Disfruta el lado más aventurero de Bastien Vivès con su «Luna de miel. El beso de la esfinge». Diabolo Ediciones.

Hemos hablado largo y tendido de la infernal experiencia por la que la ciega y exacerbada corrección política hizo pasar a Bastien Vivès, no sólo uno de nuestros dibujantes favoritos de la última década, sino uno de los más reconocidos e innovadores en el panorama europeo por crítica y público. Porque a sesudos poemas de pureza visual, estética y temática como El gusto del cloro, Polina o Último fin de semana de enero, por tan solo mencionar algunas de sus muchas y todas destacables obras, Vivès nunca ha dejado de demostrar su ácido e irreverente sentido del humor, el mismo que, no comprendido y sacado de contexto, le llevó a ser denunciado e investigado como si se tratase de un peligroso criminal sexual. Menos mal que quienes le persiguieron por nada en realidad posiblemente no saben leer, porque sino hubiesen fibrilado de haber descubierto las barbaridades y el humor negro con el que el artista completó su preciada serie de diminutos tebeos (ediciones en cartoné de apenas 12,5×18 cm.) en que arremete contra casi todo: El amor, La familia, La blogosfera, La guerra, Videojuegos, Los tebeos y El fútbol. De hecho, ganada la demanda en el juzgado, Bastien Vivès, que se vio obligado a fundar una estructura editorial llamada Charlotte Éditions«porque no podía publicar en otro sitio. Algunas editoriales me dijeron que les encantaría trabajar conmigo, pero no podían anunciar mi nombre porque la gente se escandalizaría», se muestra desde entonces más mordaz que nunca en sus comentarios, red social (prácticamente reducida a su cuenta Instagram, donde anuncia todas sus novedades y agenda).

La genialidad de Vivès siempre ha residido en su versatilidad porque, mientras los intelectuales y la inteligencia en general hacían suyo el original discurso de sus obras, este dibujante nunca ha renunciado a su condición de verdadero amante del mundo del cómic e incluso al fenómeno a veces algo friki que le rodea. Detalles de esta nueva obra imprescindible, Luna de miel. El beso de la esfinge, demuestran que Vivès ha leído, visionado y disfrutado mucho de toda clase de géneros. Ejemplo: junto a otros dos autores de su generación como Balak y Sanlaville firmó Last Man, 13 apasionantes tomitos de aventura donde los tres autores rendían su particular homenaje al manga creando su visión de ese universo «a la europea». Con Chabane dibujó la memorable trilogía Por el Imperio, trasladándonos a una época radicalmente diferente a esa Francia contemporánea de sus otros cómics. Más cerca de la temática a la que queremos llegar, con La gran odalisca y Olympia, junto a Ruppert & Mulot, Vivès se adentró de lleno en el género puro de aventuras con esas protagonistas femeninas que tan bien sabe dibujar el autor. Su logro siguiente, superando la censura con la que trataron de acabar con su carrera sin conseguirlo fue aún mayor: al mismo tiempo que Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero continuaban los viajes del aventurero más universal del cómic, el Corto Maltés de Hugo Pratt, Casterman, la editorial poseedora de los derechos del personaje, autorizó a una segunda pareja creativa para iluminar un lado «diferente» de Corto. Y los elegidos fueron el guionista Quenehen y Bastien Vivès como dibujante. De hecho, mientras lees estas líneas se edita en Francia en estas semanas un tercer libro del personaje, Le jour d’avant que, presumiblemente Norma Editorial publicará en castellano como ya ha hecho con Océano negro y La reina de Babilonia.

Pero, no contento con repoblar en los últimos años librerías y mercado con su necesaria presencia, que parece haber vencido a la absurda hipocresía que trato de tumbarle, Bastien Vivès nos ofrece una nueva propuesta que tenemos la suerte de que Diábolo Ediciones, su hogar editorial en España, haya retomado para deleite de cualquier aficionado en especial al arte de Vivès. Porque, acostumbrados a su genialidad contando historias con los trazos mínimos, en este Luna de miel. El beso de la esfinge, primero de una trilogía que de momento nos ha convencido plenamente, el dibujante se muestra y demuestra su capacidad absoluta y el control sobre un dibujo aún más adictivo, detallista y ágil que el de su ya de por si genial visión de Corto Maltés. Exultante gracias al espectacular color de Brigitte Findakly, Vivés nos sumerge en una nueva forma de aventura que recuerda en fondo y forma a las mejores películas y tebeos de otra época, otorgando el protagonismo de esta nueva saga a un matrimonio normal y corriente que se ve envuelto en todo tipo de situaciones que pasan de lo esperable a lo impredecible a una velocidad de vértigo.

Sophie y Quentin son una pareja con hijos muy bien avenida que sólo trataban de disfrutar de nuevo de unas vacaciones solos al haber encontrado a alguien que cuidase de su prole. El problema es que, contra toda intuición de evitar compañías perjudiciales, aceptan la invitación del amigo de una amiga a quien encuentran de casualidad en la idílica isla mediterránea en la que esperaban pasar un final de vacaciones tranquilo. deberían poder disfrutar finalmente de sus vacaciones. Y, una vez que suben a bordo del yate en el que esperaban apenas tomar una copa y seguir con sus vidas, el destino les mete de lleno en lo que podría ser un escenario a caballo entre El padrino y una película de James Bond. En semejante jardín, Quentin, que no olvida nunca un rostro y Sophie, verdadera enciclopedia viviente capaz de hablas una decena de idiomas se enfrentan a la aventura de sus vidas en un cómic que se lee del tirón y que releerás con seguridad para disfrutar de nuevo del excelente dibujo de un autor que vuelve a superarse a si mismo dejándose llevar por una historia que es puro entretenimiento. La mejor noticia de todas: que Diábolo Ediciones ya ha anunciado que la poco convencional visión de la luna de miel de Bastien Vivès continuará en marzo del año que viene con el segundo tomo, ya editado en Francia, titulado Le secret de Coatlicue. A la espera de ese momento, te recomendamos encarecidamente que descubras este tesoro en bruto que es Luna de miel. El beso de la esfinge.

SOBRE EL AUTOR

BASTIEN VIVÈS

Estudió Artes Aplicadas en el Instituto de Literatura Francesa de Ginebra, luego tres años en la École supérieure d’arts graphiques Penninghen de París y, por último, en los Gobelins, también en París, donde estudió animación. Se le conoce en la red bajo el nombre de Bastien Chanmax, seudónimo con el que tuvo sus primeros éxitos (sobre todo en el foro Catsuka) con el personaje de Poungi la racaille, cuyas aventuras se publicaron en un álbum en 2006. Su primer álbum, Elle(s)fue publicado en 2007 por Casterman bajo el recién creado sello KSTЯ. El siguiente, Le Goût du Chlore, fue notado por la crítica y recibió el premio Revelación del festival de Angoulême en enero de 2009 y el premio Töpffer 2008. Es uno de los autores de Jour du musée (2009), un cómic a cinco manos. En 2010 y 2011, participó en la serie online Les Autres Gens, con guion de Thomas Cadène y que dibujó siete episodios. En 2011, tuvo otro éxito de crítica y público con Polina, que ganó varios premios, entre ellos el Prix des Libraires BD 2011 y el Grand prix de la critique BD 2012. En 2016, se adaptó en una película, Polina, danser sa vie, del coreógrafo Angelin Preljoca. También en 2011 publicó un cómic erótico, Les Melons de la colère. Trabajó junto a Balak Michaël Sanlaville en el manga francés Lastman, cuyo universo fue adaptado al anime y a un videojuego. En 2017, publicó la novela gráfica Une sœur, que cuenta la historia de amor entre dos adolescentes. Este álbum volvió a ser aclamado por la crítica. En 2018, Vivès recibió el Premio Wolinski – Le Point por Le Chemisier.

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