Odisea en el salvaje Oeste Espacial: «Última frontera» de Leo e Icar. Edita ECC Ediciones.

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Hay géneros que siempre parecieron menores, secundarios, pero que han demostrado ser el escenario ideal para desarrollar historias y personajes inolvidables convertidos en títulos que permanecen pase el tiempo que pase. El género del Western o del Oeste sigue explotado en el cine generación tras generación, e incluso quienes crecieron con el infravalorado «Spaghetti Western» y triunfaron con otros temas, no pueden evitar llegar a él: sino que le pregunten a Tarantino por su Django unchained o The hateful eight. En el mundo del cómic siempre ha sido un terreno especialmente querido por aficionados y autores: desde el inmortal Blueberry de Jean Giraud «Moebius», pasando por el Bouncer de Boucq o el reciente Undertaker de Frank Meyer son vivos ejemplos de ello. Curiosamente, un maestro como Moebius, creador del mito de Blueberry, fue visionario único de la ciencia ficción. Pero sólo llegados a esta Última frontera de Leo e Icar nos encontramos ante un libro tan brillante, entretenido y original como toda obra escrita por Leo, donde Oeste y Ciencia Ficción se dan la mano en una saga que, recopilada en 200 páginas, se queda tan corta como todo libro de Leo.

Volvemos a asistir a la colaboración creativa entre la imaginación siempre desbordada del brasileño Leo (a quien nunca agradeceremos lo suficiente su saga fantástica de los Mundos de Aldebarán) junto al particular dibujante Icar. Pudimos disfrutar de su fluidez trabajando juntos en Tierras Lejanas, otra epopeya ambientada en el espacio que supuso una oportunidad muy especial para el artista Icar quien, sordo de nacimiento, nunca tuvo una vida precisamente fácil desde que supo que quería dedicarse a dibujar hasta que logró debutar en el mundo de la BD francesa con Jeepster, en 1992 gracias a Patrick Giordano. Pero él mismo reconoce que el empujón creativo y la oportunidad que supusieron trabajar junto a Leo le llevó a gritar metafóricamente de alegría. Editado en tomos separados al estilo de álbum francobelga, Tierras lejanas les mantuvo activos de 2009 a 2012. Apenas dos años más tarde, de 2014 a 2017, Leo e Icar volvieron a coincidir en el espacio más profundo con los cuatro tomos de este flamante y reciente Última frontera, recopilado aquí por ECC Ediciones a un buen precio, en un tomito en tapa dura que iguala el resto de títulos dedicados a los mundos de Leo.

Última frontera nos lleva hasta el remoto planeta Tau Ceti 5, un mundo joven al más puro estilo de los límites que suponía viajar al Oeste en este otro planeta Tierra nuestro. La inhóspita ciudad de Erechim es la última frontera antes de llegar a territorios desconocidos por explorar. Y en ella, como en toda buena historia del Oeste, los que serán protagonistas e hilos conductores de toda la trama, los hermanos Jane y John Jones, deben enfrentarse a Burton, rico propietario de turno y ganadero de «rechonchos», variedad hervíbora espacial al estilo de las vacas. Como si de la mejor película de Clint Eastwood o John Wayne se tratara, los hermanos, dueños de una compañía de seguridad acaban convertidos en sheriffs de Erechim y enfrentados a los maquiavélicos planes de Burton, que van mucho más allá de querer comprar a toda costa las tierras de todos sus vecinos sin importar los medios.

Leo vuelve a desplegar su interminable galería fantástica a través de los trazos de Icar, creando juntos una vez más nuevas especies animales, alienígenas, monstruos y todo un planeta recreado hasta el más mínimo detalle: desde plantas imposibles a formaciones rocosas únicas. Como centro de la historia, un nuevo personaje femenino, Jane Jones, con más fortaleza, carisma y carácter que cualquiera de sus oponentes masculinos. Junto a ella, un elenco de secundarios notables, que adquieren como en cada relato de Leo, tal entidad que resulta imposible no encariñarse y empatizar con ellos incluso cuando todo el argumento transcurra en un entorno completamente fantástico. Nuevamente Leo recurre al punto más fuerte de sus narraciones: personajes que hacen que nos cueste acabar sus libros y que siempre nos quedemos con ganas de más. Por supuesto este es nuevamente el caso. Última frontera es todo un ejercicio de sana evasión en un cómic de aventuras espaciales con todos los ingredientes puros del género. Páginas y dibujo que se disfrutan de principio a fin de la historia y que no podemos por menos que recomendar a todo aficionad@ a la fantasía, la ciencia ficción y el cómic con sabor europeo de gran calidad.

SOBRE LOS AUTORES

Luis Eduardo de Oliveira, «Leo», nació en Río de Janeiro (Brasil) en 1944. Apasionado por el dibujo, ingresó a la universidad y estudió ingeniería. En 1968, después de graduarse, militó activamente dentro de la izquierda estudiantil. En 1971, salió de Brasil para escapar de la represión de la dictadura militar. Se instaló en Chile, luego en Argentina, antes de regresar clandestinamente a su país en 1974, a São Paulo. Entonces renunció a su compromiso político y decidió dedicarse al dibujo. Comenzó su carrera como ilustrador en una empresa estadounidense. Después de un año, cansado de este trabajo que hacia para subsistir, ofreció sus ilustraciones a varios periódicos. Su primera tira cómica, un relato de ciencia ficción, fue publicada en la revista O Bicho a mediados de la década de 1970. Al mismo tiempo, descubrió el cómic europeo en las páginas de Pilote y Metal Hurlant. Fue amor instantáneo a primera vista. Decidido a probar suerte en Francia, se mudó a París en 1981. Pero el éxito tardó en llegar. A pesar de algunos relatos publicados en L’Écho des Savanes (1982) y Pilote (1985), se vio obligado a trabajar para la publicidad. El cambio drástico se producirá al fin en 1986: Jean-Claude Forest, el creador de Barbarella, le ofrece dibujar historias realistas para la revista Okapi. En 1989, Leo ilustró la vida de Gandhi en un álbum publicado por Les Editions Centurion. Una de sus historias llama la atención del guionista Rodolphe, quien le confía el dibujo de Trent, su nueva serie. El primer álbum, L’Homme mort, apareció en 1991 y lanzó la carrera de Leo. Dos años más tarde, en 1993, hizo realidad un viejo sueño: publicó el primero de cinco volúmenes de Aldébaran, una saga de ciencia ficción de la que fue guionista y diseñador, que alternaría con Trent. Continuará en 2000 con un nuevo ciclo de cinco volúmenes, Betelgeuse, y en 2007 comienza un tercer ciclo, Antares, con seis volúmenes. La serie Trent termina en 2000. Hay ocho volúmenes. Leo y Rodolphe no se quedan ahí, y crean Kenya, una historia que mezcla acción y fantasía que se desarrolla en la inmediata posguerra. Tras publicar cinco volúmenes, a esta serie le sigue un segundo ciclo, Namibia, dibujado esta vez por Bertrand Marchal, quedando Leo en el guión con Rodolphe. Incansable, Leo no duda en llevar a cabo varios proyectos como guionista. Así, en 2002, apareció la serie de 3 tomos Dexter London, dibujada por el español Sergio García. Y en marzo de 2009 apareció el volumen 1 de la serie Terres Lointaines, con el dibujo de Franck Picard (Icar). Pero Leo no olvida su mundo de Aldebarán

Icar (alias Franck Picard) nació el 24 de septiembre de 1966 (año en que murió Walt Disney), aquejado de una sordera profunda. Durante largos y difíciles años de educación en escuelas especializadas para sordos, que lo llevarán sucesivamente a Fougères, Rouen y Nevers, Francard logra adquirir el lenguaje oral y seguir sus estudios secundarios. En Rouen, asistió muy joven a la Escuela de Bellas Artes. Fue a París en 1986 para ingresar a la Escuela de Artes Aplicadas Olivier de Serres, donde ingresó al mundo auditivo por primera vez. Obtuvo, como candidato libre, un bachillerato F12 (de dibujo) en 1987, luego un BTS en arquitectura de interiores en 1989. En 88-89, Francard ayudó a Khrist Mirror para la animación de un taller de historietas (Forum des Halles). En 89-90, asiste simultáneamente a la Escuela Nacional de Bellas Artes, y al taller de historietas de la escuela Duperré. Fue en 1990 en el Salon d’Angoulême, donde expuso unas dibujos y conoció a Patrick Giordano quien le ofreció dibujar el que sería su primer cómic, Jeepster editado por Dargaud en 1992.

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