Que la mayoría de publicaciones periódicas, en especial los diarios, abrazasen la era digital acabó con una de las tradiciones más practicadas en la mayoría de países civilizados capaces de inventarse nuevas ciencias terminadas en «-gías» con tal de mantener entretenidas y dóciles a las masas. Hablo de los horóscopos, esas simplonas predicciones y manifestación última de la astrología que algunas personas hasta se toman en serio. Bueno, pues para todas ellas y para las que no lo ven precisamente así, la popular, prolífica y ácida autora Liv Strömquist nos obsequia con «un libro de astrología para gente que cree que odia la astrología».
Dividido en tantos capítulos como signos del horóscopo o del zodiaco existen, este hilarante muestrario de tópicos y estereotipos aceptados por media humanidad desgrana y descabeza a partir de personajes célebres y reales lo que podemos esperar de nuestro propio signo o del de la persona a la que creíamos conocer. Especialmente adaptado a nuestros tiempos y nuestras problemáticas como seres del mundo civilizado a veces más apegados a una minúscula pantalla que a la vida misma, la autora se muestra tan acertada, afilada e hilarante como todos sus libros. Y es que , para empezar, su espectacular trabajo de campo la ha llevado no sólo a marcar el signo de los personajes seleccionados, sino también a captar toda su esencia a través de su particular sentido del dibujo: totalmente práctico y directo para transmitir siempre su mensaje.

Cada capítulo/signo se inicia por supuesto con la fecha y una frase que define a cada uno de éstos sin miramientos ni piedad: Aries es «el hombre de las cavernas del zodiaco», Tauro «el cabezota», Géminis «las cotorras», Cáncer «el sensiblero»… y así seguimos con una serie de características teóricamente habituales y únicas de cada signo: los Virgo están «todo el día sentados y pensando qué está mal», las Libra «tienen un sugardaddy», los Escorpio «te regalan un arnés el día en que hacéis un mes juntos»… Acompañados de ilustraciones de cada signo al más crudo estilo de Liv, poco agraciados todos ellos, la verdad, en una carrera imaginada para ver cuál de todos tiene más virtudes y personajes populares asociados, es entonces cuando el festival de humor se desata en cada caso sin contención alguna.
Incluso si eres una persona a la que no le interesa la astrología para nada, la verdad es que descubrir que el escritor J.R.R. Tolkien encaja a la perfección con la máxima de que los Capricornio son personas «que tienen uno o, como máximo, DOS intereses a los que se dedica CON TODA SU ENERGÍA MONOMANÍACA Y AMBICIOSA» resulta tan de chiste como asistir a la obstinación individualista de la zoóloga Jane Goodall, Aries declarada, a quien la autora imagina rascando la espalda de un chimpancé recalcando que «¡¡¡Si digo que me mudo yo solita al bosque a convertirme en chimpancé, pues ME MUDO yo solita al bosque a convertirme en chimpancé!!!». El desfile de curiosidades sigue a lo largo de todo el libro: fijaos en la casualidad de los Géminis, que «consiguen un trabajo a golpe de labia, como presidente, por ejemplo». Y entonces descubres que Geminis fue el fallecido John F. Kennedy pero también Donal Trump y Boris Johnson… ¿casualidad? Como mínimo especialmente cómicos resultan la mayoría de descubrimientos, que no son sino la pericia de Liv Strömquist para analizar lo que nos rodea y acabar tejiendo sobre un tapiz de coincidencias infinidad de explicaciones a estereotipos que se convierten en tópicos que no dejan de ser arquetipos. Y así, de sorpresa en sorpresa y siempre bajo las coloridas ilustraciones de esta incisiva autora, a quien hay que reconocer una vez más su excelsa labor como rotulista capaz de convertir sus páginas en pequeñas obras del arte de llamar la atención sobre los detalles importantes con su variado uso de colores, mayúsculas y tipografías diseñadas a mano.

Lo mejor es que, cuando ella misma dibujada rompe la cuarta pared y nos dice «Sí, ya lo sé. Pensabais que había terminado», llega un último capítulo que quizás es el más desatado y desternillante de todos, titulado «¡Vale, mamá!» en referencia a su propia madre que, al parecer, le recomendó al hablarle del libro que «¡Hay que dejar la astrología tranquila!» Y aquí la autora se pregunta desaforadamente y sin medida qué motiva, mueve y justifica algo como la astrología y la creencia de las personas en que sus modelos son correctos y deberían coincidir con la gente según algo tan aleatorio como nuestras fechas de nacimiento. Con su humor siempre lúcido y un análisis que no deja títere ni duda posible con cabeza, la conclusión final es tan individual y personal como recomendable este libro si te apetece reírte del tema pensando o pensar en ello sin poder evitar esbozar una sonrisa a cada página. Tú decides.
SOBRE LA AUTORA

Liv Strömquist (Lund, 1978) es una de las historietistas más prestigiosas de Suecia y de toda Europa, así como una popular locutora de radio y televisión. Tras licenciarse en Ciencias Políticas, debutó en el mundo del cómic con Hundra procent fett (2005), al que siguieron, entre otros, Einsteins fru (2008), Prins Charles Känsla (2010; Los sentimientos del Príncipe Carlos, Reservoir Books, 2019), Ja till Liv (2011), Kunskapens frukt (2014; El fruto prohibido, Reservoir Books, 2018), Uppgång & Fall (2016) o Den rödaste rosen slår ut (2019; No siento nada, Reservoir Books, 2021). Su último libro es Inne i spegelsalen (2021; La sala de los espejos, Reservoir Books, 2023). Liv Strömquist es una firme activista del feminismo y las políticas de asilo. Suele publicar artículos en medios de gran difusión, como Trade New, Ordfront Magazine, Aftonbladet o Dagens Nyheter. En 2016 fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Malmö. Actualmente trabaja para el Swedish Arts Council.











