Hay quien dice que todo está inventado. Buenos, sí miramos al repetitivo mundo cinematográfico, acosado por las plataformas como única salida para estrenos, el cierre de cines y la ausencia paulatina de espectadores, casi se les podría perdonar que únicamente se dediquen a vivir de secuelas, precuelas, remakes y coger ideas que no han avanzado desde la década de los 80 del siglo pasado. El resto de artes no le van a la zaga, porque reconozcámoslo, en una sociedad sostenida por la zafia volatilidad de las redes sociales y sus «me gusta», parece que solo cabe dedicarse a lo que se vaya a vender. Por suerte, el mundo de las viñetas nos sigue dando sorpresas más a menudo de lo que nuestro pragmatismo e incredulidad podrían esperar. Y aparte de que el cómic sigue ofreciendo nuevos mundos e invenciones al resto de artes, dentro del propio género llegan a nuestras manos verdaderas joyas que consiguen dejarnos con la boca literalmente abierta cuando nos perdemos en sus páginas. Dawnrunner, con guion de Ram V, el espectacular dibujo de Evan Cagle y los siempre acertados colores de Dave Stewart ha sido indudablemente una de esas inesperadas llegadas que, reconociendo abiertamente su origen e influencias, nos ofrece un espectáculo visual en una miniserie recopilada en grandioso tomo en tapa dura por Norma Editorial en un curioso formato de 20,5×31,3 cm. es decir un tomo particularmente alargado y sin duda adaptado al juego de enormes viñetas diseñadas por Evan Cagle. Bienvenido a un nuevo enfrentamiento entre mechas (robots gigantes, pilotados desde por humanos, comunes en el anime, el manga y la ciencia ficción) y kaijus (término japonés que se traduce como «bestia extraña» o «monstruo gigante»).

Hace 96 años, un portal se abrió en mitad del cielo sobre Centroamérica y llegaron los tetzas (inevitables kaijus), gigantescos monstruos que cambiaron por completo el mundo tal como lo conocemos ahora. En una lucha que se mostró inútil para erradicar de la faz de la Tierra la amenaza llegada inexplicablemente de otras dimensión, los esfuerzos se centraron en contenerlos y proteger a los que sobrevivieron las primeras oleadas de ataques letales. Al estilo de Alien, los gobiernos cedieron, las naciones se disolvieron y cedieron poder y recursos a cinco mega corporaciones dedicadas en exclusiva a construir máquinas de guerra capaces de enfrentarse a las criaturas de piel impenetrable. El resultado fue, por un lado, la construcción de un muro de 2.900 kilómetros de longitud y casi 30 metros de altura (al estilo de Ataque a los titanes) y, por el otro, la creación y construcción en masa de los llamados Reyes de hierro: grandes mechas pilotados que luchan contra los tetzas por la supervivencia de la humanidad. Posiblemente muchos otros títulos vienen a tu mente conociendo el argumento de Dawnrunner. Aunque Ram V siempre ha tenido claro que «esto es algo que he hecho prácticamente en todos mis libros como autor. Disfruto haciéndolo… tomar una ventana que es familiar para la gente y luego usarla como una forma de llegar a cosas que desafían o trascienden las ideas del género».


Ram V, sin duda un guionista de moda, no sólo por lo redondo de sus guiones, sino también por el éxito de sus ideas entre sus lectores y por su infalible acierto reuniendo a los mejores equipos de artistas para trabajar sobre sus historias, ha reiterado en muchas de las entrevistas que concedió a medios estadounidenses con motivo del estreno de la serie en Estados Unidos abiertamente: «soy fan del anime y del manga desde hace muchísimo tiempo, y he visto mucho del clásico anime de «robots gigantes que luchan contra monstruos». Al ver las versiones narrativas contemporáneas, creo que el género parecía estar encaminándose hacia la idea de «Mira, los monstruos y los robots gigantes son lo interesante». Para mí, la buena ciencia ficción siempre se ha tratado de: «¿Qué decimos de nosotros como personas y qué exploramos sobre nosotros como seres humanos a través de la historia de estos gigantescos dobles o metáforas?». Y sentía que no había nada que hubiera leído recientemente, sobre todo en los cómics estadounidenses o europeos, que lograra ese objetivo». Puestos a reconocer influencias en títulos universales de reconocido éxito y referencia, Ram V nunca ha dudado en presentar Dawnrunner como la mezcla perfecta entre la grandiosidad visual de Pacific Rim (la película dirigida por Guillermo del Toro en 2013) con la meditada metafísica de La llegada (la película sobre la llegada de extraterrestres a la Tierra dirigida por Denis Villeneuve en 2016). «Al ver La llegada -añadía Ram V– pensé: sí, es una película sobre el aterrizaje de extraterrestres, pero esta se centraba más en lo que dice de nosotros como personas y en cómo lidiamos con la incertidumbre. Esa era mi intención: tomar el género y decir: «Sí, pero ¿y si nos centramos en lo que dice de nosotros como seres humanos más que en los mechas y los kaijus?», que también está ahí, por supuesto».

Añadiendo el lado humano capaz de servirse de toda desgracia, en Dawnrunner la lucha entre los Reyes de hierro y los tetzas se convierte muy pronto en un espectáculo macabramente deportivo donde se televisan los combates como si se tratase de enfrentamientos entre gladiadores. Y, como es de esperar en semejante circo, siempre hay favoritos de la audiencia y de las mega corporaciones que ponen todo su dinero a disposición de crear máquinas de combate más modernas, más letales, más avanzadas. Es en ese momento cuando conocemos a la piloto estrella Anita Marr, justo a punto de pilotar un nuevo prototipo secreto cuyos avances podrían dar un giro al peso de la Humanidad en el conflicto contra los monstruos. Su nombre es precisamente el que da título a este acelerado cómic: Dawnrunner. Nuevamente a partir del planteamiento surgido en Pacific Rim en que los pilotos de mechas se conectan neuronalmente a sus instrumentos de batalla, Ram V pone en manos de Cordonware, una de las corporaciones armamentísticas, la idea de que este nuevo prototipo emplea un elemento que unirá como nunca antes a la piloto con su máquina.


Te invito a que descubras todo lo que ocurre después porque, si eres mínimamente aficionado a enfrentamientos épicos entre monstruos y robots, gracias al equipo reunido alrededor del guion de Ram V vas verdaderamente a alucinar. Sobre la lista de nombres de los que rodearse para Dawnrunner, el guionista contaba, empezando por el monstruoso talento natural del dibujante Evan Cagle como «germinó antes de que descubriera la obra de Evan. Germinó viendo… creo que fue más o menos cuando veía Pacific Rim. Recuerdo haberlo comentado con algunos compañeros de estudio y decirles «sí, algún día, cuando tenga tiempo libre». Creo que en ese momento estaba trabajando en… quizás en Azul en verde, y fue después de eso que descubrí el trabajo de Evan, y una ilustración en particular. Evan tiene una ilustración llamada Gólgota, que muestra a un joven de pie frente a un robot gigante que se eleva sobre él. Y miré esa ilustración y me quedé alucinado, porque ahora podía ver la idea que tenía en la cabeza y visualizarla en este estilo. Y pensé: «¡Dios mío, esta persona es increíble! Su trabajo es increíble. Tengo que contactarla cuando me decida a hacer este libro. Y entonces, ¡qué sorpresa!, poco después, Evan me contactó y me dijo: «Oye, nos seguimos. Leí El muro del grafity y me encantó lo que hicieron con ese libro, así que me encantaría colaborar en algo más adelante». Fue pura casualidad, así que dije: sí, perfecto».

Para el cotizado y extraordinario dibujante Evan Cagle, creador de algunas de las mejores portadas de tebeos creadas en los últimos años (y muchas de ellas premiadas) lo que le hizo decidirse rápidamente por unirse al proyecto fue cuando el guionista Ram V le dijo directamente: «oye, ¿te interesaría que todas tus cosas favoritas sucedieran a la vez?». Lo que ocurrió a continuación lo tenemos ahora entre las manos y créeme, si lo que puedes ver ilustrando esta reseña te pone los dientes largos y te anima a acercarte al libro la próxima vez que visites tu tienda de tebeos favorita, no imaginas la cara que se te quedará cuando asistas personalmente a dibujos enormes, viñetas a página completa y dobles páginas donde Evan Cagle aporta su talento a un 200% de rendimiento, acompañado además de la preciada ayuda y aportaciones del gran Dave Stewart, ganador en nueve ocasiones del Premio Eisner como colorista, junto al también colorista Francesco Segala y la rotulación original de Aditya Bidikar. Pocas veces vas a asistir a un espectáculo gráfico como éste en esta grandiosa historia de heroínas, armaduras imposibles e incluso fantasmas a siglos de distancia.

SOBRE LOS AUTORES

RAM V
Ramnarayan Venkatesan, conocido profesionalmente como Ram V, es un guionista y dibujante de cómics indio que ha trabajado para cómics independientes, DC Comics y Marvel Comics. Ganó un premio Eisner al mejor álbum gráfico reeditado por La mano y los seis dedos en 2025 y ha sido nominado a los premios Harvey y Ringo. Autor de obras como El muro del grafity, Estas costas salvajes, Las muchas muertes de laila starr y la obra ganadora del premio Eisner Azul en verde. Desde que publicó su primer libro en 2016, la obra de Ram ha cosechado un gran éxito de crítica y público, ganando múltiples premios. Además de crear obras originales, Ram también ha escrito para personajes y títulos icónicos como La Cosa del Pantano, La Liga de la Justicia Oscura, Catwoman y Venom en DC Comics y Marvel. Ram vive en Londres. Le gustan los perros, hace garabatos y es melancólico y discutidor.

EVAN CAGLE
Nacido en el seno de una familia de adivinos y publicistas, Evan Cagle es ilustrador, dibujante de cómics, animador y director artístico de videojuegos, animación, cine y televisión. Ha acumulado elogios de sus pares y fanáticos por su combinación única y altamente detallada de ilustración clásica y narración visual intercultural. Entre sus trabajos se incluyen la adaptación animada de Richard Linklater de la novela de Philip K. Dick Una mirada a la oscuridad, y la aclamada reinvención de 2015 del clásico videojuego de aventuras King’s Quest, además de un creciente catálogo de portadas premiadas para Dune: House Atreides, Buffy The Vampire Slayer: The Chosen Ones (por la que ganó el ASFA Chesley), The Witcher y Stranger Things además de antologías para Dark Horse, Boom! Studios, Titan Books y muchos otros. Su primer trabajo secuencial fue en Catwoman de DC, seguido de páginas en Superman y The Authority. Mientras trabajaba en su primer cómic de autor, el aclamado Dawnrunner, también creó portadas icónicas para Detective Comics, lo que le valió una nominación al Eisner y dio a conocer su obra a un público más amplio.

DAVE STEWART
Dave Stewart es un colorista dedicado al mundo de los cómics y ganador en nueve ocasiones del Premio Eisner. Es conocido por su trabajo en Dark Horse, DC Comics y Marvel Comics, así como por su trabajo en la serie de la televisión de Heroes. La carrera de Stewart empezó cuando hacía prácticas de diseño en Dark Horse, en 1994, primero trabajando en las cubiertas de Hellboy y después en otros títulos de la editorial. Lo contrataron como separador de colores digital y realizó varios encargos dentro de la empresa, y cinco años más tarde se marchó para trabajar como colorista independiente. Posteriormente, Stewart trabajó para Marvel durante un corto periodo de tiempo. En 1999, fue contratado por DC Comics y trabajó en títulos de Batman durante la saga Tierra de Nadie, pero sus obras más destacadas se encuentran en Detective Comics y Doom Patrol. Actualmente, Dave reside en Portland, Oregon, con su mujer Michelle y tres gatos.







