Bueno, en primer lugar y dada la loca situación alrededor de todo el mundo ¿qué nos puedes contar de ti? ¿Tú y toda tu familia estáis bien?
Todo el mundo está bien. No hay ningún problema. Gracias a Dios, todo el mundo está sano. Estoy en Nashville y aparentemente las cosas no se han ido mucho de madre por esta zona por los datos que nos van contando. Aunque es cierto que la situación se ha ido de las manos.

Sí, la verdad es que en ciertos países como España, que tan bien conoces por tus giras, pero también en Estados Unidos, ha dado la sensación de estar fuera de control.
Bueno, aquí la verdad es que dependiendo del estado hay unas reglas u otras. No ha habido un plan nacional, con lo cual el efecto en la lucha ha sido muy débil en muchos sitios. Si a eso le añades los que incluso niegan que el virus exista y todas las manifestaciones similares te das cuenta de que en general a gran parte de la gente le faltan dos dedos de frente.

Aprovechamos la ocasión para felicitarte una vez más por tu nuevo trabajo, ya que desde LH hemos seguido y apoyado siempre tu carrera. Y, sinceramente, cuando pensábamos que no podía haber nada más épico que tu anterior disco, has formado algo aún más espectacular. Llegados a este nuevo disco, tú nunca has negado tus influencias de toda clase de artistas del Blues, incluyendo siempre versiones de temas de tus ídolos en tus discos. ¿Qué te hizo decidirte en esta ocasión por los grandes héroes de la guitarra británicos de hace décadas como Jeff Beck, John Mayall, Eric Clapton o bandas como Cream?
Pues la verdad es que este plan nació ya en 2018. Pero más que un tributo a mis ídolos de la guitarra ingleses o irlandeses se planteó más como un experimento.

Curiosamente estaba en mitad de una entrevista promocional en la radio durante una de mis giras cuando en una conversación relajada con un periodista me surgió la pregunta: ¿y no sería curioso grabar un disco en Londres para comprobar hasta qué punto mis influencias británicas afloran de modo natural en el entorno propicio? Hacer algo así me iba a permitir trabajar directamente con músicos a los que admiro y considero grandes amigos como el guitarrista Bernie Marsden, lo que resultó en una experiencia maravillosa.
Igualmente poder grabar y tocar junto al ex letrista de Cream Pete Brown supuso para mi vivir todo ese puro sentimiento funkie de los mejores momentos de una banda como Cream con unas maravillosas, excéntricas y eclécticas letras de canción inigualables.

El experimento se alargó hasta el punto de que finalmente grabamos muchísimo más material juntos del que finalmente aparece en el disco final. Concluimos cerca de julio de 2019, lo que nos llevó a una necesaria pausa veraniega porque estábamos muy satisfechos con el resultado de todo lo que habíamos hecho. Sólo que al relajarnos tanto, los trabajos de post-producción se alargaron posteriormente hasta enero de 2020. Tampoco nos preocupaba en ese momento porque el plan inicial era sacar el disco en marzo de 2020, lo cual hubiese sido un desastre. Así que llegamos a grabar incluso hasta tres temas más, entre ellos el tercer tema del nuevo disco, “Lookout Man”, de modo que seguíamos divirtiéndonos, disfrutando y creando música en la que creíamos sin tener la más mínima idea de que en un mes estallaría una pandemia a nivel mundial.
Visto ahora me parece increíble pensar en cómo vivimos el acontecimiento de grabar el disco hasta que todo terminó bruscamente el 12 de marzo.

Milagrosamente el mayor peso de la grabación quedó terminado antes, pero ya nos vimos obligados a grabar todos los coros posteriormente en Australia, e incluso algunas de mis partes vocales aún no grabadas en mitad de una gira antes de que nos confinasen a todos.

Todas las mezclas las tuvimos que terminar en Nashville e incluso algún solo de guitarra de Bernie tuvimos que añadirlo en ese proceso final ya encerrados. La conclusión es que nos dio tiempo de concluirlo todo antes de tener que encerrarnos gracias a una muy buena planificación que terminó casi literalmente un segundo antes de que el mundo se viniese abajo.

Lo que si te puedo decir es que para el sentimiento que recorre todo el disco, haberlo podido componer y grabarlo en parte en Londres desde luego ayudó muchísimo. No me cabe ninguna duda de que conseguimos que este disco sonase mucho más duro. Es el disco de sonido más duro que he grabado en mi vida. Hay temas que podrían estar perfectamente en un disco de Black Country Communion. No hay duda de que esto es algo a lo que ha contribuido mucho el hecho de haber conocido y tocado en la última década junto a Glenn Hughes o Jason Bonham en una banda de rock verdadera. Queda claro que, bueno, tengo 43 años ahora mismo pero todavía tengo fuego suficiente en mi interior para ser capaz de grabar un disco de heavy blues.

De hecho no sólo se trató de componer y grabar en Londres, sino que lo hicisteis en los estudios más míticos y nombrados de toda la ciudad: los Abbey Road Studios. ¿Qué supuso para alguien que ama la música grabar en un sitio por el que han pasado tantos nombres propios de la Historia de la Música?
La experiencia fue fantástica. Pero más importante que estar y grabar en un sitio tan legendario fue pensar en todo momento que, pese a todo, se trataba de ir a grabar a un estudio mi música. No podía dejar que fuese el estudio el protagonista de mi nuevo disco. Ni siquiera cuando te hacías consciente de que en aquellas paredes se grabaron clásicos como “Hey Jude” o que los Beatles habían usado esas mismas salas. Así que el planteamiento fue: vamos a ver, este lugar fue una herramienta para los Beatles, así que pensemos y hagamos lo mismo: tienen un equipo impresionante, micrófonos de primera y todo lo que necesitamos para hacer nuestro disco. Así fue cómo conseguimos que funcionase.

Pero aparte de grabar la mayor parte del disco, ¿fue allí también donde compusiste los temas del nuevo disco, de dónde salió esa pura vena e influencia británica en tu forma de hacer blues y rock?
Sí fue allí, pero a un nivel mucho más práctico. Junto a las grandes salas de grabación tienen cantidad de pequeñas oficinas y estudios más pequeños en los que poder trabajar. De hecho establecimos un plan de trabajo bastante estricto. Todos los días Bernie y yo nos desplazábamos hasta el estudio y nos metíamos en una de esas salas a trabajar desde las ocho de la mañana para probar, tocar y componer canciones. Hubo días en que fuimos capaces de salir de allí incluso con dos temas casi acabados.

Fue increíble. Tocábamos toda la mañana, firmábamos una canción, salíamos a almorzar algo, volvíamos y éramos capaces de crear otra canción esa misma tarde. Estuvimos así durante cuatro semanas ininterrumpidas, entre junio y julio de 2019, más el período en que volvimos a grabar en enero de 2020.

Lo mejor de todo es que al final el hecho de trabajar y tocar juntos en una misma ciudad de la que también podíamos disfrutar, acabó creando una pequeña comunidad. Disfruté mucho de la experiencia y desde luego no me cabe ninguna duda de que el sonido final que hemos conseguido con el disco se debe realmente al hecho de haber podido vivir en Londres durante ese período.

El sonido final del disco no solo suena mucho más duro que tus discos previos, sino también más orgánico si es posible que los anteriores. Todo suena real, como si hubieseis grabado parte de las canciones en directo. Supongo que, aparte de la experiencia de la grabación, ese mérito se debe a la presencia habitual de Kevin Shirley como mentor y productor una vez más.
Sin duda. Es obvio cuando Kevin realiza su labor de ingeniero de sonido y mezclas. Pero la sensación de directo se debe también a que grabamos en el más grande de los estudios: grabamos en el Estudio A, no en el Estudio 2 o en el Estudio 1.

La diferencia entre estas salas es que grabar en el 1 o el 2 supone tener que salir del estudio cada vez que grabas algo para poder comprobarlo al otro lado.

Entiendo que los Beatles llegasen a usarlos a menudo cuando grababan por separado sus partes en los discos, pero nosotros buscábamos otra sensación y, sobre todo, grabar un buen disco que es lo que creo que conseguimos.

Has viajado por todo el planeta y supongo que conoces bien a tu público. De modo que lanzar un disco bajo tu nombre con una propuesta tan directa y dura, ¿crees que encaja bien en el concepto o en lo que pudiesen esperar los fans de discos más blueseros?
Cuando nos sentamos con las canciones que finalmente han acabado en este nuevo disco lo tuvimos claro: todo iba a sonar mucho más heavy, esto no es material como el de “Redemption”, ni tampoco de “Blues of Desperation”. Pero es que es lo que me gusta. Es un nuevo capítulo en mi carrera. Igual que la idea, de momento sólo en teoría y sobre el papel, de grabar un disco nuevo completo en enero de 2021 completamente en directo.

¿Cómo decidiste el que sería el primer single y primer videoclip de este nuevo trabajo?
Bueno, tuvimos claro que el primer tema sería “Why Does It Take So Long To Say Goodbye” porque refleja un poco no sólo nuestra forma de grabar discos, ya que documentamos todo el proceso y luego empleamos esos clips en el video, sino porque hoy en día no tiene nada que ver la forma en que se promocionan los discos a cómo se hacía hace décadas.

Hoy en día es muy importante generar expectativas y despertar, con suerte, el interés de los fans que pueden acabar comprando tu disco. De ahí que haya que avanzar temas y darles poco a poco razones suficientes para comprar tu álbum.

El paisaje musical es totalmente distinto al de hace 10 años y mucho más al de hace 20 años cuando grabé mi primer disco. Esperamos crear con este tema suficiente interés para que cuando en octubre llegue el segundo, el que da título al disco, la gente se anime a comprarlo sin duda. Es un disco diferente que creo que va a gustar sin duda a mis fans.

Sin duda creo que al final se trata de un disco lo suficientemente variado para abarcar y contentar a todo tipo de fans de tu carrera. Porque aparte de temas duros también los hay mucho más alegres musicalmente como “Lonely boy” y letras que animan, que realzan el coraje incluso cuando las historias que cuentas no siempre son optimistas. Sin embargo al final tu música, en tiempos difíciles como éstos, es algo que puede ayudar a la gente.
La verdad es que mientras componía el disco y al final cuando estuvo acabado desde luego nunca hubiese sido capaz de imaginar lo que se nos venía encima. Todavía grabando en enero y febrero de 2020 nadie podía imaginar o esperar que el mundo entero iba a cambiar radicalmente de cómo lo conocíamos. Quedémonos con que al final cosas así también te ayudan a descubrir que también hay gente maravillosa que lo da todo en los peores momentos. Y sin ninguna duda soy de los que cree que la música es realmente importante en nuestra sociedad. Un disco es la forma más pura de desconexión que pueda existir. Durante el tiempo que escuchas sus canciones te olvidas de tus problemas, de las malas noticias, del mundo entero.

Has cumplido veinte años en el negocio de la música. ¿Todavía crees que sea necesario el formato físico en un mundo tan tecnológico como el nuestro?
Personalmente no me cabe ninguna duda de que, afortunadamente estamos volviendo en parte a lo que el negocio fue hace décadas. Uno de los aspectos que más me preocupa cuando edito un disco es éste en su formato en vinilo. De ahí que por ejemplo en este o en cualquier otro de mis discos de estudio suela seleccionar no más de nueve temas en lugar de los dieciséis o diecisiete que tenía compuestos en esta ocasión, porque me gusta pensar y recordar todos esos discos de los años 60 y 70 que apenas duraban treinta minutos, cuando si te das cuentas en muchos casos mis discos han de ser editados en doble vinilo por la duración. De ahí que este nuevo disco sea el ideal de ese concepto de álbum que tanto me gusta y que plenamente creo que está volviendo.

Coincidiendo con tu nuevo disco, se edita una reedición del que fuera tu primer disco, “A New Day Yesterday”, rebautizado como “A New Day Now” porque has regrabado parte del disco, sobre todo las partes vocales, aparte de añadir tres impresionantes temas extras.
El hecho de que se publiquen a la vez prácticamente se ha debido a las circunstancias externas pero sí, no deja de ser un motivo de celebración porque estoy orgulloso de lo lejos que he llegado desde aquel lejano primer disco. Sobre la regrabación sé que mucha gente prefiere ese lado mío en el que las canciones pueden surgir de una jam session, pero como compositor todo músico necesita crecer. Es importante crecer y crear nuevos retos para seguir adelante.

Texto: Rolo

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