Intencionado o no, Reservoir Books ha logrado que 2025 se convierta por su reiterada presencia en formato de obra publicada en el año de Carlos Giménez. Acostumbrados a que esta editorial celebra con el autor un continúo homenaje a sus más de seis décadas de brillante e incansable carrera, recuperando de manera habitual títulos descatalogados junto a otros imposibles de olvidar, en este excelso año para las viñetas asistimos en primer lugar, a finales de febrero, a la publicación de El libro del señor Marcos, un curioso ejercicio donde se mezclan el Carlos Giménez narrador y transmisor de tantas historias escuchadas a los demás con el ilustrador puro y duro. En junio llegó Paracuellos Edición total, la impresionante y voluminosa edición integral y definitiva de una indiscutible obra maestra de nuestro cómic. En octubre, aún recuperándonos de redescubrir y releer un libro que significó tanto para su autor como para los lectores que hemos tenido la suerte de poder leer Paracuellos desde sus orígenes hasta el último tomo, editado en 2022, llegó a las librerías otra obra verdaderamente especial, la Edición Total de Pepe, intenso tributo a la figura del dibujante Pepe González que, a la vez, nos devolvía inevitablemente a escenarios, historias y personajes al más puro estilo de otra obra clave en la trayectoria del autor como es Los profesionales. Pues bien, al borde de despedirnos de este año, Reservoir Books nos ofrece 100 y pico dibujos sin fundamento, un original regalo final para celebrar que Carlos Giménez no sólo es una leyenda viva de nuestras viñetas, sino un autor aún en activo que se debe, un vez más, al simple placer de dibujar por el mero placer de dibujar, como él mismo explica en el prólogo de este nuevo libro: «sin ninguna pretensión, sin ningún objetivo, sin fundamento, sin querer demostrar nada ni lanzar ningún mensaje determinado, solamente dibujar por el placer de hacerlo, porque se puede, porque apetece, porque sabes hacerlo y quieres hacerlo».

Editado para encajar a la perfección con la ya extensa biblioteca de títulos editada por Reservoir Books, 100 y pico dibujos sin fundamento respeta en su edición en tapa dura el lomo en tela de cualquier otro libro de Carlos Giménez editado por ellos además de la gratificante sensación de que, una vez más, la elección del papel hace justicia a las enormes ilustraciones a toda página que, en este caso, llenan exactamente 139 páginas con otras tantos dibujos que, aún pudiendo verse en minutos, nos mantendrán en realidad muchas horas apreciando el dibujo en esencia del autor, es decir: el alma y arte que todo dibujante nos muestra en especial cuando se queda en ese blanco y negro donde sólo destacan los mejores. A diferencia de El libro del señor Marcos, aquí lo único que tenemos son dibujos, sin textos, pero también sin marcos, liberados de viñetas, de diálogos, de distracciones.

«Mi profesión ha sido (sigue siendo) -nos explica Carlos Giménez a modo de introducción a este experimento- una profesión muy bonita, apasionante, con la que he sufrido y disfrutado a partes iguales, pero que no habría cambiado por ninguna otra. Un oficio que me ha permitido, unas veces aceptablemente y otras muy mal, ganarme la vida y llegar hasta aquí. Una profesión, por otra parte, muy esforzada, a veces agotadora. Un trabajo que me ha obligado, durante toda mi ya larga vida, a realizar muchos, cientos, miles de dibujos para revistas y publicaciones periódicas, nacionales o extranjeras, con fechas fijas que cumplir y dibujando siempre a un tamaño minúsculo, dentro de unas viñetas también minúsculas. Pero me he hecho viejo. Y ya mi vista no me permite dibujar y rotular dentro de esas viñetas tan exiguas. Por eso me he puesto de nuevo a dibujar. Pero esta vez sin viñetas constreñidas, sin la esclavitud de lo diminuto, pudiendo hacer dibujos a un tamaño mayor, a página completa. Y sobre todo, sin querer contar nada, sin lanzar ningún mensaje, sin pretensiones ni artísticas ni profesionales ni intelectuales. Dibujar en total libertad, Y eso es lo que he hecho».

El único texto que acompaña estos inéditos 100 y pico dibujos sin fundamento son las palabras mínimas que les dan título y nos sitúan en muchos casos en el contexto y situación a la que nos introducen. No olvidemos que ciertos títulos de Carlos Giménez siempre acaban mencionados pero a lo largo de su carrera, este dibujante ha dibujados y tratado absolutamente todo tema imaginable o por imaginar. Y aparte del pleno realismo de sus obras eternas, quien le conoce sabe que sus manos han creado universos enteros en el espacio y en todo tipo de tierras soñadas. Por eso en este libro te cruzarás con invitadas femeninas que dejan boquiabiertos a los personajes pero también lo harás con momias, centauros, extraterrestres, fantasmas, sirenas y tritones, dinosaurios, personajes de otros cómics y todo de tipo de criaturas irreales. La fantasía forma parte indivisible de quien nunca dudó en reflejar su realidad, como nos recuerda él mismo: «Toda mi vida la he pasado haciendo historietas, escribiendo y dibujando tebeos. Contando historias dibujadas, narrando los asuntos que yo tenía interés en que se supieran, refiriendo lo que yo sabía, lo que yo había conocido, lo que yo había visto, sentido, pensado… opinando sobre el mundo en que me ha tocado vivir».

Disfrutando del espectáculo visual de 100 y pico dibujos sin fundamento me vino a la cabeza inevitablemente la obra Inside Moebius, una de las últimas obras del inigualable genio francés del Noveno Arte quien, como Carlos Giménez, superadas miles de viñetas y trabajos con sentido, se perdió en un proyecto donde simplemente se convertía en personaje de sus propias viñetas para viajar a determinados rincones de todos los mundos que creó en vida haciendo tebeos. Porque de hecho, lo que hace Carlos Giménez en este libro es dibujarse a si mismo, acompañado en casi todas las ilustraciones por los personajes presumiblemente protagonistas de Paracuellos en todo tipo de situaciones. Y entonces, como si el propio autor me diese la razón, aparece un dibujo apaisado titulado «Homenaje al Rey», donde Giménez recrea al inseparable pterodáctilo que acompañaba al personaje Arzach mientras se lee en letras enormes «Moebius Rex»…

A los aficionados a los tebeos y al dibujo de Carlos Giménez no le harán falta excusas, ni siquiera esta honesta recomendación, para acercarse y comprobar que 100 y pico dibujos sin fundamento es una apuesta segura para deleitarse con el trazo único e inequívoco del maestro. En todo caso, y ojalá Carlos Giménez fuese consciente del aún mayor regalo que le haría a su público, lo único que haría perfecto a este libro, sería convertirse en catálogo de una exposición en la que, en un lugar digno de albergarlos, se pudiesen contemplar todos los dibujos originales que el dibujante ha seleccionado para este libro. Imagínalo por un momento. Mientras tanto, y a la espera de nuevas sorpresas por parte de Reservoir Books para 2026 en lo concerniente a este autor, te recomendamos que no dejes pasar de largo esta enorme (en todos los sentidos posibles) colección de dibujos reunidos en un libro perfecto con los que Carlos Giménez nos recuerda que, agradecido a la profesión de dibujar tebeos, «sigo siendo un dibujante, es más, creo que eso es lo único que realmente soy, y si no soy eso no soy nada. Pero un dibujante, además de profesional, vocacional, que, como digo, disfruta dibujando y que no puede dejar de hacerlo, pues lo necesita para sentirse vivo».

SOBRE EL AUTOR
CARLOS GIMÉNEZ
Carlos Giménez (Madrid, 1941) es el autor más importante de la historieta española de las últimas cinco décadas. Cronista de la transición política en la trilogía España: Una, Grande y Libre (1976-1977) y autor del mejor retrato interior del mundo del cómic español en la serie Los Profesionales (1981-2003), es también el máximo exponente del tebeo autobiográfico con las series Paracuellos (1976-2017) y Barrio (1977-2001), o en álbumes como Rambla arriba, Rambla abajo (1985) y los más recientes Crisálida (2016), Canción de Navidad (2018) y Es hoy (2020), que conforman la Trilogía del crepúsculo. En otros trabajos recientes, ha centrado su atención en la Guerra Civil española, con la tetralogía 36-39: Malos tiempos (2007-2008), y asimismo ha regresado al panorama de las agencias de dibujantes con la serie Pepe (2012-2014). Ha realizado, además, a lo largo de su dilatada carrera, algunos de los mejores cómics españoles de ciencia ficción como Dani Futuro (1969-1970), Delta 99 (1967-1968), Hom (1977), Érase una vez en el futuro (1979-1980), Mientras el mundo agoniza (2021), o las adaptaciones gráficas de La peste escarlata de Jack London (2015) y La máquina del tiempo de H. G. Wells (2017). Ha recibido importantes galardones en su trayectoria creativa, entre los que destacan la Medalla al Mérito de las Bellas Artes en su categoría de Oro (2003), el Gran Premio del Saló del Còmic de Barcelona (2005), el Premio del Patrimonio del Festival Internacional de la Historieta de Angulema por Paracuellos (2010), el Premio del Gremio de Libreros de Madrid por Crisálida (2016) o el Premio Acero de la Fundación Domingo Malagón (2017).











