inequívoco trazo de línea clara, puede compararse sin duda a Jacobs en su meticuloso perfeccionismo sin ser un mero imitador.

LA MAQUINACIÓN VORONOV
Un cohete ruso, lanzado desde Baikonur, es alcanzado por una lluvia de meteoritos poco después del despegue. Los fragmentos de la nave caen a la Tierra. Durante su recuperación por un equipo del centro espacial, todos los miembros de la expedición fallecen. Un segundo equipo logra escapar y descubre el secreto detrás de estas muertes repentinas: una bacteria desconocida en la Tierra fue traída de vuelta por los meteoritos. El doctor Voronov, un médico obsesionado con el estalinismo y sediento de poder, pretende explotar esta bacteria para impulsar sus ambiciones. Pero una espía está presente y no tardará en informar de los hechos a los servicios de inteligencia occidentales. El profesor Mortimer, que tiene previsto dar una conferencia en Moscú, irá acompañado de su fiel amigo, el capitán Francis Blake. Blake, disfrazado, tendrá la misión de rescatar al espía y recuperar la bacteria para que se pueda desarrollar una vacuna en Occidente.

Editado originalmente en 1999 y tras el buen reinicio de la saga, la editorial Dargaud en Francia se dio cuenta del filón comercial y optaron rápidamente por acelerar el ritmo de publicación de nuevas aventuras ya que, pese a la resolutiva rapidez de Van Hamme creando nuevas historias, lo cierto es que Benoit necesitaba varios años para dibujar cada álbum. Por eso optaron por crear un segundo equipo de autores que, para La maquinación Voronov, recayó en las expertas espaldas creativas de Yves Sente a cargo del guion y André Juillard a cargo del dibujo. El resultado: en los dos primeros meses desde su publicación, el libro logró vender 400.000 ejemplares. Sin duda la acertada elección de escenario en esta ocasión, la hermética Unión Soviética en plena Guerra Fría, casó a la perfección con el espíritu de la serie, mezclando espionaje con guerra bacteriológica en una nueva aventura si cabe más trepidante que la anterior.

LA EXTRAÑA CITA
Estados Unidos, octubre de 1777. Un pequeño grupo de soldados británicos derrotados vaga por los densos bosques de las montañas Adirondack. Perseguidos por tropas estadounidenses e indios oneida, son liderados por el mayor Macquarrie, un caballero escocés empobrecido. Esa noche, encuentran refugio en un claro apartado. Durante la noche, una luz sobrenatural inunda el bosque. El mayor Lachlan Macquarrie, en busca del origen de este extraño fenómeno, descubre tres rayos de colores brillantes que caen del cielo. Se acerca y desaparece en un instante junto con los misteriosos rayos. 177 años después, el cuerpo del mayor es hallado en el estado de Colorado. Al parecer, murió asfixiado minutos antes. Lleva gafas oscuras hechas de un material desconocido en la Tierra, además de un mensaje que menciona plutonio, álamos y un misterioso rey amarillo. Blake y Mortimer, cuyo antepasado lejano es Macquarrie, viajan a Estados Unidos, donde descubren una de las conspiraciones más aterradoras que jamás hayan presenciado. Perseguidos por hombres de negro armados con extraños rayos verdes y luchando contra soldados de un pasado que creían perdido para siempre.

Confiado y manteniéndose en las rectas líneas que no les hiciesen perder ni lectores ni ventas, Van Hamme introdujo en este memorable episodio elementos fantásticos innovadores que volvieron a encontrar aceptación entre crítica y público al actualizar los horizontes temáticos de Blake y Mortimer. Todo ello sin dejar además de escribir una trepidante nueva historia donde el desarrollo y explicación de la trama y la profundidad de habituales y nuevos personajes están por encima del mero espectáculo oportunista. Aunque lo cierto es que nada pudo evitar el tremendo lucimiento artístico por parte del tremendo trabajo de Ted Benoit una vez más. La conclusión a los tres títulos contenidos en este cuarto integral es que su mayor logro, ante la posibilidad de poder releer tres historias del tirón, es dejarnos nuevamente con ganas del siguiente tomo.
SOBRE LOS AUTORES

JEAN VAN HAMME
Nacido en Bruselas el 16 de enero de 1939, tras una brillante carrera internacional como director general de Philips Bélgica Jean Van Hamme dejó su puesto en 1976 para dedicarse a la escritura. Mientras escribía seis novelas basadas en las aventuras de Largo Winch para Mercure de France, también se dedicó a la escritura de guiones para la revista Tintín , incluyendo tiras cómicas para el dibujante Attanasio (Modeste et Pompon), una aventura mitológica (Epoxy), así como episodios de Corentin para Paul Cuvelier o Michael Logan para André Beautemps y muchas otras. Luego comenzó la legendaria saga Thorgal para Grzegorz Rosinski, con quien más tarde creó Le Grand Pouvoir du Chninkel para Casterman. Posteriormente, creó la serie XIII junto a Vance en Dargaud y Les Maîtres de l’orge en Éditions Glénat. También podemos agradecerle varios guiones televisivos (incluida la adaptación de Maîtres de l’Orge), así como guiones cinematográficos (Diva de Jean-Jacques Beneix y Meurtres à domicile de Marc Lobet). En 1987, dirigió la editorial Dupuis, lanzando la exitosa serie Largo Winch con Philippe Francq, y concibiendo lo que más tarde se convertiría en la colección «Aire Libre», para la cual escribió las historias SOS Bonheur, ilustrada por Griffo y Lune de guerre con Hermann. Habiendo dominado las técnicas de la narrativa popular, Van Hamme se ha convertido en un guionista que convierte todo lo que escribe en oro, incluyendo el regreso a la vida de los personajes Blake y Mortimer en 1996 con el ilustrador Ted Benoît, continuando la tradición de Edgar P. Jacobs. Además de impartir clases en el Institut d’Arts de Diffusion (Louvain-la-Neuve), Van Hamme también ha sido presidente del Centre Belge de le Bande Dessinée.

TED BENOIT
Nacido en 1947, Thierry Benoit, conocido como Ted, estudió en el Institut des Hautes Études Cinématographiques (IDHEC). Frecuentaba archivos cinematográficos, devorando el cine negro estadounidense de las décadas de 1940 y 1950. Hasta 1971, trabajó como ayudante de dirección para televisión. Cuando la revista Actuel publicó sus primeras tiras cómicas, Robert Crumb fue su mentor de dibujo. Tras colaborar durante algunos años con la prensa alternativa (Géranomymo), Ted Benoit se unió en 1975 a L’Écho des Savanes, revista recientemente fundada por Nikita Mandryka. Esta primera etapa de su carrera culminó con Hôpital (Hospital), un álbum con ilustraciones expresionistas. Con su frialdad opresiva, esta historia ganó el premio al Mejor Guion en el Festival Internacional de Cómics de Angoulême en 1979. Cuando, en 1981, recopiló relatos cortos —no particularmente del estilo de la Línea Clara— que habían aparecido en Libération y Métal Hurlant, eligió un título casi manifiesto: Hacia la Línea Clara. En una forma tosca, Ray Banana, su personaje emblemático, ya está presente. Ted Benoit se apropia de los signos externos de la estética de Hergé para participar en un ejercicio lúdico de distanciamiento de ella. En 1980 publicó The Electric Lullaby. Con su físico a lo Clark Gable, Ray Banana se enfrenta a una extraña secta. A lo largo de las 80 páginas, Ted Benoit construye un universo heterogéneo y surrealista. El futuro cercano y el pasado reciente se mezclan en una ciudad que le debe mucho a Hollywood. Tras este álbum legendario, se lanzó True Stories, una colección de cuentos con guion de Chéraqui también publicada en A Suivre. En 1984, Ray Banana hizo un gran regreso con City of Light.
YVES SENTE
Yves Sente nació en Uccle, un suburbio de Bruselas. Escritor de exitosas series de cómics y figura clave del grupo Médias Participations, ha publicado numerosas series como Blake y Mortimer, Thorgal y XIII, además de proyectos más personales como El Conserje y La Venganza del Conde Skarbek. Inmerso en los clásicos del cómic franco-belga, Yves Sente estudió administración y derecho en Bruselas, Lovaina la Nueva y Chicago. Tras graduarse, se incorporó a Editions Lombard, donde en 1991 se convirtió en editor jefe de varias revistas, se unió al comité de dirección en 1992 y fue nombrado director editorial en 1993. En particular, lanzó las colecciones Signé, Troisième Vague, Troisième degré, Polyptyque, Petits Délires y Portail. En 2008, dejó este puesto para asumir el título menos exigente de director literario. Desde 1999, se ha aventurado en la profesión de guionista de cómics. Así, fue contratado para la continuación de la serie Blake y Mortimer, alternando con Jean Van Hamme. Además, fue elegido sucesor de Jean Van Hamme, de quien es casi vecino, para la serie Thorgal. Su primer tríptico se completará a finales de 2010. Por último, está trabajando en una secuela de la serie XIII con William Vance. En 2007, publicó junto a François Boucq un thriller ambientado en el mundo católico, El portero. Junto a Grzegorz Rosinski, también escribió el díptico sobre la pintura del siglo XIX, La venganza del conde Skarbek. Yves Sente desarrolla una exitosa carrera en el noveno arte a su propio ritmo.
ANDRÉ JUILLARD
ndré Juillard (06/09/1948 – 31/07/2024) nació en París el 9 de junio de 1948. Su pasión por el dibujo se desarrolló rápidamente. De niño, devoraba el semanario Tintín. La lectura de las obras de Hergé, Jacobs, Martin y Bob De Moor de su época dorada lo convirtió en un especialista, aún inconscientemente, en el trazo claro. Tras aprobar el bachillerato en 1967, se matriculó en las Artes Decorativas de París, donde conoció a Martin Veyron y Jean-Claude Denis. En 1974, debutó en la Fórmula 1 con un western con guion de Claude Verrien. Este último escribió Las aventuras caballerescas de Bohémond de Saint-Gilles para él. Los aficionados ilustrados ya vislumbraban una gran esperanza en el cómic realista. En 1978, dibujó Los Cátaros en Djinn antes de iniciar una fructífera colaboración con Patrick Cothias al publicar Masquerouge en Pif Gadget. En 1982, con el mismo escritor, publicó las primeras páginas de Las Siete Vidas del Gavilán, lo que lo llevó directamente a la sección de «clásicos del cómic contemporáneo». Al igual que Jacques Martin en su época con Alix, Juillard creó una nueva rama del cómic histórico realista. Publicó el íntimo Cahier bleu, que le valió el Premio al Mejor Álbum en el Festival de Angôuleme en enero de 1995. Les Sept vies de l’Épervier (Las siete vidas del gavilán) se completó después de siete álbumes publicados por Glénat. La sombra de Blake y Mortimer se acerca gradualmente a Juillard. A finales de la década de 1980 le contactaron para producir el segundo volumen de Las tres fórmulas del profesor Sato. Pero aún no se sentía listo para asumir tal desafío. Sin embargo, en 1998, creó en Dargaud, junto con su antiguo cómplice Didier Convard, la colección «Le dernier chapitre». El momento decisivo llega cuando, en 2000, dibuja, a partir de un guion de Yves Sente, La maquinación Voronov. En 2003, el mismo equipo publicó el primer volumen del díptico Los sarcófagos del 6º continente, seguido un año después por el segundo. Juillard continuó su impulso con la publicación de El santuario de Gondwana en la misma colección. Además de su participación en la serie Blake y Mortimer, colaboró con numerosos guionistas de renombre como Pierre Christin (Léna) o Yann (Mezek).









