“Obras Incompletas (2015-2022)” de Lorenzo Montatore. ECC EDICIONES

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Lorenzo Montatore nació como autor al calor de los fanzines y la autoedición, hasta ser nominado en 2017 y 2021 a los premios de Cómic Barcelona en las categorías de autor revelación y mejor cómic infantil. Desde entonces ha editado variopintos trabajos con casi toda editorial conocida hasta llegar a esta obra magna de 464 páginas en que el autor recopila como él describe en el primer capítulo o sección del libro, «¿Qué opina usted de la remolacha»: “casi todas las historias cortas, tebeitos, fanzines y minicómics que he realizado desde 2015 hasta ahora, muchos de ellos inéditos”. Dejando de lado todas las creaciones de su personaje Román Tesoro, «con la intención de, en un futuro, aglutinarlas en un volúmen dedicado exclusivamente a él», según explica Montatore, la ingente cantidad de material recopilada en este enorme libro (en todos los sentidos, y todos ellos buenos), abarcan el estilo gráfico que le define en la actualidad visualmente y de modo único. Porque la forma te puede recordar la búsqueda de trazos y líneas sencillas de Max, José Domingo, Jason o incluso Jim Woodring, pero el fondo es indiscutiblemente único. Y a la vista de todo el material ahora reunido en este «Obras incompletas», lo que nadie podría dudar es que Montatore practica a fondo la mejor forma de mejorar como dibujante: trabajar, insistir y trabajar aún más. Por razones obvias, como la mayor parte de autores de nuestros días, su destreza trabajando en digital con trazos y una paleta de colores perfectamente equilibrados, se basa en la seriedad con la que su presencia es habitual. Y es que a sus historias completas hay que añadir muchas colaboraciones en prensa y medios escritos, es decir: más trabajo.

Entre profesionales, entiendo que la maestría viene explicada por el porcentaje de horas que dedica un artista a su obra en relación a sus horas de vida. Otro matiz a la hora de ganarse el respeto, tanto de público como de compañeros, viene con lo que un autor deja de sí en sus dibujos. Y Montatore lo deja todo. En el capítulo/sección «Vengo buscando pelea» declara abiertamente, como muchos otros, la importancia de la música en su obra. En su caso, consciente de que se le daban mejor los lápices que los instrumentos musicales, comenzó diseñando carteles para conciertos locales, llegó a realizar alguna portada de disco por encargo y, ya en 2015 y gracias al fanzine «OGH!», hizo de sus preferencias musicales viñetas e historias que llevan dentro desde temas de Mocedades a ritmos de Dead Kennedys, pasando por Fugazi, la ELO, coplas diversas e incluso sonidos inspirados en el Krautrock. El resultado es tan brillante que sus ilustraciones rozan el sonido y nos hacen pensar en el perfecto complemento que son para la música de la que muchas de ellas nacen.

Pero volviendo a ese todo o nada que es Montatore como personaje y autor, no muchos artistas hablan de sus dolencias profundas como lo hace él. En este libro hay todo un capítulo titulado «Dolencias» donde Montatore abiertamente habla de su trastorno bipolar e incluso de su medicación. Pero lo más increíble es presenciar como sus aparentemente dibujos «inocentes» son capaces de transmitirnos con el mínimo de trazos y palabras tantas sensaciones reales: angustia, soledad, depresión, desamor… e incluso entonces, el sabor que dejan los dibujos no suele ser amargo. Desde luego te hace pensar, te toca, trasmite. Pero Montatore sobrepone en muchas ocasiones un humor que desborda experiencia vital. Todo suma y somos capaces de seguir, parecen decir muchos de sus personajes imposibles.

El último capítulo del libro está por completo dedicado a «El Imperio de Boskov», personaje misterioso, a la vez oscuro y entrañable, con capa, cicatriz en la cara o el cogote, habitualmente calvo y tan narizón como otros personajes del autor. En su universo tiene espacio desde los cultos oscuros a la brujería y las criaturas fantásticas. Sin duda un broche de oro ideal para acabar un libro de material ya editado al que el autor ha añadido nada menos que 120 páginas de material inédito, entre ellas muchas nuevas historias creadas expresamente para publicarse aquí o nunca antes editadas. Y por si fuera poco, al final se incluye una extensa y más que interesante entrevista realizada por Gerardo Vilches. Sin olvidarnos además del esclarecedor prólogo de Rubén Lardín.

En resumen, «Obras Incompletas» es el resultado de muchos años y mucho trabajo, pero sobre todo es una experiencia. Si no conocías a Lorenzo Montatore, ahora no podrás evitar seguirle la pista. Si ya tuviste la suerte de disfrutar de sus fanzines, tener aquí reunidas tantas horas de entretenimiento juntas es una apuesta segura. En todos los casos: descubre ahora a un autor al que le queda mucho por decir y hacer en el futuro.

Sobre el autor

“Los hay que saben inventar y yo les admiro muchísimo. Yo no invento nada, no se me ocurre qué inventar. Yo más bien enrreo, me dedico a enrrear, soy un enrrea. Yo lo que sé hacer bien es copiar. Me gusta copiar e intento hacerlo muy bien por respeto. Aprendí calcando en el ventanal de mi casa y al apoyarme siempre dejaba una huella, una mano abierta como saludando un momento a mis amigos de enfrente que no existían porque lo que había en realidad era un descampao”.

Lorenzo Montatore (Madrid, 1983) irrumpió en el mundo de la historieta a través de la autoedición, escribiendo y dibujando multitud de fanzines en los que mostró un fascinante universo propio. Gracias a su trabajo en La muerte y Román Tesoro (De Havilland, 2016), fue nominado como autor revelación en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona. A esta novela gráfica le siguieron ¡Cuidado, que te asesinas! (La Cúpula, 2018), California Rocket Fuel (Sugoi Ediciones, 2019), Queridos difuntos (Sapristi, 2020) y La mentira por delante (Astiberri, 2021), particular biografía de Francisco Umbral incluida en la selección de Esenciales de 2021 de la Asociación de Críticos y Divulgadores de Cómic de España (ACDCómic). En su bibliografía tienen cabida propuestas infantiles como Lola & Blu: La caja (Bang Ediciones, 2020), nominada a los premios Cómic Barcelona 2021 en la categoría de mejor cómic infantil y juvenil, y el fanzine Tupitina (Carabel, 2021), desarrollado junto a Blanca Lacasa. También ha participado en antologías como Voltio, Nimio o Lardín y colaborado como ilustrador en publicaciones como Rockdelux.

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