Después de Tales From The Crypt y Weird Science, llegan nuevas colecciones de la mítica editorial norteamericana EC
Incluso quienes disfrutan del mundo del cómic caen a veces bajo la sombra evidente de quienes hoy en día son gigantes mediáticos, léase ejemplos como Marvel o DC, cuando en realidad incluso las raíces de nombres como esos provienen de orígenes más humildes donde coexistieron con quienes de verdad dibujaron los cimientos del género. A la mayoría les sonará la casi anecdótica historia por la que quizás algunos conocen a la editorial EC: esa que cuenta como la censura norteamericana de los años 50 del siglo pasado inició una absurda cruzada contra los cómics de terror y crimen que verdaderamente supuso el fin sobre 1955 de muchas cabeceras publicadas en la época por su supuesta «violencia gráfica».
La cuestión es que antes de todo aquel revuelo y durante una década (la EC original, que significaba «Educational Comics», fue fundada en 1945 por el visionario Maxwell C. Gaines), por todas aquellas publicaciones de EC desfilaron gran parte de los autores y artistas considerados aún hoy genios del noveno arte: Jack Davis, Wallace Wood, Frank Frazettta, Graham Ingels, Bernie Krigstein o Al Williamson, por nombrar apenas unos pocos. Mirando atrás observando todo el trabajo hecho (cinco magníficos tomos de Tales From The Crypt, cuatro de Weird Science y nada menos que once dedicados a la Biblioteca de cómics de terror de los años 50), Diábolo Ediciones insiste para fortuna del aficionado en su titánica labor de recuperar la colección EC Archives con dos nuevas publicaciones que, de antemano, os recomendamos por descontado por su contenido, calidad y edición. Y es que, después de tantas páginas ya publicadas, no deja de sorprender como la calidad de los libros, encuadernados en sus tapas duras, no hace sino mejorar, con un papel de una calidad tal que verdaderamente es un placer disfrutar de las planchas recuperadas y restauradas.

«Shock suspenstories. Volumen 1. Edición en castellano». Varios autores. Diábolo Ediciones.
Metódicamente escrito para entender la importancia, alcance e influencia del legado de los Gaines (primero el fundador, Maxwell C. y, a su muerte, su hijo William M. Gaines) en el mundo del cómic clásico norteamericano, la introducción a este tomo por parte del experto en el mundo de EC, Grant Geissman, es reveladora incluso a estas alturas. Ordenando la historia de la editorial, sus autores y sus muchas cabeceras a lo largo de los años, Geissman nos habla del momento en el que, diversificando temas para seguir publicando viñetas, nacieron publicaciones como Shock Suspenstories junto con Crime Suspenstories como parte de la New Trend (Nueva Tendencia) de la editorial en 1950. Inicialmente pensadas para cobijar sobre todo historias de intriga y de género negro, el inevitable toque morboso y truculento de la editorial quiso que al final, en muchos de sus números, encontrásemos también historias de terror, ciencia ficción o incluso relatos bélicos. Algo que podemos leer en los números 1 a 6 de Shock Suspenstories, publicados originalmente entre febrero de 1952 y enero de 1953 y que son los recogidos en este excelente tomo recopilatorio. Antes de la debacle de la editorial, éstas se convirtieron en nuevas favoritas de los lectores y también en algunas de las más polémicas en los años 50. Basta observar la portada en la que un personaje está siendo electrocutado para darse cuenta del nivel de libertad que existió antes de la censura completa.
Por primera vez en color y en una impresionante y cuidada edición que si hojeas en tu tienda de cómics favorita, entenderás que no exageramos, este tomo guarda otra breve sorpresa a modo de prólogo, y es que el mismísimo director de cine Steven Spielberg firma un texto reclamando la importancia en el Olimpo del cómic que merece el esfuerzo de entonces y la labor por recuperar este legado de forma digna de nuestros días. Sin duda, una de las claves de estos títulos de la New Trend fue la temática madura de gran parte de los elaborados guiones de Al Feldstein, muchos de ellos desarrollados a partir de ideas centrales aportadas por el propio Bill Gaines: «(…) Quizá lo más interesante de todo fueron las fábulas morales que introdujo en Shock SuspenStories. Por primera vez, Gaines encaró temas como los prejuicios raciales y religiosos, en historias como El culpable y Odio. Estas duras historietas, que afrontaban abiertamente aquellos controvertidos temas, estaban dirigidas a jóvenes lectores de cómics. Mientras que el resto de los cómics estaban dedicados a superhéroes disfrazados, Archie y el Pato Donald, Bill Gaines utilizaba el medio para educar a su público, como antes hizo su padre».




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«Impact. Volumen único. Edición en castellano». Varios autores. Diábolo Ediciones.
Este tomo, por su parte, es explicado en un notable prólogo por otro estudioso habitual del cómic clásico norteamericano como es Steve Ringgenberg, quien nos introduce este volumen único que incluye los números 1 a 5 de la revista Impact, publicados originalmente entre marzo y diciembre de 1955. Impact formó parte de las últimas líneas creadas por EC antes de la censura del Comics Code, la llamada New Direction (Nueva Dirección), donde la clave estriba en el propio nombre que se dio a la cabecera. Como explica Ringgenberg: «otra razón de la importancia de Impact es que tenía el propósito de llevar a cabo una destilación pura del concepto de historias con final sorpresa, algo que ya había sido habitual en EC desde la inauguración de la línea editorial New Trend (Nueva Tendencia) en 1950. La diferencia en los títulos de la New Direction estribaba en que los giros finales eran ahora meramente irónicos o tristes».
En todos los casos, este tomo único de Impact es parte de la Historia del Cómic con mayúsculas por incluir entre sus páginas una historia de la que Ringgenberg nos cuenta detalladamente su proceso de creación y que os animamos a leer. Se trata de Master Race o La raza superior, originalmente ideada por Al Feldstein para ser publicada en seis páginas en esa otra cabecera que era Crime SuspenStories, cuando llegó a las manos del dibujante Bernard Krigstein le vio tal potencial que quiso extenderla al doble. Finalmente se quedó en ocho páginas de una crudeza y experimentación nunca vista antes en un medio como el cómic, normalmente sinónimo de evasión y entretenimiento. La raza superior es la primera historieta del cómic estadounidense que trata del Holocausto. Pero además no es la única que sorprende por la composición y calidad artísticas de Krigstein o las ideas de Feldstein, reflejo de toda una etapa histórica apaleada por las consecuencias de una Gran Guerra y a la vez pendiente de la creciente tensión con nuevos «enemigos» que concluyó, por desgracia, buscando chivos expiatorios entre los propios norteamericanos. Del mismo modo que también en alguna de las historias de Crime SuspenStories se trataba crudamente el exceso de patriotismo fanático de algunos ciudadanos (¡Los patriotas!), otras historias de este Impact como El solitario, dibujada por Jack Davis, tratan abiertamente el antisemitismo y ese despiadado miedo a los extranjeros y a la vez a los «extraños» al estilo de vida norteamericano más puro. Realmente fue una lástima que Impact apenas resistiese estos cinco números, como la mayoría de cabeceras de la New Direction (Nueva Dirección), cuyo trágico final resume Ringgenberg: «(…) ya era demasiado tarde; se corrió la voz de que EC Comics era veneno, y montones y montones de tebeos fueron devueltos sin abrir. Todos los cómics de New Direction murieron al cabo de cinco números, con la excepción de Psychoanalysis que, francamente, era tan aburrido que sólo duró cuatro números, a pesar de algunas ilustraciones muy logradas de Jack Kamen». Doble motivo para hacerse y disfrutar de historias y páginas que supusieron la despedida de EC, aunque nunca de su legado y todos los artistas que inundaron de ideas, sueños y miles de historias todo lo que, por fortuna, llegaría después.











