A quienes insisten y creen en si mismos y en su obra por encima del rechazo inicial, tenemos que agradecerles su persistencia y su espíritu. Porque gracias a ellos, quienes todavía apreciamos el verdadero sentido del arte, hemos descubierto y seguimos descubriendo el camino que pioneros de la creación llevan décadas plantando, defendiendo y legándonos. Por eso una vez más debemos agradecer a Reservoir Books su innegable talante descubriéndonos nuevos valores en un género tan infinito como la novela gráfica, sin dejar nunca de lado su idéntica pasión por recordarnos clásicos como es el caso de esta impecable edición integral en cartoné de Los hijos del Topo, un cómic que Alejandro Jodorowsky creó como continuación de la película El Topo, que él mismo escribió, dirigió e incluso protagonizó en 1970.

Merece la pena detenerse un momento en el origen de nuestra recomendación de hoy. Si ya conoces a Jodorowsky, el escritor, actor, guionista de cómics pero también tarólogo, terapeuta y psicomago, posiblemente no te extrañe el argumento de El Topo, película de culto y referente indispensable del autor. Imagina por un momento un misterioso desierto sin nombre ubicado en el Oeste, donde un no menos enigmático pistolero conocido como «Topo» se enfrenta a una banda de fetichistas, dirigida por un coronel lascivo, que mantiene asolada a una congregación franciscana, violando curas y ejecutando a los habitantes del pueblo. Tras liquidarlos, va en busca de los cuatro ´Maestros del Revólver´ y también los derrota. Tiempo después, abatido sobre un puente colgante, el Topo será rescatado por una banda de marginados deformes que lo salvan de la muerte. La banda conduce a El Topo a su comunidad subterránea, y allí, medio en coma, Topo medita sobre las lecciones aprendidas.
Jodorowsky recuerda como prólogo a esta edición integral de Los hijos del Topo que «en Nueva York, en 1970, ninguna sala de cine, de cine «normal», ese cine industrial cuya única finalidad es generar mucho dinero, tuvo la audacia de proyectar mi película El Topo, debido a su insólita profundidad. Así que se estrenó en l’Elgin, un cine de barrio con tendencias pornográficas. Su simpático propietario, que acababa sus proyecciones a medianoche, se ofreció a acoger mi obra a esas horas tardías, cuando el resto de cines de la ciudad cerraban sus puertas. Y, ioh, milagrol La sala se llenaba una noche tras otra, y El Topo se convirtió en una película de culto. Tras dos años de proyecciones nocturnas, otros creadores presentaron allí sus películas, a esas mismas horas. Así nació el concepto de «sesión golfa»».

«Animado por el éxito -continúa explicando Jodorowsky–, escribí y quise llevar a la pantalla el guion de Los hijos del Topo. Todos los estudios de Hollywood, que me consideraban un extraterrestre, se opusieron. Algunos productores aficionados intentaron ayudarme, pero el cine es la disciplina artística más cara, y no consiguieron reunir ‘el dinero necesario, Pasaron los años, y mi sueño persistía. Un día pensé: «Si no puedo rodar mi guion, tal vez pueda convertirlo en un cómic». Todavia esperé algunos años, sin perder la fe, hasta que en 2016 conocí a José Ladrönn, el dibujante ideal -no digo «genial» para no herir su modestia- para realizar no tanto un «cómic normal» como una «película gráfica», en la que cada página se divide en tres franjas para que el lector-espectador tenga la sensación de estar en una sala de cine, frente a una pantalla».

El resultado fue una trilogía tan irreverente, salvaje y reveladora como toda obra del escritor y guionista chileno. Como él mismo menciona, lo que desde luego tuvo mucho que ver fue la aparición de alguien capaz de ofrecer su arte igualmente exuberante, irrefrenable y apoteósico a esta nueva mitología propia de Jodorowsky. Hablamos de José Ladrönn, un autor que creció influido por esa eterna maravilla que fue, es y será siempre El Incal de Jodorowsky y Moebius, recuperada también en su edición definitiva por Reservoir Books en 2017. A partir de conocerse, firmaron juntos para la mítica publicación francesa Métal Hurlant la historia Tears of Gold, que básicamente trata de un niño que recibe el poder de llorar oro líquido tras encontrarse con un meteorito apenado y cuya familia tratará de explotar este poder para enriquecerse. Pero lo que vino después fue mucho más grande: Ladrönn vio posiblemente un sueño cumplido y Jodorowsky demostró que no se equivocó al elegirle a él como artista para poner punto y final a la mayor saga del cómic de ciencia ficción. Y así crearon juntos Incal Final, también editada en versión integral por Reservoir Books en 2022.

Con un estilo propio donde suenan ecos visuales de los grandes escenarios épicos que sólo Moebius era capaz de crear, Ladrönn mezcla indudable influencias europeas con lo mejor del mercado norteamericano para el que tantos años trabajó, creando sobre todo portadas para Marvel y DC. Su simbiosis con Jodorowsky es tal, que Los hijos del Topo impresiona precisamente por la imparable destreza gráfica de un dibujante curtido en esta nueva intrincada historia donde el guion retuerce una intensa reinterpretación del mito de Caín y Abel, que dan de hecho nombre y título a los tres libros que se editaron por separado originalmente. Retomando un sobre todo desértico Oeste inhóspito y particularmente implacable, donde pocos milagros parecen posibles, asistimos a lo que le ocurrió al Topo de la película cuando detuvo su vida salvaje. Y es que, al abrir las puertas de su corazón llegó a convertirse en un santo que hizo grandes milagros. También tuvo dos hijos de dos mujeres diferentes: Caín, que siguiendo el destino de su nombre, nunca perdonó a su padre y que quiere saciar su sed de venganza asesinando a su hermano Abel. Y Abel, fiel seguidor de los ideales espirituales de su padre, que de repente se ve abocado a salir al mundo y vivir lo que de verdad sufren los mortales en el escenario dantesco imaginado por Jodorowsky y dibujado hasta el más mínimo detalle por un inspirado Ladrönn.

Leyendo las páginas de Los hijos del Topo, incluso si has leído ya a Jodorowsky, comprendes en parte porque ni siquiera en el siglo pasado pudo llevar a la gran pantalla una mezcla tan profunda y a la vez desbocada de misticismo, surrealismo, budismo, erotismo, sangre, ritos iniciáticos y culto psicodélico, todo ello aderezado por escenarios, viñetas y silencio con sabor a western en estado puro donde, sin embargo, Jodorowsky supera toda moderación con la aparición de secundarios y comunidades que van desde los fanáticos de una determinada religión que celebran la ceremonia de violación sagrada a casinos con forma y símbolos de pirámide egipcia perdidos en mitad de la nada o congregaciones de monjas que son enormes hombres barbudos que combaten a fuego y sangre desde un fuerte a un coronel que se cree perro en lugar de hombre (Jodorowsky anticipándose incluso a la tendencia therian de nuestro tiempo, puesto que los tres tomos individuales se editaron originalmente entre 2016 y 2022).

Seas aficionado a los mejores Western, al mejor cómic con sabor a viñetas europeas o sencillamente si buscas algo realmente original, en esta edición integral de Los hijos del Topo encontrarás incluso más a la vuelta de muchas de sus páginas. Respetando los estereotipos del género, en suntuosas viñetas anchas y algunos espectaculares paisajes, retratos o escenas simplemente mudas, donde los personajes de Jodorowsky cobran vida propia, Ladrönn nos ofrece con todos los elementos fantásticos y realistas del guion una impresionante maestría en la disposición de las viñetas. Como lo hicieran Moebius, Georges Bess y Arno antes que él, traslada magistralmente la visión de Jodorowsky a la página haciendo de este tomo una verdadera joya que merece la pena redescubrir en esta edición completa de la obra.

SOBRE LOS AUTORES

ALEJANDRO JODOROWSKY
Alejandro Jodorowsky nació en Tocopilla, Chile, en 1929. Tarólogo, terapeuta, escritor, actor, guionista de cómics (El Incal, La casta de los Metabarones o Los hijos del Topo), director de teatro y de cine de culto (El topo o Santa sangre), ha creado dos técnicas terapéuticas, la psicomagia y la psicogenealogía, que han revolucionado la psicoterapia en numerosos países. La psicogenealogía sirvió de base para su novela Donde mejor canta un pájaro , y la psicomagia fue utilizada por Jodorowsky en la ficción El niño del jueves negro. Tanto su autobiografía, La danza de la realidad, como Psicomagia desarrollan y explican estas dos técnicas. Otros libros del autor son Cabaret místico, Las ansias carnívoras de la nada, Evangelios para sanar, Teatro sin fin, Metagenealogía, La vida es un cuento y dos libros que dedica al estudio y aplicación terapéutica del Tarot: La vía del Tarot, escrito junto a Marianne Costa, y Yo, el Tarot.

LADRÖNN
José Ladrönn nació en Minatitlán, Veracruz, México en 1967. Entre los libros que lo influenciaron, cita Fábulas de Pánico de Jodorowsky y la versión del Necromicon de H.R. Giger, así como El Incal de Jodorowsky y Moebius (que considera una obra mágica). Además de los cómics, dedica gran parte de su tiempo a otra pasión: la pintura. Pinta obras gigantescas, aterradoras y sobrenaturales. En 1996, empezó a trabajar en Marvel dibujando títulos como Marvel Shadows & Lights #1, Spider-Boy Team-Up #1 para Amalgam Comics, Cable, Los Cuatro Fantásticos, Thor y Los Inhumanos. Durante este tiempo, trabajó en Leyendas Del Universo Dc: Superman’s Transilvane para DC Comics. En 1999 se une a la editorial francesa Les Humanoides Associes y crea varias portadas para la edición estadounidense de El Incal, también dibuja Tears Of Gold para la legendaria revista Métal Hurlant y Final Incal, la saga final del best-seller mundial de ciencia ficción, El Incal, ambos proyectos con guión de Alejandro Jodorowsky. Con Glénat Éditions, el controvertido cineasta Jodorowsky y Ladrönn deciden volver a trabajar juntos en un western alegórico y surrealista donde el género está al servicio de consideraciones filosóficas y espirituales más profundas, Los Hijos Del Topo, la secuela de la película de culto, El Topo.









