Háblame de aquel niño menudo con gafas y pecas, que tenía más capacidad para sentir que los demás, quizás, que se engrandecía en la pista.
De aquella que sabe que es el AMOR la emoción que debería mover el mundo y que Kaña es el segundo apellido de Javier.
Del malo, del bueno; del guapo, del feo; del loco, del genio… y de la línea delgada que todo lo separa.










