Hace más de una década que Las guerras silenciosas vio la luz de la mano de Norma Editorial. Por aquel entonces el nombre de Jaime Martín ya se conocía con mayúsculas dentro y fuera de España. Sangre de Barrio (1989-2005), cuya primera entrega obtuvo el Premio Autor Revelación del 8º Salón Internacional del Cómic de Barcelona, Los primos del Parque (1991-92) o La Memoria Oscura (1994-95), entre otras obras, le valieron cruzar los Pirineos para publicar con la prestigiosa editorial francesa Dupuis Lo que el viento trae (2007), con guion de Wander Antunes, y Todo el polvo del camino (2010). Pero en pleno reconocimiento internacional a su obra, es cuando el autor, quien durante mucho tiempo fue un observador meticuloso de su ciudad, Barcelona, en la reconocida revista El Víbora, amplió su visión como impecable e implacable cronista de este país a través de las vivencias de su propia historia familiar. Fue así como se inició una inesperada trilogía que definitivamente encumbró a Jaime Martín como autor clave. Las guerras silenciosas, esta necesaria historia que, agotadísima y descatalogada, reedita Norma Editorial con 20 páginas más, fue el principio de una reflexión inequívoca de varias décadas a la que seguirían Jamás tendré 20 años y Siempre tendremos 20 años. El viaje temporal, de vértigo, disecciona una época donde al franquismo y la mili obligatorias le siguieron los tímidos inicios de la democracia en España, pero también la Movida y unos años en los que en lo cultural, lo social y lo político todo parecía posible.


Las guerras silenciosas es un ambicioso ejercicio metalingüístico que funciona a la perfección, en el que el autor utiliza su aparente falta de inspiración como joven autor de cómics al alza para dar vida a esta historia ante nuestros ojos. Con el listón muy alto en la creación de su nueva obra, incapaz de encontrar ese algo que arrastra a un autor de principio a fin con la misma pasión que hará que luego sus lectores leamos de la primera a la ultima página sin pestañear o poder dejar el cómic de lado, Jaime Martín se desdobla en personaje y nos deja formar parte de uno de los eventos en que él y sus hermanos se reúnen alrededor de sus padres mientras su padre elabora su receta única de paella que, cual oportuna magdalena de Proust, desentraña un tema que, verdaderamente, traía siempre a colación los mismos temas desencadenados con cualquier persona que viviese la España de los años 50 o 60 del pasado siglo: la suerte de poder comer frente al hambre de la posguerra, las carencias de aquella época y, por supuesto, el servicio militar obligatorio, algo que todo padre de la época ponía como ejemplo de mil cosas a sus hijos. «Desde pequeños se nos había enseñado un ritual -recuerda en la obra Ramón, un amigo del padre de Jaime–. No te daban mucho tiempo para pensar… enseguida estabas trabajando. Consolidando la dictadura de Franco, sin ser conscientes. Era todo tan… gris».

En ese momento Jaime Martín nos deja solos frente a la obra que sueña mientras sigue buscando su idea maestra. Y es así como nos hace viajar entre su presente como autor a la historia de cómo se conocieron sus padre y cómo su padre tuvo que pasar, forzosamente y como todo quinto de la época cuando le tocaba, por un penoso servicio militar obligatorio, la mili de toda la vida, que en su caso le llevó nada menos que a un destino tan alejado como Ifni en 1963. Reflejado en el cómic el momento en el que, tratando de ayudar a su hijo, el padre de Jaime le hace entrega de un cuaderno, el autor lo deja bien claro: «Las guerras silenciosas es la adaptación del cuaderno de memorias del servicio militar de mi padre. Y es también una pequeña porción de la vida de dos jóvenes de la década de los 60, contada desde la subjetividad y la idealización».


Es aquí cuando merece la pena saber y recordar que, habiendo logrado Marruecos su independencia política de Francia y España en marzo de 1956, España conservó Ifni y el Sahara occidental. Ifni es un territorio del suroeste de Marruecos cedido a España por el sultán Muhammad ibn ‘Abd al Rahman en virtud del tratado de Wad-Ras, que puso fin a la Guerra de Africa en 1860. La presencia española se materializó en Ifni en 1934, cuando el gobierno de la II República mandó ocupar el territorio y levantar la capital, Sidi-Ifni. A finales de 1957, en el contexto del movimiento de descolonización de la zona, el Ejército de Liberación Marroquí (el mismo que luchó contra Francia por la independencia de Marruecos) inició una serie de ataques contra las guarniciones de Ifni, que desencadenaron el inicio de una guerra que duró ocho meses en los que un maltrecho ejército español sufrió continuos ataques que le obligaron a retroceder posiciones hasta concentrarse en la capital, Sidi-Ifni. Guerra nunca declarada ni finalizada oficialmente, en 1958 se firmó el alto el fuego sin que la opinión pública supiese de los 198 muertos, 574 heridos y 80 desaparecidos en el bando español, además de un número indeterminado en el bando marroquí. En los años que siguieron a ese oscuro jirón de historia, se incrementó notablemente el número de jóvenes destinados a hacer el servicio militar en Sidi-Ifni, un territorio en situación de alto el fuego pero donde la cercana y obvia presencia marroquí seguía siendo «el enemigo». A instancias de la resolución 2072 de las Naciones Unidas, Ifni fue descolonizada en 1969 y el Sahara Occidental en 1975.

En ese tenso contexto histórico Jaime Martín encuentra sitio para contarnos, no sólo las mil y una peripecias típicas de tantas historias de la mili recordadas por generaciones, que van de lo inocente a lo indecente, pasando por situaciones humorísticas en las que, siempre, la realidad supera a la ficción dejándonos una sonrisa en la cara con los tragos más llevaderos. Otros, sin embargo, son de la crudeza esperada imaginable y esperable en un cuartel donde a veces la mala mar retrasaba la llegada del barco de suministros sumiendo a todo un regimiento en una hambruna donde toda idea era aceptada si suponía encontrar comida. Las guerras silenciosas es, en el ordenado relato cronológico de la experiencia del padre del autor, Pepe, el paisaje donde se hacinan la mayoría de experiencias militares, con el añadido de que, en plena época franquista, los privilegios y abusos de mandos militares e incluso eclesiásticos prevalecían por encima de todo hasta llevar a cualquier hombre al límite. Experimentado guionista además en los años en que escribió esta obra, Jaime Martín hace llevadero el viaje, especialmente en los momentos más duros, porque en ningún momento de la obra abandona el juego de seguir contándonos mientras se cuenta a si mismo imaginando la historia que escribe y dibuja obre la marcha. Eso supone que no sólo nos cuenta capítulos del diario de su padre, sino que se recrea en cómo profundizó sobre ellos hablando con su padre y su madre, que le sirve además como enlace narrativo perfecto para no sólo cruzar la cuarta pared, sino para deleitarnos con infinidad de pinceladas de otros personajes, como su madre, y sus vidas fuera del cuartel, a la espera del retorno del que se convertiría en su marido. Esas pausas, que en realidad nos hacen permanecer en estas páginas, aportan infinidad de matices, sombras y apuntes sobre toda una época donde salirse de los roles implantados por el patriarcado podía significar problemas.

Las guerras silenciosas es un emocionante ejercicio de honestidad hecho viñetas. El reflejo de una época a través de personajes dibujados que, en realidad, vivieron esas vidas fuera del papel. Prueba de ello es el extenso e intenso dosier que completa esta nueva edición de la obra. En él, y a lo largo de más de 20 páginas, Jaime Martín recopila la vida de sus padres, desde que nacieron hasta que llegaron a la escuela, a sus primeros trabajos, al inevitable servicio militar y a la posterior formación de una familia.

Numerosas fotografías que se muestran además como inspiración directa de las viñetas dan paso a estudios de decorados, detallados storyboards, estudios de personajes, de portada e incluso a un curioso epílogo narrado por el padre de Jaime Martín e ilustrado ingeniosamente por el autor, donde se relata la peculiar Nochevieja de 1963 transcurrida en el cuartel en el que se desarrolla gran parte de la trama del libro. «Al libro ese de Las guerras silenciosas le faltan cosas. Este hijo mío es un despiste -apunta personificado en viñetas Pepe, el padre, en una presentación de uno de los álbumes de Jaime–. ¡Y mira que le cuento todos los detalles! Seguro que no sabes lo de la fiesta de fin de año que organizaron los oficiales»… Sin duda todo un regalo que vuelven a convertir esta edición en un libro imprescindible a leer como testimonio vivo de una época a la vez que como magistral ejemplo del arte narrativo del autor y su increíble forma de dar vida a sus viñetas con su dibujo del todo reconocible. Obra mayúscula que esperamos sea el inicio para ver el resto de esta trilogía reeditado en igual formato y con idéntica cantidad de memorable contenido extra. Os dejamos para acabar esta reseña el vistoso e ilustrativo vídeo que, para la edición original de Las guerras silenciosas usó Norma Editorial para promocionar el ingente, detallado y perfeccionista trabajo de su autor, reproducido en parte, con impecable calidad en el dosier de esta nueva edición.
SOBRE EL AUTOR
JAIME MARTÍN
Nació en L’Hospitalet (Barcelona) en 1966. Inició su trayectoria profesional en el ámbito del cómic en 1985 y publicó en las revistas que por entonces editaba Josep Maria Beà en su sello Intermagen: Caníbal y Bichos. Entre 1986 y 1990, también en Humor a Tope y Pulgarcito. En 1987 comienza a colaborar con regularidad en la mítica revista El Víbora. Allí realiza series de temática costumbrista con guion de Alfredo Pons. Aborda también series propias como autor completo, como Sangre de Barrio (1989-2005), cuya primera entrega obtuvo el Premio Autor Revelación del 8º Salón Internacional del Cómic de Barcelona. Otras obras destacadas de esta etapa son Los primos del Parque (1991-92), La Memoria Oscura (1994-95) e Infierno (1996). Tras publicar Invisible en España, se pasa a la editorial francesa Dupuis y allí publica Lo que el viento trae (2007), con guion de Wander Antunes, y Todo el polvo del camino (2010). Con Las guerras silenciosas se consagra como uno de los autores europeos más interesantes del momento, una consideración que confirma con Jamás tendremos 20 años (galardonada con el premio a la Mejor Obra de Comic Barcelona 2021), Siempre tendremos 20 años y Un oscuro manto.







