
🜂 Psychic Equalizer: cuando el progreso se convierte en revolución sonora.
No son una banda al uso. Psychic Equalizer son arquitectos del sonido, herederos del prog clásico y visionarios de la intensidad moderna. Nacidos de la mente del pianista y compositor Hugo Selles, el proyecto ha ido mutando hasta encontrar su formación definitiva junto a la voz poderosa y versátil de Saray Riaño, las guitarras imaginativas de Carlos Barragán y la precisión contundente de Sergio Azcona.
Con raíces en la formación clásica, experiencia en múltiples géneros y un lenguaje que mezcla la profundidad de Pink Floyd, Camel o Renaissance con la fuerza de Dream Theater, Opeth o Nightwish, la banda ha construido un sonido propio: virtuoso, emocional, cinemático y sin miedo a derribar fronteras.
Su nuevo álbum, Prologue to Insurrection, no es solo un disco, es una declaración de intenciones. Cinco composiciones –incluida una pieza monumental de 22 minutos– donde lo sinfónico y lo metálico coexisten con pasmosa naturalidad, llevando al oyente por pasajes de belleza etérea, tensión narrativa, denuncia histórica y catarsis emocional.
Tras conquistar oyentes y radios de Europa, América y Oceanía, ganar tres medallas de plata en los Global Music Awards con The Lonely Traveller y compartir escenario con el coro Camerata Coral de la Universidad de Cantabria, Psychic Equalizer firma ahora el capítulo más ambicioso de su carrera: el prólogo de una insurrección musical que ha venido para quedarse.
Si “Prologue to Insurrection” es un prólogo, eso significa que la chispa ya está encendida. ¿Cuál diríais que es el punto exacto donde esa mecha prende dentro del álbum?
¡Muy buenas! Antes de nada, encantado de responder a esta entrevista. Sobre esta pregunta, pues es complicado porque cada persona tiene su percepción subjetiva. El disco comienza a tope de energía con los tres primeros temas para después encadenar momentos más sosegados con vuelta al máximo de potencia. Quizás, el clímax pueda ser el final del solo de guitarra de Luciana, no solo el momento álgido de la canción sino de todo el disco. Al menos así lo planificamos.
Vuestra música se mueve entre lo sinfónico, lo metal y lo cinemático. Cuando componéis, ¿pensáis primero en una emoción, en una imagen, o en una estructura musical?
Pues depende del tema. Hay algunos que surgen de forma totalmente natural. Por ejemplo Tremors tardamos poco más de media hora de llamada telefónica entre Carlos y yo para dejar toda la estructura e ideas de la demo preparadas. Mientras que otras canciones como Leaders o Luciana nos llevaron meses de trabajo. Luciana creo que combina exactamente todas las cosas que mencionas. Está pensada de principio a fin, su estructura, desarrollos melódicos y rítmicos, armonía, orquestación, todo básicamente está diseñado para servir a la emoción de la tragedia que cuenta y en recrear esas imágenes.
El disco tiene pasajes luminosos y otros profundamente oscuros. ¿Qué equilibra qué: la música a vuestra vida o vuestra vida a la música?
Esa es una pregunta más compleja de responder de lo que aparenta jaja. Personalmente podría decir, y creo que este disco es fiel reflejo de ello, que a veces hay cosas que se pueden expresar mucho mejor a través de la música. Sentimientos, ideales, frustraciones. A título personal, a día de hoy creo haber conseguido encontrar un equilibrio entre vida y música. Siempre han estado pegándose la una con la otra, así que el equilibrio que mencionas no existía. Ahora ese equilibrio si está porque están las dos al mismo nivel – una no puede existir sin la otra. Y para Psychic Equalizer es más de lo mismo. Hemos encontrado una formación estable con la que estamos súper a gusto musicalmente. Pero esto no sería posible sin los lazos que hemos forjado entre nosotros a nivel humano.

¿Hay algún instante del álbum que, al escucharlo ahora, aún os erice la piel porque recordáis el momento exacto en que nació?
Por supuesto. Todas las canciones de este disco son especiales. Ya sé que es un cliché. “Este disco es el mejor que hecho”. Años más tarde: “no era tan bueno, ahora este otro sí que es mejor”. No se trata de eso en absoluto. Para este disco, el primero en el que contamos con Saray, queríamos que todo estuviera al más alto nivel, queríamos aprovechar la valiosa oportunidad de impacto de contar con esta maravilla de voz y explotar su potencial al máximo, a la vez que avanzar en muchas cosas que creíamos necesitaban mejora. A mi modo de ver, nunca antes habíamos trabajado tantísimo en todas las fases de un álbum. Así que realmente hay muchos momentos que consideramos emocionantes. Por escoger uno de ellos, el final del estribillo de Centuries, con esas armonías vocales que recuerdan a grupos de los ochenta. Cuando estábamos en el estudio todos dijimos, ¡pero qué bonito es esto!
El progresivo suele asociarse a la complejidad intelectual, pero vuestro disco conecta desde la emoción. ¿Creéis que reivindicar la sensibilidad es, hoy en día, un acto revolucionario en el metal?
Estoy totalmente de acuerdo en esa asociación del progresivo. Pero lo digo en un sentido negativo. Desafortunadamente, me he podido encontrar con bastantes seguidores de progresivo que se creen que lo saben todo y su opinión es tajante por el simple hecho de que les gusta Yes o King Crimson. Catalogan qué es progresivo y qué no lo es, califican y juzgan con una facilidad abrumadora. Pero en el polo opuesto más de lo mismo, extremistas admiradores del punk o pop por ejemplo, músicas a priori más sencillas, desdeñando cualquier cosa que se exceda de 3 minutos de duración. Desde mi más sincera humildad, todas estas actitudes me parecen totalmente estúpidas, si se me permite decirlo. Estos prejuicios existen también en la concepción social de la música clásica por ejemplo, incluso también en parte del jazz. Tanto en oyentes cultivados como en desconocedores. ¡Cuánto snob me he tenido que cruzar en mis años de formación en conservatorios! Sobre el metal, ahora bien, creo que eso es diferente. Se vende la imagen de que la gente que escucha metal son todo “hombres duros”.
Sinceramente, aunque Carlos y Sergio podrían opinar más sobre el tema, pero en mi percepción, la inmensa mayoría de la gente que me he encontrado, fervientes fans del metal, son gente tranquila y curiosamente con un bagaje musical bastante amplio. He podido hablar con ellos de Tchaikovsky, de Kate Bush o de Beast in Black, y nunca he sentido ninguna clase de enajenación mental jajaja. Así que no sé, quizás lo que hay que reivindicar, independientemente a su género, es que algo más complejo intelectualmente no necesariamente carece de sensibilidad. A mi personalmente me parece, y creo que el disco así lo demuestra, que las etiquetas solo condicionan o limitan la escucha del nuevo oyente. Por desgracia, o no, por cuestiones de marketing debemos catalogar nuestro disco en el metal progresivo, pero en nuestro caso el metal es un recurso más en el disco, abundante si (¡porque nos gusta, qué narices…!), pero un recurso más. Y la complejidad y virtuosismo de un tema como Luciana no la convierte en una canción inaccesible.
Quiero pensar que todo lo contrario de hecho, la historia que contamos ahí merece todo ese desarrollo. No estamos haciendo nada que no se haya hecho ya, así que no creo que sea ninguna revolución. Pero lo que si estamos haciendo es hacerlo a nuestra manera y creo que gracias a este disco ya hay más y más gente que identifica nuestro sonido, o por lo menos así me lo han transmitido, y eso es todo un logro.
Si Psychic Equalizer surgiera en los 70 u 80, probablemente ya seríais banda de culto mundial. Si nacierais dentro de 20 años, ¿cómo sonaría vuestra “insurrección” entonces?
¡Muchas gracias por creer eso! A ver, está claro, y lo digo de manera objetiva sin ánimo de fardar de nada, que hay mucha calidad en nuestro último disco. De todas formas, no podemos escoger lo que nos rodea. La industria musical era muchísimo más fuerte y arriesgada en esas décadas. Era “fácil” que cuatro músicos amateur, uso este término sin ninguna connotación negativa – de hecho soy un gran admirador -, se juntasen y gastaran millones en un estudio para después acabar publicando Wish You Were Here. Hoy en día eso es impensable. Dentro de veinte años, viendo cómo van las cosas, pues peor aún. Lo tendríamos hiper difícil. Siempre digo que la música que me interesa es aquella que tiene profundidad, contenido, dedicación… Me da absolutamente igual el género, aunque obviamente cada uno tiene sus preferencias, como es lógico, pero si nos fijamos en lo más escuchado en las generaciones jóvenes. Uf… ¡Qué mal pinta la cosa! La música más “comercial” de esta época es un copia/pega sintético de emociones tremendamente básicas.
Obviamente hay excepciones a la norma, pero en esas décadas que mencionabas la pirámide estaba dada la vuelta, o mejor dicho, hoy en día está al revés. Y con todo esto no digo que el público joven tenga toda la responsabilidad y culpa de cómo están las cosas. Claro que no. La propia industria musical está podrida, con un sistema injusto de streaming que manda sobre todo y unos ejecutivos de grandes compañías que lo único que les importa es engrosar sus billeteras. En las grandes esferas no se apuesta por el arte, sea sencillo o complejo, da igual, se apuesta por el entretenimiento banal, superfluo y vulgar.
Vuestra música tiene un fuerte sentido narrativo. Si este disco se convirtiera en videojuego, película o novela gráfica, ¿qué género sería y quién sería el protagonista?
Siento que esta es una pregunta que Saray podría responder mil veces mejor que yo… La verdad es que no controlo mucho, por no decir nada, de esos mundos. Quizás de cine un poquito más… Pero bueno, si que podríamos asociar parte de nuestra música a algo épico y dramático, y quizás algo futurista.
¿Cuál ha sido la crítica personal más dura que os habéis hecho durante el proceso de creación… y qué os enseñó a nivel musical o humano?
Yo creo que para todos nosotros este disco ha sido un desafío. Hemos querido dar lo mejor de nosotros mismos en todos los aspectos. No diría que haya habido críticas duras, o al menos yo no lo interpreto así, sino que simplemente la música manda. Muchas ideas han sido eliminadas o modificadas, por el simple hecho de que cuando trabajas en equipo hay que saber escuchar a los demás, valorar su opinión y plasmar las alternativas. Y si la tuya, aún siendo el compositor, no funciona. Pues no funciona. Tan simple como eso. Te tienes que dar cuenta de que tu orgullo creativo importa un pimiento y que precisamente retirar cosas o cambiarlas va precisamente en el beneficio de tu creación. Si algo tiene nuestra música, y más aún para tocarla en vivo, es que te obliga a tener una actitud humilde.
Como ya he comentado en alguna otra entrevista, es muy difícil tocar todo esto, y si claro, hay momentos de lucimiento personal, pero como no estés bien preparado o te pienses mejor que nadie, la vas a liar. Dentro y fuera del escenario esta música, aún a pesar de su virtuosismo a tantos niveles (no solo técnico, que parece que siempre asociamos esa palabra a tocar muchas notas muy rápido, y no es solamente eso, ¡para nada!), nos obliga a ser serios, trabajadores, comprometidos, implicados. En definitiva, respondiendo a tu pregunta, nos obliga a ser mejores músicos y mejores personas.
El término ‘insurrección’ habla de levantarse contra algo. Si pudierais cambiar una cosa de la industria musical actual, ¿cuál sería vuestra primera revolución?
Las críticas del disco no van hacia la industria musical actual, pero si nos ponemos en ese supuesto, yo creo que lo primero que necesita un cambio urgente es que se debe pagar a los artistas lo que se merecen. Spotify patrocina a un equipo de fútbol de fama mundial pero te paga 0,003€ por una reproducción, siempre que superes las mil reproducciones claro. ¡Es humillante e insultante!
Si mañana un oyente os escribe diciendo «no soy fan del metal, pero este disco me ha cambiado», ¿qué esperáis que venga justo después de esa frase?
Pues antes de que continuase, lo primerísimo que le diría es mil gracias de todo corazón. Y después esperaría que dijese, “¿cuándo tocáis en mi ciudad?” Estamos deseosos de tocar en más y más escenarios, y aunque estamos trabajando en ello y en 2026 ya tenemos algunas fechas cerradas que anunciaremos pronto, el apoyo de los fans sigue siendo lo que mueve absolutamente todo en el mundo de la música.
⚡ JUEGO “INSURRECCIÓN RÁPIDA” – 10 PREGUNTAS CORTAS
Riff demoledor o piano emocional?
Esta es bien difícil. Venga, me tiro piedras sobre mi propio tejado. Riff demoledor.
22 minutos de tema: obra maestra o locura divina?
Lo de obra maestra que lo juzgue quien escucha. ¿Locura divina? Bueno, me quedaría con locura a secas jajaja.
Escenario íntimo o festival gigante?
Para Psychic Equalizer, festival, ¡sin duda!
Sinfónico o metal sin concesiones?
Uf, yo creo que un 50% de la banda diría metal y la otra mitad sinfónico. Así que lo dejamos así.
Estudio de grabación: templo sagrado o campo de batalla?
Templo.
Un disco para escuchar con auriculares o a todo volumen en el coche?
Auriculares.
Componer: inspiración súbita o trabajo de orfebrería?
Trabajo de orfebrería basado en una inspiración súbita jejeje
Gira mundial o sentarse a escribir el próximo álbum?
Gira.
¿Rebeldía silenciosa o revolución a todo volumen?
Revolución a todo volumen.
Una palabra para describir el futuro de Psychic Equalizer: __?
Prometedor.
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