Resulta difícil no caer en la nostalgia cuando a las manos de cualquier aficionado a los cómics, crecido mentalmente bajo la sombra de las décadas de los 70 y 80, llega cualquier aventura con sabor Disney con el Tío Gilito como protagonista. Aunque, antes de ceder a los siempre buenos recuerdos, por suerte los tiempos han cambiado mucho desde aquellos pequeños tomitos de Patonoticas donde se escribieron tan buenas historias y memorables sagas familiares protagonizadas por patos y ratones. Cuando todavía aparecen en armarios olvidados esos inolvidables tebeos, lo primero que asombra a cualquier conciencia adulta es la carencia de respeto que siempre existió en este país por tantos y tantos autores profesionales de notable talento a quienes muchas revistas infantiles de la época ni siquiera reconocían la autoría de aquellas páginas. Fueron muchos los dibujantes y colaboradores en los tiempos de Bruguera pero el caso de Don Miki ignoraba algo que, curiosamente, ha mantenido a la cabecera italiana de la que provenían la mayoría de historias muy lejos del olvido. Y es que la labor de la publicación Topolino sigue vigente a día de hoy, manteniéndose como una de las cabeceras más populares y exportadas del fumetti italiano. Por suerte hace décadas que todo eso cambió y los nombres y apellidos de tantos grandes autores, sobre todo italianos, que han mantenido el legado de esta parte inmortal de Disney en viñetas, es hoy en día más celebrada que nunca. Y nos ofrece sorpresas como este pequeño tomo titulado La saga de Blue Peaks Valley en el que el artista italiano Corrado Mastantuono se muestra como autor completo retomando las aventuras del Tío Gilito en esa legendaria Norteamérica ficticia en la que el gran autor Carl Barks le otorgara un pasado al Tío Gilito como buscador de oro en Alaska en Regreso al Klondike (Back to the Klondike, 1952).

Como bien nos recuerda en un revelador prólogo Alfons Moliné, teórico de la historieta y sobre la animación, especializado en historieta infantil y en manga, «esta etapa de la juventud del pato más rico del mundo ha sido revivida en numerosas ocasiones, desde el capitulo 6 de La dinastía de los patos hasta la ambiciosa «La juventud del Tío Gilito» («The Life and Times of Scrooge McDuck») de Don Rosa«. Plenamente consciente de tan vasto legado, Corrado Mastantuono, ayudado en el entintado por Sandro Zemolin puso su talento como guionista y dibujante al servicio de una historia que, en alguna entrevista sobre el libro, ha definido como «un periodo tardo-Klondike» porque no quería ni podía modificar la cronología de todas las cosas ya contadas en otras historias y por otros autores.

El muy personal y fluido trazo de Mastantuono lleva al servicio de estos apreciados personajes de Disney nada menos que desde 1990 y eso es algo que se nota no sólo en la fluidez con la que dibuja personajes conocidos y caras nuevas, sino por los detalles para los muy aficionados, encajando en el pasado del Tío Gilito piezas claves que todos ellos puedan reconocer: desde lugares a personajes presentados aquí por vez primera, como Bautista, el que sería en el futuro el más leal de los mayordomos al servicio de Gilito. Es así como resulta fascinante adentrarse en La saga de Blue Peaks Valley, maravilla visual desarrollada en seis episodios que nos cuentan historias nunca antes imaginadas del singular pato con más olfato para los negocios. La forma de hacerlo, con innegable reminiscencia poética al hacerlo a través del paso de las estaciones, es cediéndole el protagonismo en cada capítulo a una profesión a través de un personaje nuevo en cada ocasión, ofreciéndole la posibilidad al autor de explorar escenarios completamente diferentes para cada ocasión: el minero en un invierno nevado, el carpintero en una primavera radiante, el inevitable buscador de oro en un verano tórrido, el comerciante en un otoño cargado de novedades y el barbero en otro invierno riguroso.

Mastantuono no duda en remarcar que en La saga de Blue Peaks Valley, «el protagonista no es realmente el Tío Gilito, sino los profesionales que llegan en cada nuevo capítulo que provienen de diferentes categorías». El nexo de unión con el entrañable pato es, en realidad, el periódico editado paupérrimamente por el Tío Gilito aquí rebautizado como Patonoticias. Alfons Moliné nos recuerda que en 2018, el mismo Corrado Mastantuono creó y dibujo una saga llamada «Papersera News Presenta», inédita en España. En una de sus 15 entregas, «Zio Paperone in freddo, neve e pagine stampate» («Tio Gilito en frio, nieve y páginas impresas»), Gilito recordaba, como en tantas otras ocasiones, sus años mozos en el Klondike, cuando llevaba un almacén de comestibles. Fue allí donde, como recuerda al inicio de este La saga de Blue Peaks Valley, uno de sus clientes, al no disponer de suficiente dinero para pagarle un saco de avena, le entrega como pago una imprenta, la cual Gilito utiliza para emprender un segundo negocio junto a su almacén: dar vida a un periódico que informe a los habitantes de las noticias de la región.

Sin duda la presencia del periódico y sus implicaciones, tanto en lo que pudo significar en una época como aquella como por lo que supone hoy en día la lucha continuada por la libertad de expresión ofrece y explica como La saga de Blue Peaks Valley es una más que recomendable lectura para todas las edades que mantiene ese espíritu tan verdaderamente Disney en el que la inocencia de personajes con apariencia de animales son capaces de entretener a un niño con sus extraordinarias aventuras mientras son capaces de hacer pensar por igual a cualquier adulto que retome y busque en estas páginas recuerdos de su infancia capaces de hacernos pensar. A este respecto, Mastantuono reconoce que, originalmente, «la serie sólo iba a constar de cinco capítulos pero finalmente se añadió un sexto donde el protagonista es al fin el Tío Gilito como el periodista«. Toda una gran reflexión final en un maduro y adulto capítulo sobre la honestidad y la importancia de la verdad y lograr el triunfo por méritos propios.


Honesta y personalmente me resulta difícil no recomendar cualquiera de las reediciones o primeras ediciones que Panini Cómics ha conseguido editar en castellano reivindicando la importancia de todos estos personajes de Disney acogidos en un medio como el del cómic, donde su sombra y legado se ha convertido en leyenda además de puro entretenimiento de la mayor calidad. En este caso concreto, con sinceridad, nos descubre además a un virtuoso y exuberante dibujante cuyo arte bebe claramente de su formación inicial como animador en la década de los 80. La fluidez de su dibujo y la eficacia en su forma de contar historias son apenas un preámbulo cuando descubres, tanto en su página web como artista como en su infinita cuenta de Instagram lo increíble que resulta absolutamente todo su trabajo. Sólo por eso hay que mucho que agradecerle a La saga de Blue Peaks Valley, un cómic ideal donde disfrutar de aventuras, humor, acción y de un guion inteligente perfectamente orquestado por un dibujante verdaderamente sobresaliente.

SOBRE EL AUTOR
CORRADO MASTANTUONO

Corrado Mastantuono (Roma, 1962), tras diplomarse en el Istituto Nazionale per la Cinematografia e la Televisione de la capital italiana, trabajó inicialmente en el campo de la animación a lo largo de los años ochenta, para pasarse al cómic al final de la década. Sus primeras historietas aparecen en las revistas Comic Art y L’Eternauta para las que, entre otros trabajos, aporta la serie de ciencia ficción Cargo Team, con guion de Arcangelo Stigliani (publicada en Españia en la revista Zona 84) En 1990 inicia su exitosa relación con los personaJes disneyanos, debutando con la historia «Zio Paperone e Tunica giovialita» («Tío Gilito y la única jovialidad») con guion de Fabio Michelini, inédita en España. Activo tanto en las historias de patos como de ratones -aunque con predominio de las primeras-, ha añadido además sus propios personajes a la «familia Disney» como Bum Bum Ghigno, un pato rechoncho y bobalicón, pintor de profesión, o Mad Ducktor, un maligno científico que es la antítesis de Ungenio Tarconi. A pesar de trabajar habitualmente con guiones ajenos, Mastantuono también tiene en su haber historias de las que es autor completo (como en el caso de La saga de Blue Peaks Valley) y más ocasionalmente ha hecho guiones para otros dibujantes. Asimismo, ha ilustrado numerosas portadas para Topolino y otros títulos de las publicaciones Disney italianas. Su producción ajena a Disney incluye una larga colaboración para la editorial Bonelli a partir de 1993, participando en cabeceras como Magico Vento, Nick Raider, Dylan Dog, y especialmente Tex, la serie del venerable héroe del Oeste que es la punta de lanza de dicha editorial. También para Bonelli realiza otro wéstern la miniserie Deadwood Dick con guiones de Michele Masiero (publicada en castellano por Panini). Fuera de su tierra natal, para el mercado francés ha realizado la serie de fantasía heroica en tres álbumes Elias el maldito (Elias le maudit), escrita por Sylviane Corgiat y publicada originalmente por Les Humanoides Associés (y en España por Ninth Ediciones). Una de sus últimas creaciones es The Witcher: Corvo Bianco, miniserie de 5 comic-books para Dark Horse, con guion de Bartosz Sztybor.












